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Martes, 23 de Junio 2015 - 17:30

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Luisa Ruiz

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O no acabo de entender, o no sé utilizar el buscador, o el portal del Instituto Federal de Acceso a la Información -ifai.gob.mx- tiene la finalidad de que los datos requeridos, sean sencillamente imposibles de encontrar o decididamente las Instituciones no quieren publicar sus datos.

Después de la pugna por el presupuesto a la Cultura, y en la que muchos mexicanos se sintieron ofendidos por el recorte para el ejercicio 2014. Me doy a la tarea de ir, paso a paso físicamente a preguntar qué hacen, cómo hacen y en qué se ocupan ellos, los servidores públicos. En el territorio que le corresponde a mi persona, Tijuana y entre puertas cerradas. Personal “muy ocupado” o el bien conocido “date una vuelta más tarde” decidí ingresar  al portal mencionado, sin información, igual que en las oficinas seguramente “muy ocupados” y por supuesto y para no variar “sin presupuesto para nada”

“El Presupuesto Público Federal para la FUNCIÓN RECREACIÓN, CULTURA Y OTRAS  MANIFESTACIONES SOCIALES, 2013-2014 es de: 18 mil 347 millones de pesos según http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/11/19/presupuesto-2014-para-cultura-aumenta-3-4-mas-de-600-millones-shcp-2763.html  de 18,676 millones de pesos según www.milenio.com/politica/Comparando-presupuesto-Ejecutivo-reducciones-cuestiones_5_187831227.html entre muchas otras publicaciones que hablan de la reducción en porcentajes y ninguna con una cantidad exacta, que lo anterior resulta irrelevante, lo que confiere a mis intereses como ciudadana, artista y emprendedora social es saber en qué se utilizarán los fondos a niveles municipales o estatales. Las experiencias de los artistas en general, evocan más a un trabajo gratuito que más parecería un pasatiempo por el que nadie quisiera pagar. Esto compromete al artista a laborar en otro entorno quitándole la posibilidad de crear con más regularidad. ¿Que bajaron el presupuesto? ¡Qué bien!

Muy desagradable resulta ver:

  • Festivales. La mayor parte del presupuesto para estos desperdicios, se va en la renta de carpas, mesas, sillas y accesorios de los módulos. Visitados por las comunidades para ir a ganar los aparatos que se rifan, por un corte de pelo gratis, porque los llevaron bajo alguna promesa. Además de promover la obesidad con venta de cualquier tipo de comidas chatarras o las llamadas “gourmet” que para el caso da lo mismo. Todo menos un festival de artes culturales. En donde las evidencias que se buscan son solo la fotografía con la multitud y detrás, por supuesto las mantas y letreros que solo son para una vez y después quedan embodegadas para que la siguiente administración las critique y las deseche. (Si al menos las regalaran a la gente que necesita cubrir sus casas durante la temporada de lluvia)

 

  • Programas. Llenos de requisitos en algunos casos imposibles de cubrir para los artistas interesados porque hace falta tiempo, porque se tiene que ausentar de su trabajo alterno, porque la economía del artista no alcanza para cubrir a veces, ni el transporte o sus alimentos. Cuando los programas los llevan a cabo las instituciones culturales no hay resultados efectivos para la población ni directa ni indirectamente. Se cubre el programa en tiempo y forma, más nunca se muestran los resultados a corto o largo plazo o se le da seguimiento ni extensión.

 

  • Eventos Institucionales en los que la “entrada” es gratuita, y adentro todo se vende a precios excesivos (entrada entrecomillado porque hablamos de parques públicos). Cuando el evento resulta una kermés escolar más que una muestra de la actividad cultural. O la incapacidad de las instituciones para abrir los eventos a todo el público, porque requieren más de imagen que de asistencia. La difusión para estos eventos no existe como tal con antelación, se sabe de ellos el día mismo, y varios días después, ¿la intención? Que no asistan indeseables, solo invitados especiales. Cuando se contratan artistas extranjeros por cantidades indecibles, se cobran las entradas y asiste la gente que quiere presumir de poder pagar, no porque sean realmente aficionados al artista o artistas en cuestión. Resulta triste ver que ese dinero pudo haber pagado la presentación de nacionales con talento y que ellos mismos pagaron tuvieron que pagar su entrada.

 

  • Difusión. Llámese mantas gigantes, carpas con logotipos, basura promocional en las calles, perifoneo innecesario, el uso de jóvenes en servicio social (uso, en término usar) La sobrecreencia de que las redes sociales son suficientes para promover eventos interesantes, importantes y de gran relevancia, y dejan el evento del artista colgado de una red, literalmente. El artista no puede confiar en la difusión de las instituciones porque éstas no hacen el trabajo que deben hacer. Sabiendo que es el Artista quien da valor al trabajo de las instituciones culturales, no al contrario.

 

  • Remodelaciones y mejoramientos. En donde el dinero del presupuesto corre como rio sin cauce. Haciendo cambios solo por el gusto del servidor encargado, porque le gusta blanco, porque le gusta negro, porque no le gusta lo que hizo el anterior. Porque la afición del encargado en turno es el piano habrá que llenar de pianos aun cuando no haya pianistas. O cambiar y deshacer espacios destinados a usos múltiples y convertirlos en un espacio específico para una sola disciplina. No les han hecho saber a los “servidores” que son encargados solamente, no dueños del puesto que se les asignó.

