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Andrés Manuel y los arrepentidos

Martes, 01 de Mayo 2018 - 16:00

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Fernando Navarrete

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Conforme se acerca la cita electoral, resalta que ésta habrá de ser una jornada compleja, un punto de inflexión en la democracia mexicana; a pesar de su paupérrima actuación en el debate televisado hace algunas semanas, López Obrador y MORENA aún conservan la punta en la carrera presidencial. Dicho lo anterior, no cabe duda de que existen numerosos responsables directos de que los diagnósticos simplistas, la demagogia de cajón y la más infantil simulación, están a la cabeza de las preferencias electorales.

Por ello me pregunto, en los últimos 15 años:

¿Acaso nadie fue capaz de puntualizar que durante julio de 1995 y julio de 1996 Andrés Manuel López Obrador, contrario al discurso de su lucha en “pro de los derechos indígenas”, se encontraba realizando plantones, cierres carreteros y el bloqueo de pozos petroleros efectuados en las ciudades de “El Castaño” en Cárdenas, “Zen” en Nacajuca y varios más, tal y como está asentado en las averiguaciones previas AP/28/96 y AP/31 del Segundo Juzgado de Distrito en Materia Penal de Tabasco (dos de las 19 donde aparece su nombre) generando un pérdida para la paraestatal superior a los 60 millones de pesos, además de las afectaciones en comercio y transporte de aquel estado?

¿Qué cinco años más tarde, fue el Tribunal Electoral del Distrito Federal quien le dio entrada al proceso electoral que le haría jefe de Gobierno, siendo que no cumplía con el plazo de 5 años establecido de residencia en la capital del país, requisito necesario para aparecer en la boleta capitalina?

¿Qué en cada ocasión que López Obrador acusó fraude tras el proceso electoral y en la última en la cual se nombró Presidente Legítimo, fue a la sociedad civil que fungió como parte del proceso en cada casilla, a quien desdeñó, misma que resultó afectada directa o indirectamente con su “resistencia civil” en Reforma, en el Centro Histórico y en muchas oras ciudades de la República?

¿De desmentir la retórica de Andrés Manuel tachando de “venganza política” el recurso del desafuero del 2004, cuando éste se debió al desacato de una orden judicial que exigía la suspensión de una construcción en un terreno expropiado tiempo atrás?

Al concluir su gestión al frente de la Ciudad de México y dejando fuera las corruptelas de Ponce, Bejarano, etc. ¿nadie fue capaz de alzar la voz con respecto a los datos que dejaba ésta: un incremento de $32,788 a $41,439 millones de pesos en materia de deuda publica acorde con los datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas del 2001 al 2005? ¿Un incremento en la tasa de extorsión de 2.27 a 5.22 casos/100,000 habitantes acorde con datos del Secretariado del Sistema Nacional de Seguridad Pública en el mismo período? ¿Un incremento en el porcentaje de habitantes en condición de pobreza patrimonial que pasó del 28% al 31.8% en los mismos cinco años acorde con el CONEVAL?

¿Que a pesar de la retórica “antisistema” y del “cambio verdadero”, López Obrador es el único de los candidatos presidenciales, desde el año 2006, que no ha ocupado absolutamente ningún cargo o puesto de elección popular y que es el único beneficiado permanentemente del presupuesto del INE, a quien ha acusado de fraudulento, siendo sus hijos José Ramón y Gonzalo Alfonso López Beltrán coordinadores estatales de Morena en el Estado de México y Tlaxcala, respectivamente, siendo parte del “terrible nepotismo” que aqueja al país?

¿De mencionar que contrario a lo manifestado por él, ninguna de las editoriales ha brindado cifra o dato alguno que permita corroborar su veracidad con respecto a los ingresos por las ventas de “sus” libros; adicionalmente, ¿que en su última 3de3 reportó 0 (cero) ingresos en materia de regalías?

¿Qué absolutamente todas sus propiedades fueron heredadas o donadas a sus hijos en un intento de simulación (el rancho de 13,341 metros cuadrados ubicado en Chiapas posee un usufructo vitalicio) en un intento bastante pueril de aparecer como “honesto o austero”; ¿o que sus múltiples departamentos de Coyoacán se vieron inmersos en un proceso de donación similar a lo largo de los años, haciendo notables las incongruencias con su declaración patrimonial, misma que tajantemente se niega a explicar o debatir?

¿Nadie ha sido capaz de hacer notar que tan sólo una de las propuestas de MORENA planteadas en el Proyecto de Nación 2018-2024: otorgar “ingresos” a 2,300,000 jóvenes desempleados (página 360 del mismo) implicaría una erogación superior a los $100,000 millones de pesos al año, siendo el presupuesto TOTAL de la Secretaría de Salud de 122,557 millones en este 2018? Y que a eso habría que sumarle además la modernización del sistema de refinación, la construcción de dos refinerías, valuadas en el mismo proyecto en 6,000 millones de dólares cada una, más el apoyo económico propuesto para los migrantes y otras varias más, etc. haciéndolo inviable económicamente a menos que sea a través del aumento sustancial de deuda pública.

Estos, como muchos otros, fueron y son múltiples temas que se vertieron en el saco roto de las verdades por decir.

Quienes tuvieron la oportunidad de mostrar a Andrés Manuel del año 2000 a la fecha como lo que es: alguien oscuro, alejado del más mínimo respeto de la ley, propenso al chantaje y a la manipulación, al doble discurso, gozoso de los beneficios del poder fueron tibios, soberbios, displicentes, aunque tuvieron tiempo y oportunidad. Manejaron de pésima manera todo lo que refería a AMLO, incapaz de comprenderlo, de anticipar sus movimientos y lo transformaron en un tema nacional, lo victimizaron y con ello, le dieron preponderancia. Incapaces de reaccionar, no sirvieron más que de testigos de una carrera que se ha prolongado los últimos 15 años sirviéndose del caos, de la contraposición de Estado/Gobierno y disidencia. Buenos y malos. Ricos y pobres. Para peor, el día de hoy el brindar dichos datos ya no encontrará numerosos oídos receptivos y caerá en alguna de las múltiples consignas mil veces repetidas.

Hoy por hoy, todos ellos deben estar muy arrepentidos. Y junto con ellos, la incipiente democracia mexicana.

Nos leemos en dos semanas.

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Número 21 - septiembre 2018
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