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Son tres años

Martes, 19 de Junio 2018 - 15:00

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Luisa Ruiz

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Hoy se están cumpliendo tres años -quisiera decir, ininterrumpidos- de publicar en este espacio. Las interrupciones que ocurren en la vida son parecidas, la disciplina se rompe, aunque la rutina siga. Los otros compromisos y obligaciones quitan tiempo a otros y como todos son importantes y todos me gustan, a veces se tiene que jugar un “de tin marín…” a ver a qué le toca.

Pasa en la vida diaria que por causa y cuenta de un ritmo acelerado o demasiado lento, las obligaciones y los compromisos quedan debajo del montón de superficialidades que el mundo se inventa para mantener ocupada a la gente.

Pudiera contar las veces en que faltaron las letras en un martes o en un viernes, solo que, no me atrevo a contarlas porque pueden ser más de las que creo.

El caso y mi caso, de escribir, tiene que ver con esa disciplina que necesito para funcionar en un mundo de velocidades y atrocidades. No es fácil, de pronto, creer que se puede escribir algo interesante cada dos días o tres. Los temas diarios abundan y las opiniones los rebasan, por eso es que muchas de las veces los artículos no son tan leídos y otros pasan desapercibidos.

Mantener firme el compromiso, aunque algunos textos han llegado, “a la mera hora”, como éste que no me podía faltar porque necesitaba felicitarme por hoy. A veces me prometo cumplir en tiempo y forma, otras me obligo a las tantas de la madrugada y otras, las pocas descaradas me las perdono y no entrego.

En tres años de textos, de investigaciones, de sucesos tristes o divertidos, de inventos y de opiniones acerca de lo que pasa a diario, han pasado también un montón de cosas, las de siempre y las otras, las que me asustaron y las que me hicieron perder la paciencia, las que me hicieron llorar muchísimo. Pasaron esos momentos que se vuelven decisivos y otros que no se han ido, todo lo que sucede tiene razón y la razón siempre tiene letras.

No sé cuántos colaboradores somos ya en ruizhealytimes.com, lo que sí sé y recuerdo, es ese día en que escuché el programa cuando dijo Eduardo que invitaba a escribir en su página. No sabía lo que pasaría y empecé, un día como hoy, 19 de junio de 2015, una carrera de disciplina, compromiso y gusto.

Definitivamente, pensar para escribir, observar la vida para arrancarle un tema al tiempo, atender las horas y los minutos para regalarles unas letras. Caminar las calles para darles un color que no conocen, escuchar y sentir a la gente para entonarles una canción en letras, es una tarea que queda impresa para la posteridad. Si algo se olvida, basta regresar las páginas del libro personal para encontrar el recuerdo y el sentimiento del tiempo que se vivió. Si algo se resiente y se complica, un pasar las hojas acomoda el alma en su lugar, si la esperanza parece desaparecer, basta con explorar lo escrito para volver al camino.

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar” dice el poema, y en este caso: “Escritor, no hay vida, la vida se forma cuando se escribe” Escribir, es una forma de permanecer en el tiempo, de quedarse para siempre, de estampar una huella y de recuperarse a uno mismo cuando las rutinas acechan la paciencia y la conciencia.

Son tres años de entregas y sigo teniendo esa sensación de miedo y de emoción. Hay textos que me avisan que andarán flotando en soledad, otros vuelan contentos porque tienen muchos ojos encima. Ese juego que tienen las letras dentro del ciberespacio que, como todo, compiten por sobresalir o se resignan a quedarse pacientes en un rinconcito como si supieran que un día saltarán para respirar en los ojos de un incauto que se tropiece con ellos.

Me gusta, pues, cumplir. Me aplaudo cada vez que envío y me sonrío cuando veo el título de mis textos en la cintilla de recomendaciones y ¡hasta les he tomado foto!, a veces me da por presumir y los publico o los mando por correo. Es bonito lo que sucede cuando uno le da cuerda a la vida y con tanta cuerda quién sabe a dónde llegue. Es la magia que tienen las letras, quien las escribe no las tiene que cargar para llevarlas a otro lugar, en cada gota de tinta se les regala alas y se van, aunque no se sepa si se estacionaron en la siguiente esquina o ya hayan recorrido la mitad del mundo.

Se dice gracias y siempre diré gracias. A los desconocidos ojos que leen, a Francine, a Eduardo, a quienes se encargan de buscar la imagen exacta que ilustre cada texto y a quien lee antes de publicar. El de ruizhealytimes.com, es un equipo que suena y vive en mi escritorio, me acompaña cuando salgo a atrapar temas a la calle, son personas en la distancia de las que no conozco sus rostros, a algunos los conozco solo en fotografías como “flat people”, en las redes sociales y a ninguno conozco en persona, sin embargo, tienen la osadía de vivir junto a mí en una buena parte de mis días.

Entonces, no solo es Gracias por recibir mis letras, leerlas y publicarlas, es Gracias por acompañar mis pasos en la distancia y ser testigos de este compromiso que me gusta tanto. Gracias a ti también, que lees y no sé quién eres. Iniciando el cuarto…seguimos.

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Nota del equipo de ruizhealytimes.com:

Para nosotros, Luisa es más que una colaboradora, es un amiga. No solo se trata de que colabore siempre con textos extraordinarios, de una mente dotada para la narración y un talento para la escritura, Luisa es una extraordinaria mujer que nos ha abierto las puertas a su vida, su corazón,  a sus luchas cotidianas, en ocasiones muy drámaticas. Luisa es un ejemplo para todos nosotros: un ejemplo de lucha incansable, de positivismo ante la vida, de crítica constructiva, de entrega y sobre todo, de amor incondicional. Hacen falta más personas como ella en este mundo.

Nos sentimos honrados cada vez que recibimos uno de sus textos y con gran orgullo, se los presentamos a nuestro apreciado público.

Muchas felicidades por este gran trabajo que has realizado durante estos cuatro años y esperamos nos sigas dando la oprtunidad de seguir colaborando durante muchos años más.

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Número 18 - mayo 2018
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