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Coincidencias y certezas

Viernes, 26 de Junio 2015 - 17:00

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Luisa Ruiz

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Ya no tenía ganas de volver a las cosas sociales que no se resuelven con solo letras. Aunque el pensamiento y las inquietudes sí. Y hay situaciones sociales que le pertenecen a otros que no escriben y por supuesto no van a leer las denuncias o demandas de los demás.

Alrededor del mundo pasan cosas, las peores tienen que ver con envidias, egos, luchas de poder, ambiciones enfermizas, sin dejar atrás las religiones. En cada ciudad puede ser diferente y los asesinatos lo hacen todo igual, al final es el conteo de muertos.

En Tijuana ha habido esta refriega de eventos que nos hacen volver la vista atrás. Regresa la violencia, se parece a la de hace unos años, solo que esta vez puede no ser igual y no tener las mismas razones.

Los colores, está visto, no combinan en un mismo estado y eso puede provocar la diferencia. Las personas que componen (o descomponen) la administración pública, tienen intereses, escudos y banderas partidistas diferentes.

En cuanto a la inseguridad, es el mismo Secretario de Seguridad Pública Estatal de entonces, solo que son otras personas y otros colores en la administración municipal y estatal. Puede ser que esto sea lo que provoca la separación. No se ponen de acuerdo porque no pertenecen a la misma familia.

Y de familia nos hablan ellos, dicen que todo radica en la familia y ellos, no saben conciliar las diferencias. No se quieren, no se caen bien, no se respetan, no aplauden los aciertos de unos u otros, y si, son buenos para desbaratar y atropellarse en el camino, se les da muy bien eso de darse la mano para la foto, aunque insistan en que esto no es cierto.

Coincidencias y certezas.

Hay dos pensamientos oscuros que han corrido por mi cerebro de ida y vuelta, sin poder aclarar nada.

El hecho del desalojo de la canalización. Insisto: el rio Tijuana tenía, dentro de toda la basura, un orden. Por querer quedar bien en apariencia, no planearon el después de. Ahí adentro la venta, compra y distribución de drogas, tenía una mafia, compleja hacia afuera, bien organizada hacia adentro. Se han suscitado toda clase de violencias que arrojan la misma respuesta, el reguero de pólvora por las calles que cualquier cerillo enciende.

A la violencia, asesinatos, suicidios, balas perdidas, riñas a muerte, robos de focos en las casas y a asaltos de todo tipo, no le han querido poner nombre, no han querido ver la razón. Por años se mantuvo ese canal con toda la conciencia de lo que había y cómo se manejaba. La violencia afuera, es decir en el resto de la ciudad era por otras razones, mayores razones quizá.

En un par de días se cerró el “centro de abastecimiento” de drogas más grande sin pensar en las consecuencias, que son las que estamos viendo día y noche.

El otro pensamiento, quizá tan absurdo como real. Hace muchos años recogimos de la calle a un perrito callejero, enfermo y hambriento, lo curamos y le buscamos un hogar. Después de ese perrito siguieron muchas más, la cuenta iba en 27. Al menos cada semana sin buscarlos, nos encontrábamos uno. Creí que había más conciencia y la gente los cuidaba y protegía porque ya no había tantos perros callejeros.

Noticia nacional: “Descubren en Tijuana restaurantes chinos cocinando perros”.

“Se reivindica la comunidad china, sus restaurantes garantizan higiene”.

Y la cantidad de perros que aparecen de pronto, es exagerada. Están ahora por todos lados, nueve cachorros en un terreno baldío, cinco en el rincón de una calle, cuatro en una caja, todos los días aparecen anuncios denunciando perros abandonados o perritas hembras muertas. No era la conciencia de la gente, era, ¿otra la razón?

Ni los perros, ni los drogadictos son responsables. Ni los perros tienen familia, ni los drogadictos tienen capacidad de razonamiento. Ni los perros ladran solo porque son perros, ni los drogadictos matan o se matan porque son malos. Todo tiene un inicio y cada uno decide cómo y cuál es, para bien o para mal. Estos dos males paralelos tuvieron un inicio, ahora nadie puede o quiere darles una conclusión sana para todos los demás. Para estos asuntos está el gobierno y para esta sociedad el color es lo de menos. 

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Número 22 - Octubre 2018
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