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La educación tributaria como herramienta recaudatoria

Jueves, 21 de Junio 2018 - 15:00

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Liliana Alvarado Baena

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Desde un punto de vista teórico, el cumplimiento con las obligaciones fiscales puede ser de tipo “voluntario” o “no voluntario”. Por cumplimiento voluntario, se entiende que el contribuyente coopera con la autoridad en el pago de impuestos.[1] Ello no implica que la persona lo haga por gusto, dado que en la práctica existe una consecuencia atada al incumplimiento.

Por otra parte, el cumplimiento no voluntario se basa en el castigo, en medidas coercitivas tales como multas y penalizaciones. Analizar la relación que los gobiernos tienen con sus contribuyentes es importante porque determina qué tanto se paga o se evade impuestos en un país y, por ende, qué tantos recursos se pueden destinar para solventar las necesidades económicas y sociales de la población.

En algunos países se le ha empezado a dar más peso al cumplimiento voluntario, basado en la noción de que la coerción hace que los ciudadanos se sientan explotados y daña la relación estado-ciudadano. En este sentido, las medias de cumplimiento voluntario apelan a la moralidad, al concepto de lo que es “justo” y a los valores. No obstante, es importante mencionar que estas medias son poco efectivas en sociedades con altos niveles de corrupción.[2]

La educación tributaria

Una de las medidas que promueve el cumplimiento voluntario es la educación tributaria. Incluso, existen estudios que confirman que hay una relación positiva entre estas dos variables. Ésta, es una herramienta que busca que los ciudadanos conozcan sus derechos y entiendan cuáles son las leyes y los procedimientos con los que deben cumplir. Esto implica dar educación, asesoría y apoyo a los contribuyentes a través de distintos medios como son los periódicos, televisión, programas de radio, sitios web, seminarios y apoyo en ventanilla para difundir información clave a los contribuyentes.[3]

De manera particular, esta estrategia se ha dirigido a las Mipymes, bajo la idea de que a veces no pagan sus impuestos, no porque no lo quieran hacer, sino porque no saben cómo hacerlo o bien porque no conocen sus obligaciones fiscales. A través de la educación, no sólo se espera que las empresas se familiaricen con sus leyes y procedimientos, sino que también se genere una actitud positiva y se sensibilicen con la importancia del cumplimiento.

Por ejemplo, en un estudio llevado a cabo por el National Bureau of Statistics de Estados Unidos el 54% de los contribuyentes de ese país dijeron haber cambiado su actitud hacia el pago de impuestos debido a la educación tributaria. En otro estudio realizado en Tanzania, este cambio fue del 81%, por lo que los contribuyentes entrevistados están más dispuestos a pagar impuestos.[4]

Finalmente, para reforzar el cumplimiento voluntario se requiere brindar educación fiscal a todos los niveles, empezando desde la primaria y hasta la universidad. Sin embargo, para mejorar el cumplimiento de manera general, se debe complementar la educación fiscal con auditorías, un mejor diseño de leyes y procedimientos, entre otros.


[1] Algunas personas cumplen con sus obligaciones de manera voluntaria al considerar que el pago de impuestos es su responsabilidad, por obligación moral o porque es lo correcto de hacer. (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2874665/)

[4] The effect of taxpayer education on voluntary compliance, among SMES in Mwanza City- Tanzania, disponible en: http://indianresearchjournals.com/pdf/IJMFSMR/2013/August/2.pdf

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Número 22 - Octubre 2018
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