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TLCAN: Recta Final

Lunes, 06 de Agosto 2018 - 15:00

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Manuel Torres Rivera

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Con veinte capítulos cerrados de treinta que componen la negociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, la confianza del consumidor muestra un indicador de optimismo; en julio alcanzó cifra récord en más de diez años, según el INEGI. El registro, iniciado en 2001, esfuerzo en el que participa el Banco de México, destaca un crecimiento de junio a julio de 101.7 puntos en cifras desestacionalizadas, el número más elevado desde el primer trimestre del 2008. La percepción de los consumidores sobre la condición económica actual comparada con la de un año atrás, creció en 11.4%. El consumo, o al menos la perspectiva que mide el consumo de bienes duraderos también muestra un crecimiento. Todo apunta a un robustecimiento del mercado interno, clave en un momento de transición como el que vivimos.

 

Por otro lado, y en los avances con Washington, a pesar de discrepancias en el tema del sector automotriz, existe optimismo por cierre al fin de este mes. Una de las discrepancias, en materia de valor agregado de nuestro país, es el salario, el referente en la industria automotriz específicamente; no podemos aspirar a un aumento de al menos cinco veces el salario mexicano, si este es impedimento para ese capítulo en particular. Habrá que esperar la reacción canadiense. No puede alejarse una ventaja comparativa de alto significado para un precio final que beneficia al consumidor norteamericano.  En las dos últimas semanas no ha estado presente el socio del extremo norte. El tema de inversión en territorio mexicano no presenta mayor diferencia como lo fue un año atrás.

Las reglas de origen siguen en la mesa de negociación. Para esto, se insiste, la presencia de Canadá es indispensable. Acero y aluminio no abandonan línea de negociación, después del incómodo arancel de los Estados Unidos. Empresas del Estado, medio ambiente y servicios financieros no presentan ninguna dificultad, y un sinnúmero de temas están resueltos, prácticas regulatorias entre un esquema abundante, destacando competencia, tecnología de la información y comunicación y patentes. El “sunset clause” o cláusula de terminación espera en la lista de pendientes. No admite igualdad de circunstancias se dice, y por ello no debe incluirse.

Al parecer, la ruta de nuestra economía sigue en apertura, si las condiciones del TLCAN prevalecen. Las lecciones del mundo actual y los pronunciamientos del acontecer cotidiano revelan el obstruccionismo de las economías cerradas. Un mes atrás, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, declaró en Tokio, con motivo de la firma definitiva del acuerdo de libre cambio Unión Europea-Japón, en Julio: “El Proteccionismo no Protege”, frase contundente de un frente europeo frente al belicismo comercial de Donald Trump. La resistencia enmarca tratados de libre comercio con países terceros, de Japón a China y del área latinoamericana a la vieja, siempre presente, Commonwealth.

Las intenciones de Europa inician lo que no lograron concretar con Obama, por tiempo, pero que ahora logran con una reducción de tasas, la del 4% ya está en marcha y en un período de siete años, la meta de aranceles cero, el más ambicioso tratado comercial que sostienen los europeos. Esto significa casi la mitad del comercio mundial, liberalizando la importación de productos industriales japoneses, automóviles en su mayor parte y promoviendo la exportación de mercancías agroalimentarias de Europa. Aislar el efecto Trump, o arrinconarlo, parece una consigna de los que bastante aportan.

Con esa actitud del mundo que orienta y guía los estímulos de la inversión global, con esa definición de reglas comerciales, México no puede ni debe quedarse atrás. Los pasos dados desde 1994, han sido no solamente de aprendizaje, han resultado de beneficio para el país. La afinación de nuestro sentir en materia alimentaria, ha permitido recibir lecciones de ventajas comparativas y agregados de valor en áreas insospechadas de bonanza comercial, como la electrónica y componentes en los que hemos desarrollado especialización y alta competitividad.

Sigue, para México, en su proceso de acomodo del nuevo régimen, la observancia de las variables económicas que han resultado del esfuerzo y la disciplina de agentes económicos gubernamentales y privados. Tal vez al cierre del año continúe cierta presión inflacionaria derivada de factores externos, sin menguar el potencial de crecimiento del producto. Las remesas tendrán un cierre inusitado, calculado en más de treinta mil millones de dólares por todo el 2018, resultado del impulso doméstico creado por la administración Trump, un cobro adelantado de nuestra nación en la representación de mano de obra de nuestros connacionales. No es cifra despreciable si la comparamos con los ingresos petroleros y el turismo, nuestras dos grandes fuentes creadoras de divisas. Una vez reunidas esas grandes transferencias en nuestro ambiente de consumo, repercuten en fuerte sostén del mercado interno. No es paliativo de una economía que de una forma u otra crece año con año, pero merece la interpretación de consumo, amén del respeto por nuestros expatriados como devoción a la familia y a su origen.

Vivimos con muestras diarias y pronunciamientos que no desvían la mira de una transición ordenada; la voluntad de anunciar algunas medidas que denotan preocupación por temas torales, van dejando atrás el presagio del atropello a la vía institucional. Si la cohesión supera el ahorro del dispendio de otros días como política imperante y si las relaciones con los sectores de empresa y otros agentes económicos continúan en ese esfuerzo de comunicación a pesar de las diferencias expresadas de tiempo atrás, el logro de expresión clara muestra sus bondades. Se nos reitera vigencia y autonomía de nuestro instituto central de moneda, reformas en lo energético y otras. Se despeja el camino del entendimiento en lo interno. En lo externo, todavía esperamos pronunciamiento claro de una economía abierta.

El cierre del TLCAN en tiempo, provoca visión de futuro en lo comercial con el resto del mundo.

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Número 21 - septiembre 2018
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