Se encuentra usted aquí

La importancia de integrar a las mujeres en la alta dirección de las empresas

Jueves, 17 de Mayo 2018 - 15:00

Autor

foto_veronica_romero.jpg
Verónica Romero

Compartir

mujeres-empresas.jpg

Cada vez más, las mujeres están ocupando posiciones de alta responsabilidad en un gran número de empresas a nivel mundial.

La equidad de género en diferentes ámbitos laborales se ha convertido en una tendencia global, en la cual, muchas organizaciones se han ido sumando.

Pese a ésta situación, en muchos casos, aún existe una notable brecha en la participación laboral y salarial entre mujeres y hombres, y en la cantidad de mujeres que asciende a altos puestos ejecutivos y directivos en las empresas.

Por otro lado, muchas empresas han hecho grandes esfuerzos por desarrollar una cultura organizacional que reconozca el talento de las mujeres que laboran en ellas y por integrarlas en la alta dirección.

Esta cultura organizacional, debe procurar incrementar la colaboración de las mujeres en áreas en las que puedan desarrollar sus habilidades. Lo importante no es que la empresa ofrezca posibilidades de crecimiento a las mujeres por su género, si no que capte a los ejecutivos más talentosos para las posiciones gerenciales y directivas en igualdad de oportunidades, la cual debe ser una constante fundamental para una real incorporación de la mujer en los altos niveles corporativos.

Una cultura organizacional con estas particularidades, permite que los empleados puedan desarrollarse de una manera integral y que perciban que la empresa en la que trabajan, los valora. Además, de que pueden tener acceso a puestos superiores con base en su preparación y desempeño.

Una gran cantidad de mujeres en México combinan su actividad laboral con la personal, ya que en el hogar tienen a su cargo varias responsabilidades y el cuidado de los hijos. Esto se da en una proporción mucho más elevada en mujeres que en hombres.

Esta situación ha llevado a que los empleados exijan una mayor flexibilidad en sus trabajos, por lo que varias empresas han tomado medidas como el implementar jornadas laborales con tiempo parcial, otras acceden a que sus colaboradores puedan laborar desde casa y algunas han construido guarderías al interior de sus oficinas.

Medidas como éstas no han sido suficientes para muchas mujeres, ya que las altas exigencias que requieren los altos niveles gerenciales y directivos las han llevado a experimentar una incompatibilidad entre su vida laboral y personal, y por éste motivo, un sinnúmero de mujeres salen del mercado laboral, pero también, gran parte de ellas deciden formar su propia empresa. 

Durante los últimos años, la participación que han tenido las mujeres como propietarias y directivas de sus propias empresas ha crecido significativamente en nuestro país; muchas de ellas buscan al crear su empresa, un equilibrio en su vida a nivel personal y profesional e igualmente seguir creciendo.

Una mujer que desee sobresalir en el mundo corporativo o como emprendedora, debe prepararse de forma continua, aceptar retos, adaptarse a diferentes entornos, atreverse a expresar sus ideas e inquietudes, tener una alta conciencia ética y buscar su desarrollo profesional y del equipo con el que trabaja.

El liderazgo femenino tiene ciertas características que han hecho que sea cada vez más valorado en las empresas:

  • Capacidad de organización. Generalmente, las mujeres poseen una mayor orientación hacia la planificación y la coordinación. Esto puede ser un valor agregado para un directivo al momento en que elabore su planeación estratégica y a la hora de ejecutar procesos operativos de gran trascendencia para la empresa.
  • Capacidad para supervisar varias tareas. La mujer tiene la capacidad de estar al tanto de los aspectos internos y externos de las organizaciones y de estar al frente de diferentes proyectos.
  • Atención a los detalles. Las mujeres suelen tomar en cuenta ciertos puntos que fácilmente podrían pasarse por alto. En el ámbito laboral esto les ayuda para tomar decisiones que integren variables adicionales a las normalmente consideradas.
  • Empatía. De manera general, las mujeres son capaces de identificar, analizar y comprender distintas situaciones por las que esté pasando una persona. Esta característica resulta ideal para liderar equipos y desarrollar una relación productiva y armoniosa con los colaboradores.
  • Saben pedir ayuda. Las mujeres suelen reconocer aquéllas situaciones en las que precisan del apoyo de otras personas y lo solicitan. Con ello, logran resolver conflictos o desarrollar proyectos de una manera más eficiente.
  • Son intuitivas. Su intuición hace que perciban más claramente ciertas situaciones y las resuelvan con mayor asertividad.

Si una empresa consigue integrar una visión femenina y masculina en diferentes entornos, va a lograr que se establezca una mayor colaboración entre sus equipos de trabajo a la hora de la resolución de diversos problemas y va a mantener un clima laboral estable y productivo.

chrome_2018-07-24_16-51-35.jpg
Número 19 - Julio 2018
Descargar