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Trucos para llevar mejor nuestro presupuesto personal

Miércoles, 30 de Agosto 2017 - 15:00

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María José Codesal

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La sola idea de hacer, pero, sobre todo, de llevar mensualmente un presupuesto da mil flojera. Si lo pienso y lo siento yo, que me dedico en cuerpo y alma a las finanzas personales, no quiero ni pensar la súper flojera que te ha de dar a ti.

Y sí, es que hacer y mantener un buen presupuesto implica, al menos, unas dos horas si tienes que empezar de cero. Y hacer cierres y planes cada mes. Lo bueno es que conforme vamos avanzando y desarrollando nuestro presupuesto, el tiempo que necesitamos invertirle va siendo menor, pero siempre hay que invertirle, al menos en los cierres de cada mes, por lo menos una media hora.

Y esto pasa porque el presupuesto personal, contrario a lo que muchos piensan, es un ejercicio dinámico. No es estático, como la vida misma. Las necesidades van cambiando de tiempo en tiempo. Lo que gastamos e ingresamos cambia con mucha frecuencia –sobre todo lo que gastamos, jeje-, cambios en el ingreso se mueven menos rápido, pero los gastos que hacemos pueden cambiar y variar terriblemente de un mes a otro.

Creo que ya les he contado en anteriores colaboraciones que para mí el mes de junio es un mes con muchísimos gastos porque, además de los gastos comunes, tengo muchos cumpleaños de seres queridos que se juntan ahí. Y entre regalos, comidas y festejos, siempre termino gastando más de lo que había presupuestado. Con todo y que puedo prever con tiempo que junio es así.

Ahora, no porque nuestro presupuesto “falle” significa que estamos fatal o que no sirva tener un presupuesto. Al contrario, es el mejor indicador de que hay cosas que no estamos contemplando y que deberíamos, o que nos hace falta desarrollar mejor nuestra visión de futuro (prever).

Los que se han aplicado y están llevando sus presupuestos personales no me dejarán mentir. Un presupuesto nunca se cumple a perfección. Nunca se gasta como se planeó. Me encantaría decir que la mayoría de los meses se gasta menos de los que se planeó, pero la verdad, -para nuestra cartera, la de la familia, la ciudad y el país-, se termina gastando más de lo que se presupuestó.

Y no hay problema con eso mientras que lo que gastemos sea menor o igual que lo que ingresemos. Los líos empiezan cuando empezamos a gastar dinero que no tenemos, que tenemos que pedir prestado –entiéndase tarjetas de crédito y similares-. Si hacemos eso, comenzamos a gastar nuestro bienestar futuro.

Por eso, aunque no se cumpla cabalmente, es primordial tener un presupuesto y ponerlo en práctica.

Algo con lo que nos podemos estar metiendo el pie es con no tener un presupuesto lo suficientemente amplio y por escrito de lo que planeamos gastar. La cuentas mentales son uno de los peores enemigos de la cartera.

Los rubros grandes y gastos fijos como hipoteca o renta, gastos del coche o alimentos pueden ser fácilmente controlados con el presupuesto. Donde la marrana tuerce el rabo es en otros gastos que son fáciles de olvidar. Gastos que sí hacemos, pero que no presupuestamos.

Te voy a compartir seis de ellos para que los tengas en cuenta y los puedas añadir a tu presupuesto.

Celebraciones

Ya te platicaba antes que las celebraciones pueden ser un gran desequilibrador de nuestro presupuesto personal. Si no las contemplamos podemos tener la sensación de que fracasamos en nuestro presupuesto y que no sirve de nada hacerlo. Nos lleva a pensar que es una pérdida de tiempo. Pero si cada mes tengo y atiendo un rubro para celebraciones, siempre tendré algo de dinerito listo para estos asuntos y no desequilibrarnos.

Si cada mes pones algo de dinero en ese “sobre” o guardadito, puedes incluso usarlo para algún auto-regalo en vacaciones o fecha especial.

