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Mercados y necesidades (Partes tres y cuatro)

Miércoles, 13 de Junio 2018 - 15:00

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Manuel Torres Rivera

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III. En Lo Externo

El comercio exterior ha significado no solamente un detonador de crecimiento en las áreas productivas de los países, ha sido motivo de acercamiento y moderador de encuentros de paz y armonía entre las naciones. Una nación dispuesta a poner en el orden mundial sus medios productivos, es una nación dispuesta también, a satisfacer y cumplir acuerdos de otros órdenes. La globalización ha permitido conocer satisfactores que de otro modo un pueblo consumidor no tendría. Hace algunas décadas, Wassily Leontief, merecedor de un Nobel en Economía, reveló una interesante paradoja, que trascendió como la Paradoja de Leontief; en ella planteaba que las naciones en desarrollo exportaban bienes con mayor capital intensivo en su contenido productivo y las naciones desarrolladas a la inversa, exportaban bienes con mayor cantidad de mano de obra. Resultaba paradójico pero las transferencias de tecnología hacen esto posible, en la medida en que puede exportarse un componente clave a las naciones en desarrollo para agregar valor y después reintegrarlo a los mercados de consumo final, como producto terminado.

El tema de mano de obra siempre ha inquietado a las naciones en su conjunto para la producción de mercancías. Finalmente es un recurso, que bien aprovechado, permite participación activa en el comercio mundial. La simple disponibilidad hace de ello una herramienta indispensable en cuestiones de competencia. Al parecer estamos lejos de las situaciones de esclavitud de los protectorados y las colonias de otras épocas, en las que la mano de obra permitió dominios y monopolios, en las selvas del caucho y otras extracciones naturales. No obstante, sigue existiendo ventaja comparativa en muchos países en los que cuentan con mano de obra barata. El problema es que no conforma planta de empleo formal en muchos casos y opera al margen de prerrogativas de trabajo salubres y de remuneración justa.

Los perecederos forman una parte importante en las reglas de comercio; se ha abandonado paulatinamente la idea de nutrir a toda la población de alimentos en el mismo suelo que ocupa. Se ha extendido el concepto de la especialización con excedentes de producción con mayor éxito en la balanza comercial de los países. Es mejor ser potencia en aguacate, en el caso mexicano, nutrir el abasto nacional y encontrar compradores en el resto del mundo con márgenes de utilidad sorprendentes, que tratar de suplir oleaginosas u otros cereales y granos, disponibles en el comercio internacional, a precios que no alteran nuestras capacidades de consumo. Es precisamente esa estrategia, la que conviene a los países, en esta moderna globalización. Se trata de agilizar y maximizar todas las fuerzas de producción, sanear capacidades de consumo y finalmente lograr una participación constante y fluida.

En el tema de capitales, la tecnología ha permitido eficiencia en los mercados, de tal suerte que los precios de valores prácticamente llevan un proceso de descuento de información futura. Los mercados emergentes se han convertido en agentes de tesorería de instituciones gubernamentales y privadas para el equilibrio del ahorro y la inversión. El juego del diferencial de las tasas de interés, permite transferencias instantáneas de capitales, para tomar ventaja de los diferenciales de ahorro. México, siempre ha ofrecido disciplina financiera al mundo, siempre ha tenido una soberanía que combate el riesgo de país en la captación de capital en sus mercados, de corto y largo plazo por igual. La flotación de instrumentos de plazo ha tenido recepción inmediata en mercados del mundo entero. México ha correspondido con reservas internacionales y manejo de variables económicas al mundo financiero y es conocida su trayectoria en estas disciplinas. Esta línea ha permitido inversión extranjera directa en una constante, y el término que inspira nuestra nación se define en una sola palabra: confianza.

El capítulo del turismo es y ha sido siempre un motivo de orgullo para México. No solamente lo conforman sus riquezas naturales y su inagotable fuente de cultura ancestral, son sus servicios y activos importantes de infraestructura portuaria, aeroportuaria y hotelera. Actualmente es una de los seis países más visitados del orbe, y la construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, permitirá acercar plazas de oriente y otras lejanas, para situarlo en los primeros lugares del mundo.

 

IV. En la Situación Actual

México se encuentra en un compás de espera en materia de comercio internacional, situación que maneja nuestro equipo de expertos, con pericia y don de mando y control de las circunstancias. Han transcurrido 24 años desde la firma original del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, el TLCAN. De esos años hemos recogido frutos y experiencias valiosas, lecciones importantes en el capítulo agropecuario y en el sector manufacturero. Hemos nutrido nuestra balanza comercial y hemos disfrutado de bienes y servicios del exterior, incrementando bases importantes de desarrollo interno. Ha llegado una hora de revisión  de algunos capítulos y reglas de origen. Ha llegado en forma de reclamo y de desafío a las normas de aceptación pactadas y aceptadas en otros años. Es tiempo de negociar desde permanencia hasta cancelación. El proceso no interrumpe la búsqueda de otras plazas, esto es una cuestión de dinamismo. Naturalmente, se evalúa la cercanía, la trayectoria y los compromisos pactados. El desafío pone en situación crítica, productores de un lado y otro de la frontera. Viene el primer ataque en forma de aranceles; el impacto no es grave en nuestros números, ya existe respuesta del gobierno mexicano. Habrá contrapartidas que resuelvan y equilibren el intercambio, porque finalmente eso es, intercambio. Hasta qué punto es conflicto, es difícil saberlo. El gobierno mexicano cuenta con especialistas, con historia y trayecto de seriedad conciliatoria. Nos acercan a esta coyuntura, tiempo de elecciones y la disyuntiva de continuar por esta senda de negociaciones en las que desearíamos continuidad en un titular del poder ejecutivo con formación de Estado, con representatividad y experiencia. No son tiempos sencillos, de soluciones pragmáticas y fórmulas simples. El concierto internacional es terreno que puede trascender por generaciones. Se necesita la mano experta y el conocimiento de disciplinas complejas. El enunciado de este escrito es Mercados y Necesidades. Ahora podemos ver con claridad que no toda situación de mercados cubre todas las necesidades. Existen muchas circunstancias adheridas al buen juicio y al buen gobierno. No todas derivan del intercambio de bienes y servicios. Existe el juicio y la razón de la guía y la interpretación del tiempo político, el tiempo de México.  



Número 23 - Noviembre 2018
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