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De ida y vuelta

Miércoles, 26 de Abril 2017 - 16:00

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Julio Chavezmontes

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Todos tenemos algún conocimiento, así sea precario, de Derecho Penal.

Del mismo modo que en México es rarísima la persona que no ha sido víctima de algún delito; y más rara aun aquella cuya familia, amigos cercanos y conocidos tampoco han sido tocados por el crimen impune, a traves de los noticias electrónicas o impresas, todos los mexicanos vivimos en contacto con conceptos jurídicos y mecanismos generalmente conocidos como los procedimientos de extradición, la cooperación penal internacional, así como INTERPOL y demás instituciones para perseguir a los criminales y supuestamente, combatir la delincuencia.

Los muy recientes casos de Tomas Yarrington y Javier Duarte, han puesto de moda nuevamente los temas de la extradición.

En materia Penal, existe toda una urdimbre de estructuras regionales e internacionales para combatir al crimen, especialmente al organizado, que es global y extremadamente poderoso.

Precisamente en el ámbito del Derecho Penal, México enfrenta un problema muy grave porque la admini$tración de ju$ticia es en realidad una combinación de Sotheby’s (la famosa casa de subastas), y de la Cosa Nostra, ya que existen verdaderas pandillas en las que coparticipan ministerios públicos, jueces, magistrados y hasta ministros del poder judicial, tanto del fuero común como del federal.

Esta realidad se plasmó en la macabra frase pronunciada por el policía judicial que detuvo al “presunto culpable” Jose Antonio Zúñiga Rodríguez, cuando le dijo: “yo ya te agarré; ya te chingaste”…

En México hay grandísimos obstáculos impuestos por las grandes pandillas judiciales para asegurarse el monopolio del lucrativo mercado de la “ju$ticia” y que nadie se les vaya “en blanco”.

Algunos de esos grandes obstáculos son los siguientes:

  • Las sentencias de Amparo “para efectos” que, en materia Penal, equivalen a un “tente en pie”, o a pretender curar un cáncer terminal con mejorales. Por virtud de estas sentencias de “pórtate bien”, los jueces de Amparo, no amparan, ¡sino que dejan al injustamente perseguido, nuevamente en garras de quien lo viene atropellando!
  • Otra gran piedra que obstruye toda posibilidad de justicia, es la que amarra las demandas de Amparo a la zona territorial que corresponde a las autoridades corruptas de las que cualquier persona esté siendo víctima.

¡Esto significa que, si cualquier persona es perseguida por autoridades abusivas, por ejemplo, del estado de Michoacán, TIENE QUE promover su demanda de Amparo precisamente en el mismo Michoacán, con lo que la posibilidad de alcanzar justicia imparcial, pronta y efectiva, se evapora!

Todo lo que tiene que hacer el cacique, el juez corrupto o el funcionario que sea, es “pedirle el favor al juez de distrito e cargo del Amparo, encargándole al agraviado para que no se le vaya vivo”…

Siendo el juicio de Amparo una institución federal, y tratándose de un mecanismo diseñado para dar protección verdadera y efectiva a los derechos humanos, debería respetarse el derecho de quien busca ser amparado, para acudir a un juez de Distrito en Mérida, para defenderse de la corrupción o la arbitrariedad de una autoridad en Mexicali.

Esta posibilidad le permitiría al quejoso alguna posibilidad de justicia imparcial, ya que al residir en el extremo opuesto de la república mexicana, es menos probable que este “amarchantado” con la mafia local de Mexicali.

Sin embargo, la mafia judicial coludida con sus socios de las policías, los ministerios públicos y los procuradores, apoyados por legisladores indiferentes, ignorantes o de plano complicitarios, impide que un asunto de protección Penal Constitucional se les salga del huacal, porque existe el riesgo de que un juez de distrito en un distinto estado de la república, NO se preste al juego sucio de un determinado grupo de corruptos.

Otro gran vicio del sistema judicial mexicano en materia de Amparo, es el que se aplica cuando dos o más personas buscan se amparadas contra una misma autoridad, en relación con un asunto del mismo origen.

¡Esto significa que si la primera demanda de Amparo de una persona perseguida correspondió a un cierto juez de distrito, cuando otra demanda de Amparo sea presentada  por otra persona relacionada con el mismo problema, esta segunda demanda le será turnada al mismo juez que conoció de la primera petición de Amparo!

