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IN MEMORIAM de Jaime Nunó Roca

Miércoles, 18 de Julio 2018 - 15:30

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Sergio Ávila

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Nacido el 8 de septiembre de 1824 en San Juan de las Abadesas, pueblo de la provincia de Gerona, en Cataluña (España), falleció en Bay Side, en Nueva Jersey, Estados Unidos, un día como hoy18 de julio pero de 1908 a los 84 años de edad. Jaime Nunó, cuyo nombre de pila en catalán era Jaume, nació en el seno de una familia humilde y fue el más pequeño de los siete hijos que tuvieron Francisco Nunó y su esposa Magdalena Roca.

 

Aunque inicialmente su vida profesional parecía que iba a transcurrir por cauces tranquilos, en una Barcelona cada día más próspera debido a los cambios económicos acaecidos a raíz de la revolución industrial, el futuro de Nunó había de seguir derroteros muy distintos.

Efectivamente, cuando tras su regreso a España fue nombrado por el gobierno, en 1851, Director de la Banda del Regimiento de la Reina; en Madrid empezaba para este músico una nueva etapa intensa y agitada, repleta de cambios y viajes. Ese mismo año, el gobierno español le encomendó la misión de organizar las bandas militares regionales de Cuba, entonces posesión española.

Fue también en 1853 cuando el gobierno de Santa Anna hizo una llamada a los poetas y compositores del país con objeto de escoger e instituir el himno nacional mexicano. Miguel Lerdo de Tejada, oficial mayor del Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, convocó pues un concurso para componer la música del Himno Nacional, cuya letra, seleccionada anteriormente, había sido escrita por el poeta Francisco González Bocanegra.

La principal normativa que debía cumplirse para poder acceder al concurso era que las partituras tenían que ejecutarse siguiendo unas determinadas normas musicales y en un plazo máximo de sesenta días. Nunó escribió un himno vibrante, emotivo y triunfante que convenció definitivamente al jurado.

El 12 de agosto de 1854 se dio a conocer oficialmente la pieza ganadora del certamen, que era la de Jaime Nunó. Como Nunó había firmado la partitura con sus iniciales, se le instó a que revelase su identidad.

Poco después, el 15 de septiembre, se interpretó por primera vez la partitura, en el curso de una función especial organizada para conmemorar el aniversario de la independencia. El acto en el que se estrenó el Himno Nacional tuvo lugar en el teatro Santa Anna.

Aquel día, el himno fue interpretado solemnemente por los cantantes italianos Claudina Florentini, soprano, y Lorenzo Salvi, tenor, que estuvieron acompañados por coros y orquesta de la Gran Compañía de Ópera Italiana, bajo la dirección del maestro Vitessiri. Importa señalar que el himno de Jaime Nunó y Francisco González Bocanegra, caído prácticamente en el olvido a lo largo de varias décadas, no volvió a interpretarse en público hasta 1901, durante el porfiriato.

Ese mismo año, cuando ya era un anciano de 77 años y con motivo de la Exposición Panamericana celebrada en Buffalo, Jaime Nunó fue descubierto por un periodista mexicano, que lo identificó como autor del Himno Nacional.  Los responsables del pabellón mexicano, al saber que Nunó estaba afincado en esta ciudad, lo agasajaron con una cálida fiesta. Porfirio Díaz, que había oficializado el himno de Jaime Nunó, le invitó entonces a México para que recibiera el homenaje que aún no se le había ofrecido.

Nunó llegó a México el 12 de septiembre de 1901, donde, después de ser aclamado apoteósicamente y recibir clamorosos vítores y grandes homenajes, permaneció algunos meses, hasta el 21 de noviembre del mismo año. Uno de los actos más entrañables de este viaje tuvo lugar, precisamente, la noche del 15 de septiembre, cuando Nunó tuvo el honor de dirigir, triunfalmente, un grupo de bandas militares.

Ésta no sería, sin embargo, la última vez que visitaría México. En 1904, el octogenario Nunó fue invitado de nuevo por el gobierno mexicano con motivo de la celebración del cincuentenario del Himno Nacional, aunque en esta ocasión la estancia en México fue breve debido a su edad avanzada.

 Nunó pasó los últimos años de su vida junto a su hijo, llamado también Jaime, hasta que la muerte le sorprendió un 18 de julio de 1908. Su muerte fue el final de una trayectoria intensamente vivida y recompensada finalmente, en el ocaso, con los merecidos honores.

El pueblo natal de Jaime Nunó, convertido en la segunda mitad del siglo en un importante centro urbano de la comarca del Ripollés, región con un extraordinario pasado cultural y un magnífico patrimonio arquitectónico y legendario, quiso también rendirle un entrañable homenaje, dedicándole en 1969, a iniciativa de Salvador Moreno y costeada por mexicanos y catalanes, una fuente y, posteriormente, transformando su casa natal en museo local, destinado a perpetuar su memoria.

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FUENTE

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nuno_jaime.htm



Número 23 - Noviembre 2018
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