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Cuestión de… perspectiva

Martes, 03 de Julio 2018 - 15:30

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Elizabeth Cruz Ramírez

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Para cuando la presente colaboración salga a la luz, los mexicanos tendremos información preliminar respecto al resultado de los comicios electorales en nuestro país y también, habremos revisado las opiniones y análisis de los expertos en el tema y de los líderes de opinión en los principales medios, además de haber sufrido con el partido de la selección mexicana contra el equipo brasileño y la vida seguirá su curso.

En ese tenor y ante los llamados que convocan a aceptar de forma civilizada y responsable los resultados, así como a cerrar filas con quien resulte presidente electo para hacer un frente común ante los adversarios externos (léase Donald Trump) me parece importante llegar al fondo y no quedarnos en la superficie como si de un juego infantil se tratara y el cual quedara arreglado con un simple apretón de manos, pues el domingo pasado no sólo votamos por este o aquél partido y/o candidato, votamos por propuestas y por soluciones que queremos ver materializadas en hechos sin que se queden en simples promesas de campaña, votamos también con la esperanza de un México mejor con más y mejores oportunidades para todos; sin embargo, la realidad y las circunstancias para cada uno son diferentes y ahí es donde radica la diferencia de intereses y de afiliaciones políticas que deben ser respetadas aunque sean contrarias a las propias pero también ahí es donde inician los problemas y las confrontaciones porque como bien reza el dicho: “una gaviota no hace primavera” y de la misma forma, las buenas intenciones no bastan para hacer un cambio de conciencia colectivo, se necesita mucho más para caminar codo a codo de forma solidaria y equitativa.

Lo anterior, me recuerda una espléndida tira de Quino en la que se encuentran Miguelito y Felipe frente a frente con Mafalda en el centro y ella pregunta:

“¿Hacia dónde creen ustedes que se dirige la humanidad?” Cada uno señala con su dedo índice al frente y responde: “Hacia adelante por supuest…” y al verse en sentidos contrarios, empiezan a pelearse porque cada uno declara que “Tu adelante no es mi adelante” y Mafalda pensativa se retira diciendo: “Empiezo a comprender por qué a la humanidad le cuesta tanto ir hacia adelante”.

Nadie elige la vida que le toca vivir, en todo caso se puede hacer todo lo necesario con el fin de asegurarse una buena calidad de vida pero no todos tienen las mismas oportunidades y cierto es también que muchos eligen seguir viviendo de la misma forma porque es lo único que conocen y porque no tienen la suficiente información ni experiencia que les asegure que el cambio es lo mejor para ellos; es decir, que hay quienes prefieren no salir de su zona confort y por confort entiéndase lo ya conocido y que no requiere de ningún esfuerzo extra. Eso lo saben los empresarios, académicos, científicos, políticos, líderes y también saben que conciliar intereses no es tarea fácil.

La lucha entre un bando y otro ha existido desde épocas antiguas porque somos humanos y pensamos y sentimos diferente aunque nos hayamos unido en una gran cadena humana para proporcionar ayuda en el pasado sismo del 2017, misma que se fue desintegrando al paso de los días pasaron porque unos y otros volvieron a sus ocupaciones cotidianas pues todos y cada uno vamos por la vida persiguiendo sueños y construyendo filias con quienes pueden ayudarnos a salir adelante y dando la espalda al que va en contra de nuestros intereses a pesar de ser nuestro hermano o nuestro vecino o nuestro amigo o al que va en contra de nuestros valores y principios. Algunos barremos y limpiamos a menudo el espacio en común que compartimos con el vecino de a lado, mientras que otros son felices ensuciando todo a su paso.

Me parece simplista y peligroso pretender que un apretón de manos es la solución, como tampoco lo será que resulte electo el candidato por el que votamos si no poseemos la suficiente madurez para asumir nuestra responsabilidad y reconocemos que este país se ha configurado tal como es porque como ciudadanos hemos permitido que así suceda en muchas cuestiones de la vida cotidiana como el no respetar los lugares exclusivos para personas con alguna capacidad diferente, el no ceder el paso a un anciano, el meternos en la fila de los autos, comprar piratería, sobornar al policía, ser indiferentes ante las desapariciones forzadas o los actos de violencia, no denunciar actos ilícitos o no evidenciar al jefe que comete acoso laboral, entre otros.

Sí, el cambio empieza en primera persona pero no significa que todos vayamos en la misma dirección sino que aprendamos a respetar la diversidad de opiniones y que conciliemos intereses para vivir en un marco de justicia y equidad y para eso, nos falta mucho más que un ejercicio democrático a través del voto libre y secreto pero es el primer paso y ahora nos toca a nosotros, pasar del voto a la acción para observar de cerca a quienes nos representarán en el siguiente sexenio y exigir que cumplan con sus funciones a través de los mecanismos adecuados para ello. Empecemos a construir democracia y como siempre digo, desde casa en primer lugar.

 

Elizabeth Cruz Ramírez

 

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Número 21 - septiembre 2018
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