Se encuentra usted aquí

Rumbo al Óscar 2018: Tres anuncios por un crimen y el cine social

Viernes, 09 de Febrero 2018 - 15:00

Autor

luis-felipe-jurado.jpg
Luis Felipe Jurado

Compartir

three_billboards.jpg

 

  • La cinta de Martin McDonagh puede ser la sorpresa de la próxima entrega del Premio de la Academia Norteamericana

No alcanzaría el espacio de este texto para listar las películas con temática social que en más de 80 años han ganado el prestigioso premio, empezando con ¡Qué verde era mi valle! (How Green Was My Valley, 1941, John Ford) en 1942, hasta Luz de luna (Moonlight, 2016, Barry Jenkins) el año pasado. Tres anuncios por un crimen (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, 2017), escrita por el prestigioso dramaturgo y director inglés Martin McDonagh, está dentro de esta tendencia.

Cuando en días anteriores ganó el Golden Globe como mejor película dramática, muchos empezaron a echar pestes de una producción ambientada en el medio rural norteamericano más redneck que existe, llena de personajes que aparentaban no ser más que estereotipos. Incluso, muchos críticos y youtubers se han dedicado a descalificarla y decir que pretende ser una cinta de los Hermanos Coen, aunque lo único que tiene en común con su cine es su arranque y la presencia de una espléndida Frances McDormand, quien es esposa de uno de ellos.

La obra arranca cuando una mujer manda colocar los anuncios del título a las afueras de un imaginario pueblo que contiene todo lo peor de América. En él hay policías ineficientes y corruptos, población racista y todo lo que gusten y manden. Lo que logra la mujer al poner estos sendos carteles, que exigen justicia por la violación y muerte de su hija, es poner en evidencia toda la porquería en la que están inundados en el lugar.

Lo que en un principio parecería el inicio de un thriller sociopolítico, al estilo de Erin Brockovich (2001, Steven Soderbergh), poco a poco se va transformando en un caos tan ordenado que cada una de sus piezas aparentemente desordenadas van dando como resultado una imagen nada favorable de Norteamérica en la era de Donald Trump, en la que cada uno de los personajes tiene una razón de ser, y todos y cada uno de ellos puede ser el ente más cruel y despiadado que existe o el más humano y empático. Al final, la anécdota solo sirve para que Martin McDonagh nos diga que todos podemos ser racistas, todos podemos ser injustos, todos podemos ser violentos y todos al final del día, somos capaces de sentir amor y empatía. En resumen, que somos humanos.

La cinta es quizá la que más posibilidades tiene de ganar por la cantidad de premios que ha obtenido, arrancándoselos casi todos a Guillermo del Toro y La forma del agua (The Shape of Water, 2017), a Dunkerque (2017, Christopher Nolan) y a casi todas las demás nominadas. También puede ser que triunfe por su temática, pocas veces tratada con tanto cuidado, sin caer en el melodrama lacrimógeno y chantajista, dejando de lado la tan dañina máscara de la “corrección política” y sin recurrir a ningún truco barato para dejar una lección moral.

Ahora bien. Este es el año en que los Premios de la Academia se enfocarán seguramente en el empoderamiento femenino, y eso también la pone en jaque con la espléndida obra de del Toro, ambas con personajes femeninos profundamente complejos, fuertes y voluntariosos. Las dos han barrido con todos los premios y seguramente, sin descartar alguna sorpresa, entre ellas dos estará la triunfadora del – a fuerza – premio más importante del cine.

Aunque gane o pierda, es una cinta impactante que seguramente dejará mucho de qué hablar en los próximos días.

imagen2.jpg
Número 16 - marzo 2018
Descargar