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Y el Óscar es para: ¡Las mujeres!

Viernes, 02 de Marzo 2018 - 15:00

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Luis Felipe Jurado

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El movimiento #MeToo ha generado una ola de cambios en el mundo del espectáculo; ¿qué tanto puede influir los resultados de los premios Óscar?

El premio de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Hollywood se ha caracterizado desde hace unos años, por seguir la tendencia social en boga y esto se ha reforzado a partir de que hace 3 años, la actriz Jada Pinkett Smith se alzara en protesta, junto al director Spike Lee y otros miembros del gremio de raza afroamericana, por la ausencia de gente de color en la entrega. Y aunque se sabía de antemano que esto fue un berrinche porque no nominaron a su famoso y sobrevalorado esposo (Will Smith), se hizo tanto ruido que al final la Academia se doblegó. De inmediato, fue sustituida la presidenta de la Asociación y se decidió integrar hasta 10 cintas en las nominaciones a Mejor película para, de esta manera, poder incluir más filmes, aunque en realidad esto significaba poder cubrir la cuota de equidad que se usa en la “Meca del Cine”, una regla no escrita que dice que se debe tener por lo menos un representante de cada minoría, género o preferencia sexual en las premiaciones. Lógicamente, a partir de la aparición del movimiento #MeToo, se sabe con certeza que algo cambiaría en la cinematografía y el espectáculo en general y, obviamente, las entregas de premios se están enfocando en esto, evidentemente el Óscar no es la excepción.

Recordemos que este movimiento comenzó cuando el 5 de octubre de 2017, The New York Times publicó un reportaje acusando al productor Harvey Westein de haber abusado y acosado a varias famosas. Rápidamente aparecieron otros casos ya de todos conocidos, que han detonado en una fiebre de denuncias, tanto legales como en medios, que han destrozado justa e injustamente, muchas carreras, como las de Kevin Spacey, Breet Ratner, Louis C. K., Bryan Singer y la lista sigue creciendo. Y ha seguido extendiéndose la tendencia no sólo a nivel local sino que, como un efecto mariposa, han salido movimientos y denuncias similares alrededor del mundo. El más reciente caso ha sido el del director y productor mexicano Gustavo Loza, que fue despedido de Televisa porque la actriz Karla Souza declaró en entrevista para CNNE que había sido abusada por un productor con el que trabajó cuando empezaba. Y aunque nunca dijo un nombre, y a la fecha no lo ha hecho, el “gigante televisivo” decidió que por si las moscas, era mejor terminar relaciones con su exitoso empleado porque no fueran a decir que protege a un abusador, bueno, por lo menos a uno menos conocido que Jorgito, Coque, Raul (QEPD), Paco (QEPD), Luis, José y demás que entre los bastidores del espectáculo se ha rumorado que eran igual de marranos que Westein. Y esa injusta doble moral está volviéndose el pan de cada día.

Regresando a los premios, estos anunciaron su “solidaridad con las víctimas” al momento en que, de forma más que arbitraria (como Televisa con Loza) decidieron ignorar de forma por demás grosera, a The Disaster Artist, del actor y director James Franco, a quién después de haber ganado el Golden Globe como mejor actor de comedia, fue señalado en redes sociales de ser un acosador de mujeres. Y sin siquiera haber sido acusado penalmente, la Academia decidió no tener nada que ver con un “cerdo”, como les llaman a los “depredadores” (así, con comillas) las feministas radicales. Así que la quizá mejor comedia norteamericana del año, pasó a engrosar las filas de las indeseadas de la Fábrica de Sueños.

