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Conocer a “Perez-Prado”

Viernes, 03 de Noviembre 2017 - 15:00

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Julio Chavezmontes

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Desde que andaba en campaña para llegar a la Casa Blanca, Donald Trump prometió que una de sus primeras acciones como presidente, sería construir un “big beautiful wall” más hermoso que su “big beautiful peluca”, para detener definitivamente el tráfico de drogas y la entrada de migrantes ilegales a Estados Unidos, sellando “herméticamente” el acceso a su territorio.

(Se le olvidó que además del río Bravo, tendría que bardear de sur a norte las costas del Atlántico y del Pacífico además de la frontera con Canadá, y construir una “big beautiful burbuja” sobre todo el territorio de Estados Unidos, para impedir el aterrizaje de narco aviones y drones, cerrándolo herméticamente de verdad; y todo esto, sin olvidarse de blindar a cuando menos cien metros de profundidad, para dificultar en lo posible la labor de “Promotora y Excavadora  de Túneles Y Socavones Trans-Fronterizos El Chapo  S.A. de C.V.").

El candidato favorito del Ku Klux Klan, prometió lograr lo que ni los chinos pudieron con su famosa muralla de más de 7,000 kilómetros.

Clairol Trump (cuya cultura es nula), ignora que la “big beautiful” muralla china para lo único que sirvió, fue para que la UNESCO la declarara patrimonio de la humanidad; para que se le incluyera entre las nuevas maravillas del mundo, y para atraer carretadas de turistas cuya derrama económica siglos después, no alcanza todavía para recuperar el costo de su construcción.

Varias dinastías imperiales edificaron la célebre muralla “para detener la migración ilegal” de los mongoles; creyeron que de ese modo “blindaban herméticamente” a China contra las hordas de Gengis Kan.

Todos los bastiones, baluartes, cuarteles y atalayas repartidos a lo largo de la gran muralla, no impidieron que esos mismos mongoles terminaran gobernando a China con el advenimiento de la dinastía Yuan iniciada por el emperador Kublai Kan (1271-1294) que se sentó en el trono del Imperio Celeste en la Ciudad Prohibida de Beijing.

Clairol Trump no ha considerado el poder imparable de la combinación entre la capacidad económica de los carteles del narcotráfico mexicano, y el ingenio de los necesitados cuyo dilema los obliga a escoger entre morirse de hambre o saltar y sortear toda clase de obstáculos.

Del mismo modo que todo el poder militar de Estados Unidos no pudo detener la infiltración “hormiga” de armas y tropas por la “vereda tropical” entre Viet Nam del norte y Viet Nam del Sur, (conocida com la ruta de Ho Chi Minh), ni la DEA junto con los Marines ni toda su capacidad logística pueden impedir la entrada, circulación, distribución y consumo de estupefacientes “made in Mexico” de los que más de 30 millones de drogadictos gringos no pueden prescindir.

Tampoco pueden deportar, gasear, esterilizar o masacrar a los 40 millones de mexicanos que viven al norte del río Bravo, ni siquiera resucitando a Reinhard Heidrich para que les confeccione una “solución final” del problema mexicano; y a pesar suyo, tampoco podrán impedir el flujo de mexicanos hacia el norte, o desde el norte; por las costas del Pacífico o del Atlántico o hacia el Sur, pero desde Canadá.

Para pesadilla del racista Trump, los mexicanos somos como el polvo entre las rendijas; la gota de agua que vence con su persistencia a las rocas.

No sería de extrañar, que por una de esas paradojas de la globalización, la construcción de su muro soñado se le asigne mediante transparente licitación a una filial del GRUPO HIGA, o a alguna de las muchas empresas constructoras que el Narco utiliza para lavar dinero.

Entonces el famoso muro presentará grietas, desplomes y socavones, sin hacer a un lado los inevitables túneles transfronterizos, que nadie ha podido impedir (y como dijo Don Teofilito… ni podrán).

Trump puede salirse del TLC todo lo que quiera, pero si fuera un verdadero empresario, sabría que donde hay mercado, lo de menos son los tratados; y donde hay hambre y necesidad extrema, no hay muro que detenga a quienes luchan por su vida.

En relación con el muro de los dimes y diretes, una cosa son los ingenieros gringos, y otra los ingeniosos mexicanos.

Trump debería saberse de memoria el principio empresarial gringo de “money talks”.

El hombre de la peluca de tlacuache se está metiendo en una lucha de poder a poder; pero no con el gobierno de México, sino con los empresarios globales que se dedican al narcotráfico y al tráfico de personas; que tienen muchísimo más dinero que él, y que necesariamente tienen “aceitados” a mas legisladores, gobernadores y policías gringos que los que el Trumpas pueda imaginar.

La corrupción no es un fenómeno exclusivo de Mexicalpan de las tunas; tambien en Estados Unidos “se saben dejar querer”; ya sentados a la mesa de las verdaderas negociaciones, todo se reduce a una subasta que se adjudica al mejor postor.

Que los gringos le digan lobbying al soborno, no le quita lo corruptor.

Como decían en las películas de “El Padrino”: siempre hay una oferta que no se puede rehusar.

Mientras en Estados Unidos haya demanda de mano de obra barata y de drogas, tanto los migrantes como los estupefacientes continuarán cruzando a pesar de los pesares.

La paredcita de Trump podrá ser un obstáculo, pero no un impedimento.

La inmensa mayoría de los gringos solamente pueden alcanzar el “sueño americano” adormecidos; ya sea idiotizados por las televisoras y los teléfonos inteligentes que los hipnotizan “around the clock”, o adormecidos con estupefacientes importados desde México, sin los cuales no pueden enfrentar las “delicias” de su vida cotidiana en el país más libre y maravilloso del mundo.

Los muros como el de Clairol Trump nada más sirven para enriquecer a los contratistas y para divertir a los arqueólogos.

Oponerse con ladrillitos, concreto y alambres de púas a las leyes de la oferta y la demanda, con la negra intención de “joder a México”, le va a permitir a Trump  la singular oportunidad de conocer a “Pérez-Prado”. (1)

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Según el diccionario de la Real Academia de la Lengüita, a continuación se transcribe el significado de la palabra “pérez-prado”

(1) Apellido de legendario músico cubano/mexicano, conocido como el rey del mambo.

(2) También dícese del Verbo popular “perezprado”  que, precedido por la partícula “se la”, “me la” o “nos la”, significa fracasar; desengañarse; no alcanzar el propósito deseado; ser inesperadamente vencido por alguien supuestamente más débil o inferior.

(3) Otras acepciones y sinónimos se refieren a pellizcos, tropiezos, y demás experiencias adversas o negativas.

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Número 12 - noviembre 2017
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