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Un fenómeno llamado Luis Miguel

Viernes, 08 de Junio 2018 - 15:30

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Luis Felipe Jurado

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  • La serie original de Nétflix sobre la vida de Luis Miguel, se ha vuelto una referencia obligada los lunes en todas las oficinas del país

Cuando Televisa anunció la creación Blim y la consiguiente desaparición de sus contenidos de Netflix, mucha gente se alegró porque significaba la limpieza y purificación de una plataforma que hasta ese momento tenía fama de elitista, pero la alegría duró muy poco, ya que meses después comenzaron a producir y distribuir contenido especialmente hecho para ellos o que había sido realizado para las competencias de la televisora de San Ángel. Series y telenovelas como Club de cuervos, Ingobernable, El Chema, El Chapo, entre otras, aparecieron para dar vergüenza, principalmente, pero también para competir en su terreno natural con la empresa de Azcárraga. Pero hoy en día, la única de sus producciones que en verdad ha hecho temblar al ya casi centenario gigante televisivo, ha sido Luis Miguel: La serie, coproducida con- Telemundo.

Las “bioseries”, como se le ha llamado a este tipo de producciones que narran la vida de diferentes estrellas, principalmente cantantes, se están popularizando cada día más. Las vidas de Juan Gabriel, José José, Paquita la del barrio, Jenny Rivera, Johan Sebastian, Lupita D’Alessio, Julio Cesar Chávez, entre otros, se han vuelto tan populares que poco a poco han hecho que se pierda el interés en las Narcoseries y Narconovelas, lo cual es lo más positivo que se puede decir de ellas. Pero es la de Luis Miguel la que en verdad ha dado el salto para competir con el fandom que generan las series norteamericanas, y que cada lunes se ha vuelto trending topic en Facebook y Twitter.

La producción se centra en su 1ª temporada (todavía no se sabe si habrá una 2ª) en la relación entre “Miky” y su padre, el decadente y fracasado excantante español, Luisito Rey. Está dividida en tres líneas temporales muy marcadas: los inicios de su carrera en su infancia y su relación con su madre; los años de su adolescencia (que comenzarán a verse a partir del capítulo 8, este domingo) y la primera etapa de sus años adultos. A diferencia de todas las series de la compañía, al ser una coproducción con una importante televisora tradicional norteamericana, cada semana se estrena un capítulo nuevo, lo que ha generado que los lunes, el día siguiente de la transmisión, se vuelva “el día de Luis Miguel”, en el que las redes se inundan de memes, hashtags, tuits y videos de análisis en YouTube. Los programas de espectáculos, tanto en tv como en radio, le dedican mínimo una nota cada semana y al paso que va, solamente un sorpresivo triunfo de la Selección Nacional en el Mundial de Futbol podría opacar su influencia. Incluso, temas de relevancia internacional en el espectáculo, como fue la cinta de Avengers, son opacados por la serie (“El papá de Luis Miguel es más malo que Thanos).

Como producto, hay que reconocer que su producción es superior a lo que presentan otras bioseries. Las actuaciones de Diego Boneta (Luis Miguel joven y adulto) y Óscar Jaenada (Luis Rey) son quizá lo más sobresaliente. Boneta, recién bajado de Hollywood, en donde se había instalado en los últimos 10 años, hace un creíble “Luismi”, mientas que Jaenada, quien sin duda es uno de los mejores intérpretes españoles, con la misma minuciosidad con la que construyó a Cantinflas (2014, Sebastián del Amo), inventa uno de los villanos más despreciables de los últimos tiempos. Él es quien ha convertido en lo que es a la producción, con su minuciosa reproducción de uno de los personajes más oscuros que se conozcan en el mundo del espectáculo. Tristemente, la fama e inmortalidad que ansiaba Luis Rey, la ha alcanzado por medio de la creación de Jaenada. Es un tipo capaz de ofrecerle su esposa al corrupto “Negro” Durazo, de dejar en la ruina a su hijo para poder hacerse millonario, de “matar” a su esposa o desaparecerla, de hacer que las relaciones amorosas de su retoño no se concreten, porque con eso puede perder a su “gallina de los huevos de oro”, etc. Luis Rey se ha transformado, gracias al español, en un punto de referencia tan fuerte como lo fue en su momento Catalina Creel, aquella villana maquiavélica que fue capaz de usar un parche por años para que su hijo creyera que perdió el ojo por su culpa, en la inefable Cuna de lobos, aquella famosa telenovela ochentera, creada por el dramaturgo de culto, Carlos Olmos.

Pero por desgracia, Luis Miguel: La serie tiene su principal debilidad en algunas presencias secundarias. A veces, los actores de cuadro que interpretan a ciertas personalidades que de una u otra forma influyeron en la popularidad del cantante, se ven fuera de papel, sólo reconocibles después de leer el resumen del lunes en los portales de espectáculos. Andrés García, Raúl Velasco, Lucero, entre otros, son representados por actores poco conocidos, sin talento y que aparentemente no conocen a quién interpretan o que en el mejor de los casos, buscaron información en Wikipedia. Otra cosa de la que adolece es de serios errores de continuidad (la servilleta de Luis Rey, por ejemplo, que aparece y desaparece, o el camino al pueblo italiano que sospechosamente se parece a Tres Marías).

Ahora bien, ¿qué es lo que la ha vuelto un fenómeno de masas tan poderoso que todos los lunes se apodera de las conversaciones del “godinato” en general? Luis Miguel es todavía un ídolo. Eso es evidente. A pesar de las ocasiones en que sin motivo aparente ha abandonado a la mitad sus conciertos, la gente sigue abarrotando sus presentaciones, compra sus discos y escucha sus canciones, así que bien o mal, sigue estando más que vigente. Pero lo que más llama la atención es el hecho que durante toda su carrera, había sido muy hermético en cuanto a los detalles de su vida. Durante décadas, había callado sobre la influencia de su padre en su carrera, los abusos (psicológicos, principalmente) a los que fue sometido y más aún sobre los detalles de la desaparición de su madre. Incluso, en 1994, demandó a la periodista Claudia de Icaza por haber publicado el libro Luis Miguel, el gran solitario: biografía no autorizada. El que el cantante haya decidido por fin permitir que se hable abiertamente de los detalles más sórdidos de su existencia, si bien – según las revistas de chismes – se debe a que tiene deudas económicas, sin duda le ha resultado más que redituable.

Luis Miguel: La serie, funciona como una versión masiva y multimedia del TV Notas que además permite recordar una época en que era todavía posible el éxito masivo y la industria del disco estaba sana. Hoy en día es impensable que un artista venda millones de copias, que se vuelva no millonario, sino lo que le sigue, gracias a sus presentaciones y venta de discos o que se pueda tener cierta privacidad u ocultar detalles de una vida, que gracias al internet y los teléfonos celulares, cada vez es más difícil lograr. Cuando esto se publique faltarán únicamente seis capítulos que, seguramente, al día siguiente de haberse exhibido serán el tema del momento. Y seguramente, este texto será uno más en las innumerables lluvias de palabras que correrán sobre el tema.

Para mi hermana Mariana, la mayor fan de Luis Miguel que existe.

 

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Número 18 - mayo 2018
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