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Andrés Manuel, fuerte pero debe cuidarse

Martes, 09 de Octubre 2018 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Asumirá la presidencia de la República 17 días después de que cumpla 65 años de vida. Será el tercer presidente de mayor edad en la historia de México al llegar al poder. El más viejo fue el general José Ignacio Pavón de 69 años de edad, del Partido Conservador, quien fue presidente interino por dos días, del 13 al 15 de agosto de 1860, en sustitución del también general Miguel Miramón y a quien le entregó nuevamente el poder. El segundo más viejo fue Victoriano Huerta quien después de un golpe de Estado que removió del poder a Francisco I. Madero asumió el poder cuando tenía 67 años y 11 meses cumplidos.

Tener 65 años hoy no es el fin del mundo, como la gente lo creía en 1952 cuando le decían viejo o viejito a Adolfo Ruiz Cortines quien asumió la presidencia de la República faltándole menos de un mes para cumplir 63.

Hoy hay quienes aseguran que los 60 son los nuevos 40 debido a los avances de la medicina y otras ciencias que permiten a un sexagenario gozar de mejor salud que sus ancestros, a la misma edad de ellos, y tener mayor esperanza de vida.

Sin embargo, los 60 siguen siendo los 60, como los 70 siguen siendo los 70 y así sucesivamente. Los años pasan inexorablemente y por más que una persona se cuide físicamente, el organismo y la mente empiezan a resentir la edad.

Es indudable que el próximo presidente de México es vigoroso y posee una gran resistencia física. Pocos de su edad o menores que él aguantarían su ritmo de vida: sus viajes en avión, las horas que pasa sentado en un automóvil mientras va de un pueblo a otro en algún lugar mal comunicado del país, las comidas a deshoras y la mala calidad de los alimentos que consume en quién sabe qué lugares, el estrés que agobia a cualquier persona, el cual suele ser más perjudicial mientras mayor sea la responsabilidad que un individuo asuma.

Sin embargo, se sabe que Andrés Manuel es hipertenso y que en diciembre de 2013 sufrió un infarto cardiaco. Su hipertensión aparentemente está controlada mediante diversos medicamentos, como él lo ha aceptado. El infarto se atendió a tiempo para que no dejara secuelas severas. También se dice que padece de problemas en la columna vertebral, pero eso no ha sido corroborado por él o alguien de su equipo y solo ha sido tema abordado por un par de columnistas políticos.

Trascendió este fin de semana que AMLO se sometió a una revisión de rutina con médicos del Instituto Nacional de Cardiología, algo que él mismo confirmó, y que aparentemente no tiene problema alguno, lo que es una muy buena noticia.

México enfrenta serios problemas y millones de mexicanos tienen la confianza de que Andrés Manuel los sabrá enfrentar exitosamente. Por eso debe cuidarse y no poner en riesgo su salud ni su integridad física. De paso, en esta nueva etapa de apertura, sería bueno que periódicamente se le informe a la sociedad el estado que guarda la salud de sus principales funcionarios.


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Número 23 - Noviembre 2018
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