Gran parte del presupuesto destinado a la cultura, deberá ir a los ARTISTAS que son quienes hacen que la cultura exista en la comunidad. Pagar sus presentaciones, sus aportaciones a la sociedad, su trabajo continuo. Remunerar el esfuerzo que entregan con sus creaciones y el beneficio que constantemente aportan a la sociedad.

El dinero no debe ser de la Institución, debe ser de y para los Artistas porque todos ellos tienen mayor compromiso con ellos mismos y con la comunidad. Y todo esto sin fotos, sin mantas, sin presumir.

Las instituciones de Cultura, no acaban de darle forma a sus sillas, no terminan de acomodarse al nuevo sistema que en realidad es lo mismo solo que al revés y con más papeles. Y al revés se encuentran todos y todos. Los artistas tratamos de adaptarnos a sus cambios y lo hacemos de forma rápida y aceptamos a veces, inconvenientes. Terminamos sintiendo que pedimos limosna, que tenemos la obligación de  hacerle un favor a la institución y casi rendidos, seguimos sin cobrar porque queremos creer que en verdad, no hay presupuesto. Cuando no se habla es porque son amigos de esos que dirigen, y mientras uno no habla por esa razón, muchos, que no son amigos de nadie, son los que se quedan en aire y quizá sean mucho más talentosos que los demás.

¿En qué está gastando IMAC? ¿En qué está gastando ICBC? ¿Cuántos artistas quedaremos fuera de funciones en ésta administración, por gusto o por disgusto, por decepción o desesperanza, por frustración o por enojo? Luego no digan que los mexicanos que triunfan en el extranjero triunfaron porque son Mexicanos.

Luego no digan que los artistas urbanos solo pintan guerras y enfados. Luego no pregunten por qué los cantantes mexicanos quieren cantar en inglés. Luego no digan que los actores triunfan en Broadway porque se entrenaron en México. Luego no le aplaudan al mexicano cuando sea parte del ballet más importante del mundo porque es mexicano. Luego no se quejen cuando alguien publique, porque si hacen enojar a los escritores esos sí, lo dirán todo.

Quien cultiva al país, no son las Instituciones, son los Artistas, la gente con sentido de la cultura, los lectores, los filósofos, la gente. Sin gente, simplemente las instituciones no funcionan por mucho dinero que tengan. Y el artista sigue funcionando sin las instituciones y sin dinero.- Luisa Ruiz 2014

…Y continúa. A mitad del año 2015, el Portal de Transparencia sigue sin mostrar actualizaciones, los números se quedan en el año 2013. A nivel local, las paramunicipales muestran poco trabajo, reducido apoyo a la comunidad. Se llena de actividades “de a peso” y esto solo justifica su programático porque de resultados no existe más que una foto con una sala, salón o parque rellenado a fuerza, el cumplimiento.

Entre otros muchos aspectos, la XXXIII Feria del Libro de Tijuana es otro cumplimiento más en su fracasada administración, si fuera de ganas IMAC no haría nada solo que están obligados a participar, ésta vez parece encabezarlo el CECUT con presupuesto federal y el hijo bastardo, mal portado y terriblemente mal administrado que es IMAC, tiene que agarrarse de la mano para que su programático no quede sin datos.

Dice IMAC que no tiene presupuesto, no tienen presupuesto para nada, yo me pregunto entonces ¿para qué existe IMAC en esta administración? Toda la función pública municipal es una total falta de respeto para los ciudadanos, la respuesta para absolutamente toda su ineficiencia es la falta de recursos. Los dineros están siendo reservados para pagar la nómina y de ahí en adelante nada, ni resultados y sí, mucho ruido, escándalo, fotos y más fotos sin resultados. 

Llevó una ridícula contienda a la Feria del Libro de Colombia, no solo escritores, llevó comida, música y una cantidad absurda de gente, solo gente que nada tenía que ver con libros y lectura, además se enfundó en la apariencia de la celebración del 125 Aniversario de la Ciudad, que fue otro verdadero fracaso, entre estos dos eventos de kermess barata se comieron el dinero.

Supongo que será cosas de evasión de impuestos o alguna treta escondida, hay pagos para artistas que se hacen por medio de fundaciones o asociaciones civiles. Imac deposita a dichas cuentas y ellas a su vez le pagan a los aristas o personas en cuestión. No entiendo esta parte, es una apariencia que no explican, uno solo recibe su cheque y lo demás deja de ser importante.

Como no hay actualizaciones en el portal correspondiente, la ciudadanía tiene derecho de pensar lo que sea, de especular, de criticar y quizá lo más acertado sea entonces. Denunciar.

Se acerca la Feria y este año, con esta administración fallida se acerca temerosa, a fuerzas, a empujones por la obligación. Tristemente porque siempre ha sido una verdadera fiesta, estoy esperando que en esta ocasión no tengamos que ir a visitar la tumba de los libros y esperar que resuciten algún día, cuando la administración municipal completa se vaya a lamer las heridas en el rincón de sus guaridas.

Esperando con optimismo que en 2016 no aparezca una continuación…

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Número 22 - Octubre 2018
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