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Nuevos administradores del S.E.N. (Parte 2)

Lunes, 11 de Junio 2018 - 15:00

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Raúl Rosales

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En la colaboración previa a la presente, se abordó de la necesidad que existe con relación a la selección o elección de los titulares de la Secretaría de Educación Pública, tanto a nivel central como local, en cada una de las entidades federativas, con la finalidad de que todas las estrategias que se implementen en el rubro educativo, destacando lo que a calidad se refiere, logren llegar a una más y mejor forma de aplicación en el nivel educativo que corresponda tal o cual actividad.

Debe ser de suma importancia para el próximo gobierno federal el renglón educativo, con el fin de que se dé un “golpe de timón” en las formas de llevar a cabo la aplicación de la filosofía de la educación, misma que está contenida el Artículo 3º. Constitucional y que como tal, entiendo que corresponde a los tres niveles de gobierno su debida y correcta aplicación, siendo el poder Ejecutivo, el responsable directo de su aplicación, aquí, a través del titular de la SEP, persona que como tal, debe estar completamente adentrado y apropiado de todos los contenidos y las formas de llevar a feliz término todos esos contenidos legales que se establecen. Para esto hay la imperiosa necesidad que más que la concordancia política con el Presidente en turno, exista, como ya se mencionó, el dominio pleno de lo que hay que llevar a cabo, de igual forma, el cómo llevarlo a cabo, en dónde, entre otros aspectos a considerar en su formación profesional y laboral,, deberán estar presentes, el académico en general, el pedagógico, el humanista, el social, el cultural, el político, el de relaciones humanas, el de conciliador, el mediador, el visionario, el prudente y un buen dominio del sentido común.

Cabe destacar un caso, para ver la necesidad de que estén personas idóneas al frente de la Secretaría de Educación, en cada uno de los espacios en donde por cuestiones administrativas, debe de existir un titular en este ámbito, aquí el caso: del dominio público fue las desafortunadas declaraciones, dadas a conocer en las redes sociales, de la Sra. Marisol Alamilla Betancourt, Secretaria de Educación y Cultura del Estado de Quintana Roo, cuya profesión, se consigna que es docente, en donde se destacan sus decires, en el sentido de que, “No deberíamos dar apoyo a niños con discapacidad, ya que más que un apoyo es un gasto que les quitamos a los niños sanos. Los pequeños con alguna mal formación o discapacidad no deberían ser admitidos a la sociedad, ya que no aportan nada, sino todo lo contrario, generan un gasto al cual no le veo beneficio. Estoy en contra de que el nacimiento de estos niños sea permitido, en primera no deberían permitir a los padres tener niños con discapacidad si no pueden solventar los gastos …..”

Con esas expresiones hechas por un funcionario de ese nivel, a simple vista, no se requiere ser especialista en nada para establecer el nivel profesional de un responsable de administrar y conducir una responsabilidad tan seria como lo es, la del aspecto educativo de una entidad federativa. Y si esto se da en los que se dicen titulares, ¿Qué se puede esperar de algunos de sus subalternos? De ahí pues la necesidad de que pasen por ciertas espacios de selección. Pero si qué decir del hoy Secretario de Educación, cuando situación más, situación menos, descalifica a un candidato a la Presidencia de la República, por haberlo descalificado como nuevo responsable de la citada secretaría, dándole el calificativo de “orate”, eso sí, seguida de datos culturales que difícilmente el grueso de la población podemos tener referencia de ellos, además del significado literal de la palabra,  entonces se puede preguntar uno, ¿Este es el nivel de diálogo que tienen los funcionarios del gobierno federal? Y más aún, cuando se trata del titular de la SEP, cuya función principal, es la de la ¡¡FORMACION DE LAS NUEVAS GENERACIONES!! Con personas de ese estatus cultural, de tolerancia, de humildad, de capacidad de diálogo y de sentido común, ¿Pueden ser una guía moral para conducir una responsabilidad de ese tamaño?  NO por el hecho de ser un incondicional del Ejecutivo o  pertenecer a ese círculo político, se le puede entregar esta importante responsabilidad.

Imaginémonos a un docente descalificando a un alumno, simple y sencillamente porque le hace una pregunta, que para él puede ser incómoda, o una respuesta no acorde a cierto cuestionamiento, y que por este motivo, lo reporte, lo castigue, lo repruebe o le aplique alguna que otra sanción de las tradicionalmente existentes para evitar esas “malas costumbres” de que los alumnos cuestionen o se equivoquen.

Esas personas al frente de las SECRETARIAS DE EDUCACIÓN, deben dejar de ser del círculo político del Ejecutivo en turno y pasar a ser verdaderos profesionales IDONEOS DE LA ADMINISTRACION EDUCATIVA, a través de concursos, avalados y organizados por el INEE y si políticamente fuera incorrecto, también pudiera intervenir como aval del proceso o de la, o las personas en concurso, el SENADO DE LA REPUBLICA, para darle mayor validez y formalidad al proceso de selección de este funcionario, ya que no es poca cosa el desempeño ATINADO que deberá mostrar en tantos rubros como los mencionados con anterioridad y seguramente muchos otros que se requiere de la capacidad, mesura y congruencia, pues actitudes tan desafortunadas como en el de los casos expuestos, no abonan nada a la CALIDAD DE LA EDUCACION OBLIGATORIA.

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Número 18 - mayo 2018
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