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Acabemos con la corrupción

Jueves, 15 de Febrero 2018 - 15:00

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El Oso Travieso

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El “Mesías Tropical”, en un acto de humildad que promueve su nueva imagen, acepta la ventaja que le dan las encuestas, a desdén de la opinión negativa que les dio en las anteriores elecciones, con la diferencia de que ahora asume la personalidad de presidente electo; muestra el autoritarismo con el cual piensa gobernar, dispone la manera en la que quiere que se lleve a cabo el cambio, anuncia la distribución de futuros puestos, la suspensión de obras y venta de bienes, la amnistía a sus delincuentes, y la lista es demasiado larga.

Olvida el señor que “del plato a la boca, a veces se cae la sopa”.

Caballo que alcanza gana, en esta carrera se alinearán en el arrancadero cinco corceles más, no se puede descartar una sorpresa, Hillary Clinton tenía también las encuestas a su favor, falta suficiente tiempo para que se designe al ganador, apenas llevamos la precampaña y los temas de campaña serán las propuestas que permitirán a los hoy indecisos inclinar la balanza en un sentido diferente.

En el momento de aterrizar los sueños e intentar proponer beneficios para el país, la corriente morenista se apoya en el dinero que supone pondrá a disposición del gobierno la supresión de la corrupción, nunca ha dicho la manera en la que se va a recaudar ese dinero incorrupto que generará el movimiento anticorrupción; considera, y así vende la idea, que por el hecho de ocupar la primera magistratura y gracias a su carisma los corruptos dejarán de robar y depositarán en una cuenta del gobierno el monto de lo que hubiera sido su latrocinio.

Suena mucho mas lógico preguntar si Calderón les hubiera invitado un cafecito a los narcos para que dejaran el negocio hubiese tenido mejores resultados que los que tuvo con la guerra que los que se obtendrían con este sistema.

¿Será el señor López quien guíe al país para acabar con la corrupción?

Revisemos sus dichos y sus hechos: la experiencia nos muestra su incapacidad para vigilar y controlar a sus subordinados, Ponce, Bejarano, Imaz y Eva Cadena por citar los más conocidos, nos dejaron ver sus corruptos métodos de financiamiento, antes y ahora; en Ayotzinapa, Abarca y compañía salieron indemnes y a pesar de su intervención para colocar a Abarca en la alcaldía de Iguala logró canalizar la culpa a Peña, quien en este caso fue inocente; cualquier precio es pagable con tal de que le reditúe en votos, ofertas que dejan la dignidad nacional por los suelos como la amnistía a narcos y la justificación a huachicoleros. Así todo delincuente es perdonable y la impunidad campeará por sus respetos.

La hipocresía de su actuación, en su propuesta amorosa donde todos caben, vengan de donde vengan y piensen lo que piensen sólo deja fuera a dos clases de personas que reciben todo su odio: los racistas y a los malditos pirrurris blancos.

Su honestidad valiente le impide acudir a programas de radio y televisión que no pueda manipular, esa es valentía, las cuentas del segundo piso del periférico no aparecen y lo que revela no cuadra, así que esto, el origen de su ranchito de 25 millones y 14000 metros cuadrados junto a sus fuentes de ingresos personales muestran su honestidad.

Hasta el momento lo único que sabe hacer es censurar, criticar, dividir, alborotar al pueblo presentándose como su salvador, en su discurso no existen soluciones, valores aplicados, planes, objetivos, propósitos que puedan llenarnos de orgullo, su autodevaluación le impide aceptar que nuestro país tenga un gobierno de primer mundo, un aeropuerto que compita con los mejores, que haya justicia, honestidad, que se premie el esfuerzo y que se motive a todos a esforzarnos por salir adelante.

Quiere revertir las reformas, en especial la educativa que es la que puede en un futuro sacarnos del agujero en que estamos metidos, lo que le interesa es el ocupar la primera magistratura, los que vengan después sabrán qué hacer.

Sus engañados y enamorados seguidores carecen de capacidad de reflexionar y están embelesados con sus promesas, ejercicio inútil es tratar de hacerlos entrar en razón, es en los indecisos donde reside la posibilidad de frenar las ambiciones pejunas, indecisos y jóvenes.

Andrés Manuel es dinero falso, ¿quiere decir esto que estamos condenados a soportar impunidad y corrupción. No, tenemos que evaluar correctamente el problema.

Se dice que la corrupción está incorporada al ADN del mexicano, de su inconsciente colectivo. Tal aseveración siendo correcta es incompleta, está en el de toda la humanidad, las diferentes culturas lo han manejado con diferentes grados de éxito.

El árbol genealógico de nuestra corrupción proviene desde los tiempos de la Colonia, “se acata pero no se cumple”, criollos explotadores indios sometidos, en el México independiente vicepresidentes derrocando presidentes, gobiernos legislando a su conveniencia, invasiones que muestran la potencia de otros países y poco ayudan a elevar la autoestima, se impone la ley el mejor armado, de poco sirven la lealtad y el honor. “si hubiera parque no estaría usted aquí”

Son las compañías deslindadoras de terrenos la cacerola donde se fragua el caldo de cultivo que se desparrama en la Revolución. En el triunfo de ésta nadie soporta un cañonazo de 50 mil pesos.

La imposición de una Constitución sectarista provoca la guerra Cristera que nos deja bastante letra muerta que en la práctica quita a la Ley Fundamental la autoridad que debería tener.

Tenemos remedio, si el dinero que se dedica a los partidos políticos y al sistema electoral se  dedicase a la promoción y difusión de los valores, no tendríamos que esperar a que la primera generación de la Reforma Educativa se gradúe, pero para mí es indudable que con el señor López esto no se puede dar y no se verá si llega.

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Número 18 - mayo 2018
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