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Aquí nomás mis chicharrones Monroe

Viernes, 16 de Febrero 2018 - 15:30

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Julio Chavezmontes

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El Secretario de Estado de Estados Unidos (el tirano-saurio Rex Tillerson), anduvo de gira por América Latina, denunciando la injerencia rusa y china en la región.

Las acusaciones del empresario gringo habilitado como “diplomático”, son como la canción aquella de Eydie Gorme que “no sabía si reír o llorar”.

Para quienes gustan de las estadísticas, puedo informarles que Estados Unidos ha intervenido militarmente en nuestro continente, “nada más” 217 veces.

Un detalle curioso es que la primera aventura militar gringa hacia el sur de América, tuvo lugar precisamente en las Islas Malvinas, en 1831.

En esa ocasión, la marina de guerra de Estados Unidos intervino para proteger a unos gringos que explotaban ilegalmente recursos pesqueros en aquellas islas de la discordia.

Y hablando de las Islas Malvinas, cabe recordar una vez más, la doble moral de los vecinitos del Norte:

Se supone que la Doctrina Monroe establece en pocas palabras, que “América es nada más de los americanos” (es decir: los gringos), y que en caso de agresión extranjera en contra de cualquier nación americana, toda América (incluyendo los Estados Unidos), acudiríuan en su defensa... (¡sí, Chucha!).

Sin embargo, cuando la “Dama de Hierro”, Margarita “Tache” lanzó a la flota de su británica majestad contra los horrorosos dictadores de Argentina, Ronaldiño Reagan no solamente no se opuso a esa violación de la Doctrina Monroe, sino que la apoyó logísticamente.

De paso, Augusto Pinochet (el vecino envidioso del pequeñísimo Chile) se alió a los ingleses para acabar de torcer a los campeones mundiales del tango y las parrilladas.

Por supuesto que a los gringos no les gusta para nada aquel refrán que sabiamente dice: “el que se lleva, se aguanta”.

Por eso los gringos y sus puertorriqueños europeos de la OTAN  esperan que Don Vladimir Putin contemple, cruzadito de brazos, cómo lo van rodeando poco a poco, incorporando a la OTAN a las antiguas colonias del Pacto de Varsovia.

El Pentágono busca tranquilizar al suspicaz líder ruso diciéndole que los emplazamientos de misiles balísticos en Europa Oriental, están destinados a prevenir ataques islámicos de Irán; y esperan que el gran maestro de ajedrez que habita en Kremlin les compre el cuento como si fuera un ebrio crónico, como Boris Yeltsin.

En medio de este estira y afloja, tanto Rusia como China han comenzado a coquetear con paises de América Latina, y realizando obras de infraestructura importantes, así como esquemas de cooperación militar (¿contra quién estarán pensándolas?) con las que estan inquietando a los gringos.

Ya no parecen ser los tiempos en que Washington podía actuar a su antojo sin recibir su correspondiente cosecha.

Si los gringos se meten en Ucrania, los rusos se meten en Venezuela; si los vecinos del norte se aventuran por Asia, los chinitos se asientan en Tamaulipas.

Y como diría el inmortal Resortes Resortín de la Resortera:

"Ahí nos vamos dimos dando, ahí nos vamos fuimos yendo y ahí nos vamos vimos viendo".

A ver de que cuero salen más correas.

Lo de América para los americanos era un valor entendido cuando los gringos respetaban esferas de influencia en otras partes del mundo; lo que no pueden hacer, es repicar y andar en la procesión.

Ya no son los tiempos en que los líderes del mundo libre imponían sus fueros al son de Aquí nomás mis chicharrones “monroe”.

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Número 18 - mayo 2018
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