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Lo que la intolerancia se llevó

Viernes, 01 de Septiembre 2017 - 17:00

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Luis Felipe Jurado

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La cancelación de una función del clásico Lo que el viento se llevó de un cine de Memphis, se suma a otros casos de intolerancia cinematográfica.

En 1939, el estreno de Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood) se llevó el aplauso del público y de la crítica, debido sobre todo a su impresionante puesta en escena y las sensibles actuaciones de sus intérpretes. Se alabó, entre otras cosas, que a diferencia de muchas cintas de la época, la forma de tratar el tema de la esclavitud era muy progresista, básicamente porque había blancos que defendían o eran amables con la gente de color. La cinta revisaba de una manera un tanto idílica (como lo harían las cintas mexicanas sobre el porfiriato) la caída del “gran sur” durante la guerra civil norteamericana. Se llevó diez de trece Óscares a los que estaba nominada, incluyendo uno de mejor actriz de reparto para Hattie McDaniel, que aparte se volvió la primera actriz negra en obtenerlo. Si bien siempre, desde su realización fue motivo de polémica (que muchos militantes se quejaron de que “se glorificaba la esclavitud”, que a los actores afroamericanos no les permitieron ir a la premier de la cinta, motivo por el que Clark Gable amenazó con no asistir, que se prohibió su exhibición en España hasta 1951, entre otras cosas) es quizá lo ocurrido hace unos días un motivo de reflexión bastante significativo.

El pasado 28 de agosto se dio a conocer la noticia que un cine de Memphis, Tennessee, canceló su exhibición porque hubo múltiples protestas por su “insensibilidad racial”. Esto viene siendo, lógicamente, una respuesta a los acontecimientos ocurridos en Virginia, en días pasados. Ahora bien, resulta poco lógico el calificar de “racista” o “poco sensible” a una cinta filmada en 1939. En ese entonces, los derechos de las minorías raciales estaban en pañales y el hecho que una producción del tamaño de la realizada por David O. Selznick reflejara una visión si bien condescendiente, un tanto progresista de la integración racial, significó un logro. Pero bueno. Igual que ha pasado con muchas cosas, en estos días calificamos los hechos del pasado con la misma lógica impuesta en nuestros días.

¿Cómo se puede exigir al pasado que responda a las leyes o creencias de nuestros días? Siguiendo la lógica impuesta en este caso, se deben censurar miles de pinturas clásicas por exhibir niños y adolescentes desnudos, sin importar si fueron realizadas en el renacimiento, porque estamos incentivar la pedofilia. Debemos quemar las obras de Francisco de Goya sobre la tauromaquia porque glorifican el maltrato animal. Y así, desaparecer el pasado para no herir al presente. Cerrar los ojos a lo que nos es incómodo. Volvernos intolerantes a lo que no comprendemos o no existe en nuestros días. Y quizá muchos piensen que estoy exagerando al comparar las obras maestras de Goya con la cinta de O. Selznick, pero no es así. El trabajo está considerado entre las 100 películas más importantes de la historia del cine y la Biblioteca del Congreso de EE.UU. la tiene en su catálogo de las obras más importantes hechas en norteamérica.

Hace unos días, con motivo del próximo estreno de Blade Runner 2049, una página de Facebook, hizo una pequeña encuesta para saber si a la gente le gustaba o no la cinta original, de 1982, considerada la obra maestra de la ciencia ficción cinematográfica, y si la creían importante o no. Esto porque cada que se hacía referencia al filme había comentarios de que era lenta, aburrida y pretenciosa. Para sorpresa de todos, resultó que poco más el 80% de los que participaron, la consideraban una gran película, a diferencia de un menos del 20% que no gusta de ella, porque no es tan dinámica como las pelis de hoy. Que se haya considerado por algunas personas racista a Lo que el viento se llevó no debe quitarle ningún valor, al contrario, todavía hay más gente que la consideramos una obra maestra, pero preocupa la capacidad de organización que tienen los que denigran o califican a su conveniencia o su sensibilidad. Un día después del anuncio de no exhibición de Lo que el viento… apareció una nota preocupante, respecto a la cancelación de la premiere de Jeepers Creepers 3: Cathedral, debido a que el director de la cinta de terror, Victor Salva, fue arrestado por 15 meses, acusado de haber violado a un menor durante el rodaje de otra de sus cintas. En redes sociales se organizaron peticiones para evitar que él la dirigiera, después se boicoteó su casting y su filmación, y ahora se cancela su premier y se va directo a video. Lo preocupante es que el delito del autor y su arresto ocurrieron en 1994. Es decir, independientemente de su crimen y que el señor fue arrestado por pedofilia, lo cual está mal, su obra es juzgada por sus errores. No importa si la cinta es buena o mala, porque nadie la ha visto. Se trata de ya no perdonar el pasado de nadie, de juzgar por lo que la sociedad dice o piensa que eres y no por lo que sabes hacer.

En la página web Tomatazos, al reseñar el acontecimiento, el redactor comento: “El oscuro pasado del director (…) por fin lo alcanzó”. No. Creo que, más bien, el oscuro presente nos ha alcanzando a todos.

Para el maestro Tobe Hooper (+), que con su sierra nos abra a todos camino en el infierno, que es su cielo.

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Número 12 - noviembre 2017
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