¿Cuál es la consecuencia ineludible?; la consecuencia es que un juez que ya negó el amparo al primer peticionario, lo negará  casi automáticamente al segundo infeliz que tuvo la mala suerte de serle turnado “por antecedentes” al mismo juez ya contaminado con parcialidad y prejuicio.

Por mi experiencia profesional y personal, me consta que semejante telaraña de amarres, ¡hace prácticamente imposible defenderse de las mafias que dominan el mercado de la ADMINI$TRACIÓN DE JU$TICIA!

Gracias a que en México el sistema penal está diseñado para garantizar la impunidad de los poderosos, y para asegurar la rentabilidad de la ju$ticia por el monopolio de los tribunale$, EXISTEN ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES EUROPEOS CUYO OBJETIVO ES, ¡NADA MENOS QUE VIGILAR LA OBSERVANCIA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN MÉXICO!

Después de más de 12 años de tener que estudiar estos temas intensivamente, llegué  a la conclusión de que, la única forma de contrarrestar y eventualmente sacudir el yugo de la corrupción judicial mexicana, es forzar el acceso de los injustamente perseguidos en México, a los mecanismos, instancias e instituciones internacionales y regionales que actualmente solamente se utilizan para perseguir y castigar a delincuentes presuntos o verdaderos.

¿CÓMO PODRÍA HACERSE ESTO?

¡Lo mejor de todo, es que para lograr que los mecanismos, instancias e instituciones internacionales y regionales así como otros países contribuyan a que la justicia Penal circule por un camino DE IDA Y VUELTA, NO se necesita hacer ninguna reforma, ni legislar nada nuevo!

Lo único que hay que hacer, AUNQUE NO SEA FÁCIL, es hacer entender que la justicia Penal no se limita a perseguir culpables, ¡SINO A PROTEGER INOCENTES!

Baste por ahora decir aquí, que un juez extranjero que sería competente para conocer de una petición de extradición formulada por México, DEBE SER Y ES competente tambien para conocer de la petición de protección Penal que le pueda hacer llegar un mexicano sin necesidad de encontrarse bajo su jurisdicción territorial.

¿CÓMO PODRÍA HACERSE SEMEJANTE COSA?

Puede hacerse invocando los tratados internacionales que, en materia de Derecho Penal y de Derechos Humanos han firmado y obligan tanto a México como a muchos otros pises.

Si consideramos que las muy pocas instituciones internacionales y regionales encargadas de proteger los derechos humanos, estan desbordadas y son ineficientes, lo que yo propongo aquí, puede agilizar sustancialmente los procedimientos de protección  de los derechos humanos en materia Penal.

¿Cómo podría evitarse la saturación de quejas y peticiones a jueces penales de otros países de parte de mexicanos víctimas de la corrupción que nos agobia?

Organismos como la COORDINADORA ALEMANA POR LOS DERECHOS HUMANOS EN MÉXICO, pueden actuar como filtro de las peticiones de protección efectiva, para evitar el abuso así como la saturación de los juzgados (en este caso) alemanes con peticiones de auxilio formuladas por mexicanos.

Basta que las ONG existentes, se coordinen entre sí, de modo que se vuelvan coadyuvantes de los tribunales penales de muchos países, de modo que UTILIZANDO LOS MECANISMOS Y LAS LEYES YA EXISTENTES, un juez de Argentina pueda amparar a un ciudadano mexicano residente en México, con exactamente la misma jurisdicción con la que en su caso, el Estado Mexicano puede pedirle al mismo juez, que obsequie una solicitud de extradición.

En tanto la JUSTICIA no circule por una carretera de IDA Y VUELTA, quienes habitan en el territorio de estados fallidos como México,  seguirán viviendo a la voz de ¡sálvese quien pueda!

Lo que propongo no es fácil; pero las cosas que merecen la pena, rara vez son “fáciles”.

Algo tenemos que hacer; y tenemos que hacerlo nosotros mismos.

Esto es a lo que estoy dedicando la recta final de mi vida en lo personal y en lo profesional. Todo está sujeto al sabio principio de “a Dios rogando, y con el mazo dando”.

Alguien tiene que ponerle garras y colmillos a las ONG de derechos humanos; y quienes debemos gratitud por haber recibido ayuda cuando nos vimos perdidos y recuperamos la vida gracias a verdaderos desconocidos, no podemos menos que retribuir la bendición de Dios, haciendo lo posible porque cuando menos otro en circunstancias similares, recupere la esperanza y la libertad.

Días vendrán…

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Dedico este texto a Sergio Bringas Viguri, a Gonzalo Arrangoiz y a A.G.

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Número 21 - septiembre 2018
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