Cuidado de las mascotas

Hay dos maneras de incluir todos los gastos de mascotas: en los gastos generales de la casa (mantenimiento, luz, agua, mascota, etc) o como un rubro aparte. En mi caso, tengo un rubro separado para mascotas. Tengo un perro y dos gatos, un mascoterío, la verdad, y son una rentita. Hasta que no empecé a presupuestarlos aparte me di cuenta de lo caras que me salen. ¡De verdad está cañón! Porque el rubro de mascotas ya está desglosado en veterinario, medicinas -tengo un perrito con diabetes-, alimento especial –obvio-, bolsas para sus gracias y mil otros gastitos que surgen de repente.

Comer fuera

Si solo tenemos un rubro de alimentos, lo que gastamos en comer fuera, comprarnos antojos como cafecitos y ese tipo de gastos, los perdemos de vista indudablemente.

Separar lo que gastas en comida para la casa de lo que gastas en cosas de comer o beber que compras fuera es muy importante. Parece que no, pero este es uno de los mayores desequilibrantes y de “fracaso” de nuestros presupuestos. No nos damos cuenta lo mucho que podemos estar gastando en esto.

Mantenimiento

Importante incluir un rubro de mantenimiento de todo tipo. La casa siempre necesitará algo de pintura, al menos una vez al año, o el coche las verificaciones y otros detalles. Los electrodomésticos, el calentador, lavadora, etc, si les damos mantenimiento con regularidad, lo más probable es que nos ahorremos mucho dinero en reparaciones o en reemplazos. Cuidar nuestras cosas siempre es una buena decisión económica. Así que deberíamos incluir una pequeña cantidad en nuestro presupuesto para ello.

Mi fondo

Un rubro que tenemos olvidado permanentemente es el de “mi fondo”. Lo explico. Es un rubro pequeñito pero importantísimo. Cuando hacemos un presupuesto es porque estamos queriendo controlar y ordenar nuestras finanzas, así que lo más probable es que cortemos o busquemos reducir nuestros gastos personales. Eso es deprimente, por eso la gente piensa que llevar un buen presupuesto es para ser completamente austeros, aunque no hay nada más alejado de la realidad. Mi fondo es un pequeño sobre donde me pago cierto dinero al mes que puedo ir guardando o usar, pero que es solo significativo, para darme un gusto. Lo importante de este fondito es que me sirva para sentirme bien. Comprar una blusa, cenar un día fuera, ir a una peli, o pagar el manicure. Algo que me haga sentir bien. Darme un gusto de forma muy consciente y planeada.

Fondos de emergencia y revolvente

Estos fondos son reservas de dinero, pagos que te haces a ti mismo para tu bienestar futuro. Para que puedas estar listo y solventar alguna emergencia en caso de que exista sin tener que pedir prestado y luego pagar caro ese dinero prestado. 

La diferencia entre uno y otro es que el de emergencia no se puede tocar, salvo en una emergencia- claro- y el revolvente sí.  Has crecer tu fondo revolvente hasta un mes de tu salario normal. Con ese dinero, que siempre tendrás disponible, puedes hacer movimientos y pagos que necesites, pero siempre deberá mantener su condición. Piensa que se volverá tu “tarjeta de crédito”, nada más que el acreedor serás tú, te deberás dinero a ti y lo mejor de todo es que no pagarás intereses, a menos que así lo decidas.

El fondo de emergencias debería ser mayor, como de unos 3 a 6 meses de sueldo. Las emergencias son situaciones en las que no vas a regatear si algo se ofrece y deberás estar listo para afrontarlas sin la angustia extra que crea no tener dinero.

Si no has empezado a trabajar en ti y en tu presupuesto te puedo regalar una plantilla que me puedes pedir por correo. Es un presupuesto muy desglosado que incluye todo o casi todo lo que platicamos aquí. Lo mejor de todo es que tú la puedes adaptar a tus necesidades. Cada persona tiene distintas prioridades así que hazlo tan grande o chico como necesites. Solo recuerda incluir rubros que te beneficien a ti a largo plazo.

Lo maravilloso de hacerlo es que le estarás diciendo a tu dinero a dónde ir y lo verás hacer lo que tú dices. Sin que se te escape de las manos y ni sepas en qué se te fue la quincena. Si te interesa prepararte más escríbeme un correo y trabajemos juntos.

Y no te pierdas de aprender un poquito más cada 15 días en Ruiz Healy Times.

¡A saber más! Que nadie se beneficia de esto más que tú.  

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Número 21 - septiembre 2018
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