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Con ustedes… Míster Socavón

Martes, 03 de Abril 2018 - 15:30

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Israel Aparicio

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En medio del circo de tres pistas, días antes del inicio de la temporada de campañas electorales, el payaso disfuncional de Gerardo Ruiz Esparza salió a defender la danza de cifras multimillonarias en las contrataciones de obras para el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), frente a la amenaza de otro payaso populista que amenazó con cancelar proyecto de infraestructura más importante de los últimos años.

El candidato morenista, Andrés Manuel López Obrador, ha sido enfático en señalar que revisará todos los contratos otorgados a las empresas constructoras del NAICM, con la posibilidad real de cancelar el proyecto aeronáutico, que dejaría una impresionante deuda de 100 mil millones de pesos a las arcas públicas del país. Sin menoscabar que se presume, como en toda obra licitada, enormes posibilidades de actos de corrupción realizados por las mismas empresas que ya han esquilmado el erario nacional, con sobreprecios en diferentes obras mal realizadas, disfuncionales y con enormes cuotas para los usuarios que pagamos precios de primera por servicios de tercera. La falta de claridad y comunicación en el proyecto del nuevo aeropuerto es su principal debilidad, para no variar la Auditoria Superior de la Federación detectó que mil millones pesos, invertidos en la magna obra, no se sabe en qué se gastaron y no esté claro su destino final.

El inexistente tacto político de la actual administración, que carga con un descrédito gigantesco, mandó al ruedo para defender al vital proyecto del NAICM, al funcionario más quemado, exhibido e inepto dentro de un régimen que brilla por su lacerante incapacidad. El “señor Socavón”, Gerardo Ruiz Esparza, ha sido mantenido a capa y espada con la intención de ser la tapadera de los múltiples contratos irregulares que ha realizado, donde destacan las obras del paso exprés en Morelos, que provocaron las muertes de Juan Mena Romero y Juan Mena López. Es contradictorio que el proyecto cancelado del tren de Querétaro, sacrificado al calor de la denuncia de la casa Blanca en Lomas de Chapultepec, haya sido anunciado por el mismo denostado secretario, que lejos de brindar certidumbre y tranquilidad en un tema sumamente delicado como es el nuevo aeropuerto, termina por polarizar más a las partes.

Ruiz Esparza sin el menor asomo de dignidad, se negó a renunciar después de la tragedia del socavón del paso exprés, se escondió detrás de lo que quedaba de prestigio del presidente Enrique Peña y siguió al frente de la Secretaria de Comunicaciones y Transporte. Ahora ante el embate del fortalecido candidato presidencial, AMLO, la figura ridiculizada del secretario, hecha girones, se exhibe como un bufón trágico que enfrenta con formas y contratos indefendibles, el ataque del populista que amenaza cancelar el proyecto del aeropuerto, ante el júbilo y el aplauso del graderío en pleno circo electoral.

Desde la oficina de la presidencia (con las cifras de rechazo más altas en la historia del país) no alcanzan a ver más allá de su propaganda barata, propia para la miopía mexiquense, que con cada error e inconsistencia en el tema del NAICM, se convierte en sangre fresca para el tigre hambriento, que indirectamente, los mismos priístas alimentaron con su incompetencia, sus tradicionales formas corruptas y su innegable impunidad. Bastó que en las redes sociales se reciclara un video del presidente Peña detallando que una parte de las AFORES de los trabajadores están financiando algunas obras del nuevo aeropuerto, para que los partidarios de su cancelación, lo utilizaran como turbosina encendida sin control y terminaran por calcinar cualquier posibilidad de interlocución entre gobierno con la sociedad ya muy hastiada y polarizada.

Incluso durante una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), AMLO había logrado acordar una mesa de análisis de cada contrato realizado en el nuevo aeropuerto, aunque después el mismo CCE salió desdecirse y asegurar que buscarían defender la legalidad del proyecto. La debilidad del presente régimen, el miedo real de las cúpulas empresariales ante una victoria del tabasqueño, les hizo curarse en salud, ante una candidatura que ven con posibilidades reales de triunfo, que hace doce años, hubieran descalificado y enfrentado con mayor vehemencia y soberbia, pero que ahora si respetan.

En medio de una refriega difícil, AMLO podría moderar su visión extremista y asegurar que solamente se revisarían a fondo los contratos como lo ofreció el candidato frentista Ricardo Anaya. Presentar el cadáver putrefacto de Gerardo Ruiz Esparza ante el candidato envalentonado de MORENA, es sacrificarlo en una refriega donde el régimen actual, siempre juega a destiempo y con errores imposibles de corregir.

En un contexto internacional que favorece a los candidatos populistas o calificados de  antisistema, con Donald Trump como principal ejemplo, y sumado a un sistema económico que no pudo repartir más equitativamente la riqueza generada, han propiciado las condiciones para que la figura del caudillo AMLO, pueda levantarse con el triunfo electoral, a pesar de sus notables contradicciones, demasiadas ideas inviables y personajes impresentables. El PRI gobierno, lo que queda del PAN y su docena trágica, más el gabinete incompetente del presidente Peña, han pavimentado con errores, insensibilidad, magro crecimiento económico y la perdida de la seguridad pública en amplios sectores del país, el camino de López Obrador que si bien no es seguro ganador, si tiene las cartas a su favor gracias a la incapacidad de sus oponentes de brindar un mediano bienestar a sus enervados ciudadanos.

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Número 21 - septiembre 2018
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