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Crónicas del año cero (XXII): El legado de Stephen Hawking.

Martes, 06 de Noviembre 2018 - 17:55

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Jaime Guerrero Vázquez

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Vale la pena señalar, antes de entrar en materia, que el hecho de que una persona se destaque en una actividad específica, no la hace “sabia” o “experta” en otras ramas del conocimiento. Es claro que la cultura, cualquier cosa que esos sea, insiste en que personas notables deben tener la respuesta para todo. Esto no es así.

Con esto en mente, hay que acercarse con cuidado al que será sin duda un best seller de Stephen Hawking: “Breves respuestas a las grandes preguntas.” Este hombre, recientemente fallecido, fue un físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico, no un filósofo, un religioso, historiador o sociólogo. Tampoco es un futurólogo a la manera de Alvin Toffler, aunque algunas de las cosas publicadas por los diarios provocan recordar al autor de La Tercera Ola y El Shock del Futuro.

Bien mirado, algunas de las “grandes preguntas” son cuestiones que todo ser humano se hace en algún momento de su vida. He aquí las grandes preguntas:

1) ¿Hay un dios?

2) ¿Cómo empezó todo?

3) ¿Hay más vida inteligente?

4) ¿Podemos predecir el futuro?

5) ¿Qué hay dentro de un agujero negro?

6) ¿Es posible viajar en el tiempo?

7) ¿Sobreviviremos en la Tierra?

8) ¿Deberíamos colonizar el espacio?

9) ¿Nos sobrepasará la inteligencia artificial?

10) ¿Cómo damos forma al futuro?

Con relación a la primera pregunta, SH la ata a la posibilidad de una vida más allá de la muerte. Su respuesta es negativa a la existencia de un dios y, por lo tanto, no cree en la existencia más allá de la muerte. De muchas maneras, es la pregunta de una persona vieja, que está cara a cara con el fin. Albert Einstein según algunos escritos no creía en un dios, pero en otros parece lamentarse de esto. En otros documentos parece creer no en un dios personal, sino en una entidad inteligente que creó el universo, un poco a la manera de Aristóteles, desinteresado en los asuntos humanos.

Hay un grupo de preguntas más interesantes (3, 7, 8, 9 y 10) que tienen que ver con la preocupación del científico británico por la supervivencia del ser humano.  De acuerdo a la información disponible, Hawking parecía creer que permanecer en la tierra condenaría al ser humano a la extinción. La vida del ser humano se ha vuelto tan frágil sobre el planeta que una hecatombe de algún tipo (guerra nuclear, guerra biológica o química, contaminación, etc.) podría tener consecuencias en todo el gigantesco ecosistema en que hemos convertido el mundo. Sobreviven mejor las especies que se expanden. Sus temores acerca de la inteligencia artificial y el desarrollo de superhumanos creados por manipulación genética no se debían a las películas o novelas de ciencia ficción, sino al uso cada vez más descontrolado de la tecnología y la ciencia montadas en la desigualdad social, el racismo y la discriminación. Esta misma alerta, en otros tonos y con múltiples palabras, ha sido lanzada por varias comunidades de científicos alrededor del mundo. Tal vez Hawking hablando de dios y la vida después de la muerte tienen tanta autoridad como cualquiera, es decir, ninguna, pero sin duda si es una autoridad sobre el uso de la ciencia y la tecnología y los peligros de su descontrol. ¿Tiene razón?

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Número 22 - Octubre 2018
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