Se encuentra usted aquí

Nuestra señora de El Río

Martes, 12 de Diciembre 2017 - 15:00

Autor

julio_chavezmontes.jpg
Julio Chavezmontes

Compartir

virgen-de-guadalupe.jpeg

 

Siempre que un mexicano cruza el río, ella cruza con él.

Llevamos tu imagen en nuestro corazón donde quiera que vayamos.

Somos tus hijitos pequeños, como le dijiste a nuestro hermano Juan Diego cuando apareciste ante él la primera vez.

Yo he cruzado el río cargado de angustia y miedo, acompañado por el consuelo de mi ángel de la guarda. Yo sé el alivio que es invocarte sobre sus aguas, a veces turbulentas; el bálsamo suavísimo de tus palabras amorosas con las que disipas nuestra incertidumbre.

Cruzamos hacia el norte bajo tu protección de madre.

Tú eres nuestra salud; tú nos sostienes sobre tu regazo; cuando cruzas a nuestro lado el río, se desmorona la angustia y la tristeza.

No solamente cruzas alegre una vez al año en tu camino desde el Tepeyac hasta Nueva York, donde te veneran nuestros hermanos en la catedral de San Patricio; tú cruzas tosas las noches, guiando a nuestros hermanos con tu luz.

Transformas nuestras lágrimas y nuestra tristeza en esperanza y coraje.

Todo mexicano que ha cruzado el río hacia el norte, anhela volver a ti para verte en persona en el lugar que escogiste para permanecer como nuestra madre y reina de nuestra patria.

Desde el Tepeyac, nos acompañas por todos los caminos; a través de todos los desiertos, viajando a nuestro lado.

Eres nuestra santa madre; nuestro consuelo; la dueña de nuestros corazones.

Tú eres Coatl Lupetl; la vencedora de la serpiente que triunfas sobre el mal y la injusticia.

Bendita seas Madre Santa; nunca te olvides de nosotros, los que habiendo cruzado El Río, siempre soñamos con volver a Ti.

revista_octubre.png
Número 22 - Octubre 2018
Descargar