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Breve Crónica del 1 de Diciembre… ¡Todo un Evento!

Miércoles, 05 de Diciembre 2018 - 14:25

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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Estuve atento a los dos discursos pronunciados por el nuevo —flamante— presidente de México, así como a toda la serie de eventos que atestiguamos durante ese sábado. La feria de selfies durante el recorrido triunfal a su llegada a la H. Cámara de Diputados. Besamanos y aplausos. Seguramente hubo algunos abucheos que no se dejan escuchar durante la transmisión oficial. Luego, en el zócalo de la ciudad de México fue otra historia.

Me parece que el rating rebasó las expectativas. De acuerdo a la nota de Javier Tejado de El Universal, 5.5 millones de personas lo vieron.

Francamente esperaba, desde el comienzo un cambio. ¿Qué no merece, este evento, una ceremonia republicana que deje apantallado a todo el mundo? En el pasillo central del recinto parecía una manada de barberos…

Desde temprano, los medios “independientes” mandaron cámaras y micrófonos para tenernos informados. Enrique Peña Nieto, desde su casa de las Lomas ­­—que nunca se vendió, como se nos hizo creer— y que seguramente su amigo o socio, de la constructora Higa —Juan José Hinojosa— ¿le regaló?, enfundado en la banda presidencial y sus grandes camionetas blindadas partió a enfrentar su destino, que, sí hubiera justicia, pudiera empezar a ser una pesadilla para él.  Las mediciones de su gestión acabaron siendo vergonzantes.

Por otro lado, Andrés Manuel desde su “modesto” condominio de Tlalpan, salió, en el ahora célebre Jetta, a eso de las 10:20 de la mañana y como un milagro y la pericia de su chofer durante el trayecto, que fue admirable, pudo llegar sin contratiempos. “El pueblo” se volcó para vitorearlo. ¿Serán acarreados o espontáneos? Creo que había muchos esperanzados —me incluyo— para que en el principio de su gestión sea para el bien de todos.

El zócalo, estaba abarrotado. El anzuelo del festival ofrecido pudo ayudar a la asistencia.

Durante el discurso de la toma de posesión, el saliente Enrique Peña Nieto, tragó camote y a menudo tomaba notas, probablemente para redactar sus memorias; ¿escribir un libro? o para, en su caso defenderse de alguna acusación en su contra.

Porfirio Muñoz Ledo se impactó, fue tocado profundamente en su ser por las palabras y acciones del presidente, seguramente influido por el sopor que le provocó el largo mensaje pronunciado, escribió un par de tweets que dicen:

“Desde la más intensa cercanía confirmé ayer que Andrés Manuel ha tenido una transfiguración: se mostró con una convicción profunda, más allá del poder y la gloria. Se reveló como un personaje místico, un cruzado, un iluminado”.

“La entrega que ofreció al pueblo de México es total. Se ha dicho que es un protestante disfrazado. Es un auténtico hijo laico de Dios y un servidor de la patria. Sigámoslo y cuidémoslo todos”.

No sé qué decir del hombre que interpeló, alguna vez, magistralmente a Miguel de la Madrid y que propició la nueva Constitución de la Ciudad de México. ¿Ya pasa aceite Porfirio? En fin… “cosas veredes, Sancho, que farán fablar las piedras.” ¡Y las que faltan!

Realmente soy de los que están a favor de que el nuevo gobierno y su “cambio de régimen” produzca resultados. Sí, primero los pobres; sí a la separación del poder económico del político; sí al combate de la impunidad y la corrupción; sí, al combate de la delincuencia desatada y que parece imbatible. Ojalá la creación de la Guardia Nacional sea efectiva. Sí, a la austeridad republicana, pero… no bastan las consultas, que son justificaciones vergonzantes de las decisiones tomadas con anterioridad.  ¡Prometió no mentir!

El Presidente se refirió a todos los programas de apoyo que se van a implementar: para los más necesitados; adultos mayores; jóvenes sin aparente remedio y que necesitan una beca; etcétera. Lo que implica muchísimo dinero y se volvió a referir a la reconstrucción de las refinerías y garantizar un precio para el maíz, cuando en Iowa (USA) se produce al tercio del costo que el campesino mexicano lo produce. ¿No es mejor importarlo?

Lo hubiera querido escuchar de las futuras inversiones por venir, pero en vez aceptó invocar a nuestros ancestros, recibir el bastón de mando de los jefes de los pueblos indígenas, con harta pompa y no estoy seguro de que en el “estado laico” que manda nuestra Constitución sea bienvenido.

Dudo mucho que todo el ceremonial del que fue objeto, con todo y limpias del incienso del Copal puedan ayudar a la transformación del país. ¡No lo entiendo!

El discurso de su toma de posesión se puede leer en esta liga.


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Número 23 - Noviembre 2018
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