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AMLO vs Slim: ¿el principio del fin?

Miércoles, 18 de Abril 2018 - 15:00

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Jaime Guerrero Vázquez

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La monotonía de las campañas presidenciales se ha roto al fin y esa ruptura vino de un actor inesperado: Carlos Slim, nada menos que el hombre más rico del país. En una anunciada conferencia de prensa, el multimillonario puso los puntos sobre las íes en lo que respecta al proyecto del nuevo aeropuerto. Ya no se trata de Meade o Anaya, tampoco es Peña Nieto o el secretario de Comunicaciones y Transportes; quien dice que el proyecto debe seguir es uno de los mandamases de la nación. Los argumentos del ingeniero Slim fueron contundentes, pero se pueden resumir en los siguientes: el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México (NACM) no debe verse solamente como un proyecto caro y su construcción no debe ser sustituida por un proyecto más barato; se debe ver como un proyecto detonador de toda la zona oriente del Valle de México, la zona con más carencias. Comparó la construcción con el Canal de Panamá (santas exageraciones, Batman) y afirmó que a mediano plazo se pueden crear nuevas clases medias.

Esta vez, el buen humor y la seguridad de la que ha hecho gala Liópez (permiso solicitado a Gil Gamés) salió por la ventana; todo el acto de ilusionismo de sí, soy un hombre diferente y hasta bueno, se esfumó. El lugar de Liópez, el campeón del humorismo blanco cristiano, fue ocupado por el mismo López Obrador de siempre, un hombre incapaz de sostener un diálogo o una discusión inteligente; hizo lo que siempre hace: descalificó a quien no está de acuerdo con él. Acusó a Slim de estar siendo usado por el gobierno para “frenar su movimiento” y dijo que si tanto le interesa el NACM que lo haga con sus recursos, que él le daría las concesiones. ¿Este es el hombre que habla de humanizar México y ahuyentar la corrupción para siempre?

Hay tantas metidas de pata en la respuesta a Slim que sus adversarios deben estarse relamiendo los bigotes de gusto. Primer error: asumir que el hombre más rico de la República puede ser “usado” por algún actor político. El dicho obradorista no sólo debe estar molestando al dueño de Telmex, sino a muchos otros empresarios que están velando por sus intereses. Segundo error: decir que un proyecto de Estado, estratégico para la ciudad y el país, puede ser simplemente retomado por un particular que puede hacerlo a su gusto. Tercer error, asumir que en caso de ser presidente, López Obrador puede dar las concesiones que quiera, ¿no es eso parte de la corrupción que dice combatir?, ¿pretende hacer como con el segundo piso que aún permanece en la opacidad? Cuarto error: negarse a debatir públicamente las ideas de Slim y simplemente acusarlo de ser parte de quienes desean frenarlo. Pero el quinto error puede ser mucho más grave: su respuesta puede haber encendido las alarmas entre los inversionistas nacionales y extranjeros. Ya se verá si Moody´s sigue afirmando que no pasará nada si AMLO llega al poder.

Pero no todo está dicho detrás de este primer encontronazo. Mañana, asesorado por sus cercanos, AMLO puede regresar  a ser el humorista bonachón que finge y desdecirse de su actitud e invitar a Slim a que discuta el proyecto razonablemente. Puede ofrecerle compensacione$$$$ si acepta cambiar de idea. Por supuesto, también puede recordarle a Slim cómo inició el despegue de su fortuna con nada más y nada menos con el que Obrador asegura es el mero jefe de la mafia en el poder Carlos Salinas de Gortari, y soltar a sus ayatolas y comisarios del pueblo en su contra.  Hacer esto sería un sexto error.

Por lo pronto, les ha dejado la mesa puesta a los adversarios de AMLO. Ya se verá si lo aprovechan. Ya se sabe cuál será el tema del próximo debate.

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Número 18 - mayo 2018
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