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Alerta hídrica en la ciudad de México

Martes, 13 de Marzo 2018 - 15:00

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Israel Aparicio

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Se sabe que las próximas guerras se librarán por agua; la ciudad del Cabo en Sudáfrica podría ser la primer metrópolis del mundo que se quedaría sin agua debido a las sequías extremas. El día cero podría ser el próximo 9 de julio. La ciudad de México se encuentra entre las once ciudades del mundo que mantienen una alerta similar respecto al suministro del recurso hídrico, ya que debido a la escasa cultura de captación de agua, el desperdicio del 40 por ciento del suministro por tuberías averiadas y un abasto desde zonas muy alejadas a la megalópolis, prevén un escenario dantesco en las próximas decenas de años.

La semana pasada, el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera denunció ante la Procuraduría capitalina sabotaje en las tomas que controlan el paso del agua a distintas delegaciones de la ciudad, realizadas por grupos políticos que buscan lucrar con la escasez del agua. Además de las difíciles condiciones de abasto cotidiano, el director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), Ramón Aguirre, puntualizó que se realizan tandeos del servicio en diversas colonias, con la agravante de haber detectado tomas clandestinas que representan hasta un desperdicio del 3 por ciento de la distribución, conjuntado con lo difícil que es detectar y clausurar dichas tomas.

El funcionario solicitó que el gobierno federal incremente el presupuesto a Sacmex, ya que es más complejo abastecer de suficiente agua a la enorme y creciente ciudad, que además de la sobreexplotación del manto acuífero, no cuenta con suficientes obras para la captación de lluvias pluviales, mismas que finalizan inundando las vialidades y al final, el valioso recurso hídrico termina por desperdiciarse en el drenaje profundo. En medio de este drama, se multiplican manifestaciones de vecinos que cierran vialidades y realizan justificadas protestas por la falta de agua en sus colonias.

En la delegación Iztapalapa se padece por la distribución de agua desde hace varios lustros. Con las presentes condiciones, se prevé que el problema hídrico aumente conforme se haga más complejo satisfacer las necesidades de la población en general. Delegaciones y colonias que tradicionalmente no padecían problemas con el suministro del agua, ya se han visto afectadas por la voracidad de las empresas inmobiliarias que no les importa la inviabilidad de un desarrollo urbano, mientras les continúe redituando en enormes ganancias económicas.

Los nuevos edificios y departamentos presentan problemas muy comunes y preocupantes, ya que las empresas inmobiliarias no se toman la molestia de tramitar el cambio de una toma domiciliaria a una de mayor diámetro que permita a todos los condóminos tener acceso al agua. Son varios los casos donde después de vendidos y entregados los nuevos departamentos, las empresas inmobiliarias deben llamar a Sacmex para realizar el cambio del sistema hidráulico de distribución para el conjunto habitacional. Este tipo de problemática exhibe la nula planeación urbana que presagia futuras problemáticas con la distribución del agua y con cuestiones más peligrosas, como lo son el incumplimiento en normas para construcción de nuevos edificios, que luego son incapaces de soportar sismos como los de septiembre del año pasado.

La ciudad históricamente padece una planeación errónea desde la Conquista; ahora en los tiempos de modernidad, enfrenta retos infranqueables como la movilidad ante el crecimiento de su parque vehicular, una nula sustentabilidad ambiental y sobre todo, un inexistente programa de infraestructura hídrica y drenaje que le permita seguir funcionando de forma regular. El cambio climático ha magnificado las problemáticas de la zona conurbada, que sumado a la deforestación, han incrementado los días de contingencia ambiental o incontrolables inundaciones debido a las lluvias más intensas.

En una lógica demencial, los problemas de agua y su distribución en la ciudad de México son provocados por la errática política de no respetar el entorno ancestral de una ciudad construida en terrenos lacustres, donde se deforestó para aplicar una enorme plancha de concreto, que hace imposible la captación de lluvias intensas destinadas a la reinfiltración de los mantos freáticos.

A diferencia de otras ciudades, el problema de la falta de lluvias no es aplicable a la ciudad de México, la terrible realidad es que ningún gobierno local ni federal ha tenido la decisión de empezar a construir infraestructura hidráulica que permita captar la lluvia, misma que termina generando todo tipo de problemáticas, pero que no soluciona la paradójica escasez de agua en muchas colonias de la ciudad de México.   

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Número 22 - Octubre 2018
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