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El emprendimiento femenino en México

Jueves, 27 de Septiembre 2018 - 15:00

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Verónica Romero

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Aunque en la actualidad es más sencillo que antes para una mujer emprender en México, todavía sigue siendo un camino complicado. Pese a ésta situación, cada vez son más las mujeres emprendedoras que deciden iniciar un proyecto en nuestro país, para realizarse profesionalmente y además contribuir al crecimiento y desarrollo de nuestra economía.

La equidad de género sigue ocupando un lugar preponderante en diferentes sectores de la sociedad y se ha incrementado en gran medida la participación de las mujeres en el mundo de los negocios.

Por un lado, factores como la oportunidad de aprovechar los propios recursos y poner en práctica las habilidades adquiridas por estudios o experiencia profesional, y por otro lado, la necesidad de aportar económicamente a su entorno familiar son causantes de esta incorporación. Ésta última tiene una importante repercusión en las familias, ya que hace que las mujeres dejen de tener una dependencia económica total, las empodera y propicia una cultura de mayor igualdad en su comunidad.

Las mujeres no sólo emprenden abriendo un negocio, también lo hacen a través de ocupaciones adicionales a las de su trabajo formal.

Muchas mujeres empleadas formalmente buscan incrementar sus ingresos a través de pequeños negocios. Este tipo de emprendimiento se basa en modelos en los que las mujeres aumentan sus ingresos como distribuidoras, vendedoras o representantes de alguna marca y utilizan sus propias redes de contactos.

Aún persisten ciertas creencias sociales de que las mujeres no se enfocan al crecimiento de sus negocios y que tienen mayores dificultades para gestionar una empresa, pero es cierto que son más las mujeres que inician un negocio con un deseo de superarse y más seguras de que su emprendimiento va a tener éxito.

Parte del fortalecimiento del liderazgo femenino entre los emprendedores se debe a varias causas, como a la capacidad de las mujeres para establecer una comunicación más abierta con sus colaboradores y clientes y a que fomentan en sus empresas un sentido de cooperación y de trabajo grupal. Esto permite generar un mayor compromiso entre ellas y sus equipos.

Ésta visión más amplia del comportamiento de su empresa les ofrece a las empresarias información cualitativa de gran importancia.  

Su capacidad para poder actuar y tomar decisiones sobre diversos temas a la vez, las convierte en líderes efectivas, comprometidas y entregadas a cada ámbito de su trabajo.

Un entorno cultural en el que existen ideas de desigualdad entre mujeres y hombres puede ser considerado como un obstáculo al momento en el que una mujer decide emprender. Es cierto que las mujeres somos más susceptibles a robos y fraudes, debido a la imagen que se nos ha hecho como personas débiles e incapaces de protegernos, pero no como víctimas de ésta desigualdad es que debemos conducirnos. Hay que pensar en cuál es el impacto que queremos generar en la sociedad con nuestra empresa y hay que tomar en serio esa responsabilidad.

Si se logra emprender un negocio afín a los intereses y motivaciones personales y si se es valiente y perseverante para alcanzar las metas planeadas, es posible ocupar un lugar destacado en el medio empresarial y crear empresas exitosas y competitivas.

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Número 21 - septiembre 2018
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