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Bashar al-Assad y la Guerra Civil Siria.

Lunes, 03 de Julio 2017 - 15:00

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Carlos Sagaón Ruiz

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Quizá, el conflicto más importante en temas políticos internacionales durante estos últimos años ha sido la inmensa catástrofe que azota a Siria, país gobernado por el autoritario régimen de Bashar al-Assad. Un gobernante que ha permitido la opresión, el nepotismo y la restricción de opiniones en la política de su país.

Bashar al-Assad tomó posesión como Presidente de Siria en el año 2000, tras la repentina muerte de su padre, un líder autoritario y poco convencional que realizó diversas reformas restrictivas hacia la ciudadanía. Desde los primeros años del Gobierno de su padre, Háfez al-Assad, se esperaba que el Gobierno fuera sucedido por el hermano mayor de Bashar, Basel. No obstante, ante la repentina muerte de Basel en un accidente automovilístico, las aspiraciones políticas de Bashar comenzaron a manifestarse. Al término de los 29 años de mandato de su padre, se eligió a Bashar como el mandatario de Siria tras reducir la edad mínima para ocupar el cargo por parte del Parlamento (de 40 a 34 años).

Prometiendo esperanza a la democracia del país, la gente percibió el ascenso de Bashar al poder como una nueva era de estabilidad para Siria, donde la opresión se reduciría enormemente. Al menos, esa ilusa estima generó el discurso de al-Assad en sus inicios como Gobernante.

Poco a poco, los ciudadanos comenzaron a percatarse de las verdaderas intenciones de Bashar al-Assad. Las inconsistencias comenzaron a hacerse notar cuando tomó posesión del Partido Ba´Ath de mayoría suní al asumir el cargo. Dentro de la jurisdicción de su puesto y con el respaldo del Partido, aumentó las medidas restrictivas hacia la población en lugar de disminuirlas, como en un inicio llegó a prometer. De igual forma, el nepotismo fue cada vez más cínico y evidente, siendo sus más allegados parientes los encargados de los puestos públicos más emblemáticos en Siria, colocando a su cuñado como el segundo al mando de las Fuerzas Armadas, a su hermano Maher como el jefe de Guardia Republicana, por mencionar algunos.

En el caso de su esposa, Asma, se encontraron las mayores irregularidades. La Primera Dama se proclamaba activista social y presumía sus campañas sociales a través de Instagram. Nunca se llegó a explicar la considerable diferencia de opiniones, o el verdadero trasfondo de su obra.

Poco después de decretar la prohibición de viaje a los disidentes, Bashar al-Assad fue reelegido Presidente en 2007 por un periodo de 7 años, sin tener competencia alguna. Fue entonces cuando la catástrofe social comenzó a suscitarse.

Cansados de la opresión gubernamental, la ciudadanía comenzó a protestar. Los primeros registros de manifestaciones armadas tienen lugar a finales de 2010. Sumado a esto se encuentra “La Oposición”, donde se ubica la participación de  grupos yihadistas como Al Qaeda, el Estado Islámico, los Hermanos Musulmanes, el Hézbola, entre otros. Dichos grupos han generado un sinnúmero de conflictos bélicos en territorio nacional, atentando contra simpatizantes del Gobierno Sirio o contra participantes de la Guerra Civil, generando una mortalidad alarmante en el país.

A pesar de ser Siria un aliado político de naciones como Rusia y China, la problemática en el país le ha generado rupturas comerciales importantes, sobre todo en el ámbito petrolero. Los países de la Unión Árabe, representados por Arabia Saudita, son un claro ejemplo. Por otra parte, países notoriamente importantes como Estados Unidos han tomado medidas y represalias contra la nación, buscando la destitución o eliminación del régimen de Bashar al-Assad.

Ante la creciente guerra civil y oposición en su contra, el autoritarismo de al-Assad de ha atribuido un número de muertes aproximado de 100,000, de acuerdo con el New York Times.

Bashar al-Assad, quien actualmente continúa en el cargo de Presidente, ha sido uno de los principales factores de la decadencia de Siria a nivel internacional, afectando a millones de ciudadanos inocentes económicamente y en ocasiones, teniendo que pagar con su vida. Es un político autoritario, restrictivo, voluble y orgulloso, que ha preferido los intereses personales y de su familia, al bienestar de una nación donde diariamente se sufre la muerte de miles de personas a causa de grupos terroristas e ideales políticos confrontados. Es una tristeza que quienes se encuentran en medio de esta lucha de gigantes, sean quienes tengan que pagar los platos rotos del oportunismo político.

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Número 22 - Octubre 2018
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