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La economía como ciencia…¿deprimente?

Miércoles, 12 de Julio 2017 - 15:00

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María José Codesal

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Hace muchos años un escocés, escritor y filósofo, se refirió a la economía como una ciencia deprimente, lúgubre. Y la describió así, cuenta la leyenda, por una de las teorías del economista Thomas Malthus, que decía que “un hombre que nace en un mundo ya ocupado, si sus padres no pueden alimentarlo y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a reclamar ni la más pequeña porción de alimento (de hecho, ese hombre sobra). En el gran banquete de la Naturaleza no se le ha reservado ningún cubierto. La naturaleza le ordena irse y no tarda mucho en cumplir su amenaza”. [1] 

Bastante lúgubre, ¿no crees?

La verdad es que Thomas Carlyle, nuestro filósofo escocés, sí acuñó ese término, pero cuando escribía sobre la esclavitud en la Indias Occidentales.

Parecería que la esclavitud hasta la globalización pasando por el desarrollo tecnológico no ofrecieran más salida que la pérdida de trabajos y, por lo tanto, miseria humana.

Insisto, muy triste, pero esa es una visión con bastante sesgo desde mi punto de vista.

Podemos observar posturas encontradas. También se puede ver a la economía como una ciencia que motiva el cambio y busca la mejora tecnológica para que al producir más se generen más empleos y mayor bienestar para las personas, entre muchas otras cosas.

La economía como ciencia es parte de las ciencias sociales y como toda buena ciencia social, no es exacta. Ni por más matemáticas que los economistas han querido emplear para explicar cómo se mueve la economía.

No lo demerito. Hay muchas mediciones que no sirven para saber cómo vamos.

Lo que deberíamos asumir es la posibilidad de entender la economía como una ciencia filosófica y socio-psicológica.

La economía que conocemos y que tenemos en México, y en otros países vecinos, se llama economía abierta y de mercado. Que sea abierta significa que el país puede comerciar con otros países. Ofreciéndonos productos de otras partes del mundo y pudiendo vender los nuestros en más mercados aprovechando los principios básicos de la oferta y la demanda.

Pero las personas normales, ¿cómo nos insertamos en la economía?

Todos los días tomamos decisiones económicas, ya lo hemos platicado antes. Todas las decisiones que tomamos en la vida las tomamos pensando en que son buenas para nosotros, que nos provocan placer o beneficio. 

Quisiera pensar que soy libre de hacer, comprar, gastar y consumir lo que se me dé la gana, aunque la realidad es que no es tan cierto. Vivimos en una sociedad, aprendemos ciertas normas y así nos comportamos.

Cuantas veces no compramos algo porque se lo vimos a alguien más. Digamos que todas las estrategias de ventas de las empresas son para crear más necesidades de consumo, y nosotros caemos sin darnos cuenta.

Así que como dice el dicho: ¿qué fue primero la oferta o la demanda?

Consumimos de todo y con ello consumimos al planeta.

-Volvemos al punto de que la economía es una ciencia lúgubre-

¿Cuéntame tú como decides? ¿De forma racional y con ciertas preferencias? Cuéntamelo por Twitter en @MarijoCodesal.

Parecería que las instituciones y empresas, aunque están formadas por personas, están completamente desconectadas de lo que la gente en realidad quiere o necesita para participar activamente y sanamente en la economía.

La consciencia es algo que se necesita de manera urgente. Ser conscientes de lo que sentimos, pensamos, compramos, comemos, gastamos, etc.

La economía conductual está tomando mucha relevancia justo por eso, porque se enfoca en el detalle, en cómo decidimos las personas, de manera individual. Nuestras decisiones económicas, finalmente, forma la economía en su conjunto.

Podríamos pensar que nuestras decisiones económicas individuales, no afecta a la economía en su conjunto, pero la verdad es que sí. Porque somos una suma de decisiones y si todas son similares harán contra peso hacia algún lado. 

Por ejemplo, Barry Schwartz habla claramente de la paradoja de escoger. Puedes ver el video aquí, es muy gracioso. (Está en inglés, pero le puedes poner subtítulos en español.)

Schwartz quiere romper algunos dogmas o paradigmas de cómo han entendido los economistas que la gente decide. El dogma dice que: “entre más posibilidades tenga la gente para elegir, más libertad tendrá y entre más libertad tenga, más bienestar tendrá”

¿Será cierto? ¿Tú qué opinas? Recuerda que podemos platicar.

Pero dada nuestra sociedad, tomar decisiones económicas nos está paralizando en lugar de liberando. ¿Te has dado la oportunidad de contar cuántas marcas de mermelada hay en tu supermercado? ¿O de algún otro producto?

Mientras más opciones hay, más difícil la decisión y más parámetros entran en nuestro análisis. Por lo tanto, decidimos por lo que conocemos o por lo que nos han dicho que es bueno, pero ya no analizamos nada. Esa es la verdad.

Entonces, seguimos pensando que la economía es deprimente. 

Muchos economistas en la actualidad están buscando mejores y más eficientes formas de hacer las cosas. Eso es algo alentador, nada deprimente.

Un estudio de Erel Avineri[2] sugiere la aplicación de elementos de la economía conductual para hacer más eficiente la manera en que viajamos tratando de presentar a los viajeros ganancias y pérdidas de las decisiones. Al enmarcar las opciones de cierta forma, con cierto lenguaje, las personas podemos eliminar la aversión a la pérdida y optar por formas mejores para viajar. Un ejemplo claro es el uso del Waze.

Otro ejemplo sucede cuando al entrar a un trabajo nuevo te ofrecen quitarte una parte de tu sueldo para la caja de ahorro. Si la decisión es SI guardar dinero y está puesta como predeterminada y para cancelarla tienes que hacer un par de llamadas y ciertos trámites, lo más probable es que no lo hagas y (a tu favor) comiences un ahorro sin querer queriendo. Algo muy sencillo, pero deriva de la nueva corriente de pensamiento económico que es la economía conductual.

Y claro, si observamos a las personas, en lugar de encasillarlas en un molde, seguro encontraremos mejores maneras de aprovechar nuestros recursos económicos y ecológicos también.

Así que cuéntame, ¿tienes algún otro ejemplo que hayas observado? ¿Has visto cosas positivas en la economía? Cuéntamelo por Twitter en @MarijoCodesal. Me encantaría saber en qué piensas.

Recuerda prepárate. Aprende a manejar bien tu dinero, que es un recurso muy importante en nuestras vidas. Tampoco te pierdas de aprender un poquito más cada 15 días en Ruiz Healy Times.

¡A saber más! Que nadie se beneficia de esto más que tú. 


[1] Pressat, Roland. Introducción a la demografía (1977), Ariel, 1989, pág. 16.

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Número 18 - mayo 2018
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