Y repasando las cintas nominadas a Mejor Película se puede ver esta tendencia: De las 9 nominadas, 4 son estelarizadas por mujeres (Lady Bird, La forma del agua, The Post: los oscuros secretos del Pentágono y Tres anuncios por un crimen), el resto está dividido en una con temática homosexual (Llámame por tu nombre), una con protagonista afroamericano (¡Huye!) y 3 que tienen como titulares a hombres heterosexuales y blancos (Dunkerque y Las horas más oscuras, que curiosamente cuentan la misma historia desde 2 diferentes puntos de vista y El hilo invisible, que es una cinta romántica). Ahora bien, esto es bastante bueno, si se ve desde el punto de vista de Bob Esponja, es decir, desde la ingenuidad absoluta, pero muy diferente si se toma la forma de ver la vida de Malcom, el de en medio, es decir, la realidad es bastante chafa. ¡Huye!, la representante afroamericana, es un thriller de suspenso bastante convencional, que cuyo único chiste es que incluye una denuncia un tanto artificial al racismo imperante. Los secretos del Pentágono, es una obra de un hábil y talentoso Steven Spielberg, que juega con la forma clásica del melodrama de denuncia (con mucho de Sidney Lumet), pero que de pronto se enfoca más en la condición de la mujer en los 70 que en la intriga que narra. Tres anuncios por un crimen, aunque es una obra muy lograda, es una narración sobre el racismo, de mano de una mujer fuerte. Lady Bird es una regular comedia que llegó al premio porque cuenta sobre el despertar a la edad adulta de una adolescente rebelde (es, quizá la más floja de las nominadas) y Llámame por tu nombre resulta ser casi lo mismo (incluso en calidad) pero en lugar de una chica, es un muchacho homosexual. De La forma del agua ni se diga. Aunque es quizá, junto a El hilo invisible de mejores de la categoría, lo cierto es que Del Toro se enfocó también en el universo femenino (amigo gay incluido), en el que el mal es representado por los hombres. Y sí, la nueva obra maestra de Paul Thomas Anderson, que de paso comento que debería ganar el premio, cuenta la vida de un hombre y sus un tanto edípicas figuras femeninas. Dunkerque y Las horas más oscuras, son las únicas que no toman estos temas ni por asomo.

Sin duda, los discursos de los ganadores y presentadores se enfocarán en el #MeToo, e incluso, estoy seguro que los chistes de su conductor irán sobre el tema. Pero lo cierto es que esto me sabe más como hamburguesa de McDonald’s, es decir, en la foto se ve muy bonita y mucha gente se la come, pero la verdad es que al comprarla resulta una decepción porque ni su tamaño ni su sabor son lo que aparentan. Y al salir del restaurante, la sensación de que nos estafaron queda presente, aunque después volvemos porque otra vez nos llamó la atención la maldita foto de la novedad del mes. En la Berlinale, otra de las grandes fiestas fílmicas, se respira un aire similar.

En 1999, se le dio el Óscar honorario a Elia Kazan, uno de los más grandes directores y maestros de teatro de la historia – junto con Lee Strasberg fundaron el Actor’s Studio. En la ceremonia, aunque la mayoría de los asistentes lo aplaudieron de pié por su extraordinaria trayectoria, muchos de los asistentes le dieron la espalda al ser presentado y otros se cruzaron de brazos. El motivo fue que durante el macartismo se vio obligado, por miedo a ser deportado o arrestado, a denunciar a varios compañeros de gremio que estuvieron involucrados con el Partido Comunista. Sin embargo, el viejo maestro dejó una obra que hoy en día es irrepetible, aunque muchos lo siguen despreciando por su doloroso desliz. Aquí solo queda la reflexión sobre si es más importante la obra que las biografías, si debemos juzgar sólo por lo que creemos o es tendencia o si hay que averiguar más para llegar a los hechos verdaderos.

El cansancio que tiene la sociedad de que las autoridades no reaccionen, que los poderosos permitan, consientan, solapen o realicen los abusos, ha generado que incluso, como el caso de Loza y Franco, se les castigue sin siquiera tener certeza de la veracidad de lo que se les acusa. Y así las cosas, estamos, por lo menos seguros de que las mujeres serán las triunfadoras, lo merezcan o no, en esta entrega con sabor a hamburguesa rancia e industrial.

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Número 21 - septiembre 2018
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