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Ignorancia aprendida: Viejiso (Ageism)

Lunes, 15 de Enero 2018 - 15:00

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María del Pilar Cordero César

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"Envejecer es la única forma de vivir muchos años. Pena de muerte quien no llegue a viejo”

Si bien la esperanza de vida se ha prolongado, el avance en la edad sigue estando cargado de estigmas, prejuicios y hasta abierto rechazo. Esta es probablemente la etapa del ciclo vital que carga con más discriminación. Discriminación que se une a la de raza, sexo y el viejismo, por edad.

El desarrollo de actitudes negativas y estereotipadas hacia la vejez y/o el proceso de envejecimiento (denominado Viejismo – en su término anglosajón Ageism- ) ha categorizado equivocadamente la vejez como a una etapa puramente incompetente y aversiva (Moreno, 2010). Robert Butler introdujo el término en 1969 y dio las bases conceptuales generales para el estudio de la discriminación basada en la edad y los problemas conexos. El viejismo es un fenómeno complejo con muchas dimensiones (histórico, cultural, social, psicológico e ideológico-político). En las culturas viejistas, dice Mc Gowan el envejecimiento biológico avanzado es definido negativamente y usado como base para devaluar el estatus social de los viejos (1996). Las culturas viejistas son principalmente culturas industrializadas, ahora modernas liberales, principalmente donde la vida y el desarrollo es medido por lo cuantitativo y todo tiene un valor económico.

La imagen general o social hacia este grupo de edad, dice Moreno, queda encasillada bajo la percepción de un ciclo de cambio negativo de pérdida de habilidades / capacidades, una etapa de soledad y dolor, de pobreza en muchas ocasiones y padecida de múltiples problemas orgánicos/ médicos / psicológicos y físicos (2010). Asociado también al sexo, como una etapa de la pérdida de capital sexual. En la sociedad moderna, la belleza física y el atractivo sexual son monedas de mucho valor (Talarn, 2007); la madurez (femenina principalmente, asociado a la menopausia) implica la perdida de estos poderes, aun cuando es una etapa de disfrute sin preocupación y con mayor madurez sobre el acto y su trascendencia.

 La sociedad actual alaba los valores abanderados de juventud y modernidad, guiña a lo productivo y novedoso y resalta el mantenimiento de una vitalidad ilusoria constante donde prevalece el dinamismo, la actividad, la consistencia, el desenfreno, lo diligente como valores de culto y seguimiento (Moreno, 2010). Y a esto, se une el marketing del miedo asociado a la fobia a la edad.

 Los jóvenes remedan dichas cualidades y en contraposición menosprecian la etapa de la vejez. Las actitudes negativas frecuentemente tienen su núcleo teórico sesgado, en la base de creencias de la civilización acerca del ciclo vital humano (Moreno, 2010). Creencias, modelos seguidos, roles sociales, aprendizajes imitados, no críticos y conveniencias… El énfasis en la productividad, la actividad, lo fructífero y fecundo, lo útil y lucrativo, como características relevantes, lo que la vida moderna -de consumo- nos etiqueta para pertenecer a ella de forma reconocida.

En la sociedad americana los viejos son etiquetados como rígidos, físicamente no atractivos, seniles, improductivos, enfermos, caprichosos, empobrecidos y sin sexualidad. La investigación gerontológica muestra que estos estereotipos son espurios,
que están basados en mitos y que contradicen los hechos empíricos (Mc Gowan, 1996).

Es importante hacer una distinción entre los conceptos de senilidad y senescencia (Muñoz y Alix, 2008): el concepto de senilidad pone énfasis en las disfunciones del ser que envejece, de modo que tiene una aproximación patológica; pero la senilidad no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Por el contrario, la senescencia considera el envejecimiento como una etapa del ciclo vital en la que se aprecia un decremento benigno propio de la edad; si bien el envejecimiento implica cambios biológicos, psicológicos y sociales, y aumenta el riesgo de padecer enfermedades, la vejez no es sinónimo de una etapa patológica, mucho menos de muerte.  Esto muestra que la cultura hacia los adultos mayores está más cargada de mitos que de realidad. ¿acaso en la escuela se educa o re educa para considerar a los abuelos sin los perjuicios que se les atribuyen?

Dice Ma Gowan, la persistencia del viejismo es atribuida a sus raíces en valores básicos tales como la glorificación de la juventud, el individualismo, la competencia económica y a la reducción de la consideración humana solamente en términos de utilidad económica. Estos valores crean un entorno cultural en el cual las desventajas del envejecimiento son enfatizadas, sus beneficios son ignorados y los individuos viejos son culpados por problemas que ellos no han creado (por ejemplo, son desempleados a causa de la discriminación laboral) (1996).

Esta imagen social peyorativa de la vejez no sólo rige la conducta de los otros hacia el anciano, sino que el mismo anciano muchas veces la asume como propia, llegando a darse una profecía auto-cumplida. Estudios en España y en Chile (Arnoldo-Cathalifaud, Thumala, Urquiza y Ojeda, 2007) muestran que las imágenes generalizadas sobre la vejez no representan a las personas en esta etapa, ni representan cómo se ven ellas a sí mismas.

Por eso, es importante educar en la comprensión humana en esta etapa, y que esta diferencia no hace a esta etapa negativa de hecho y patológica por obligación.

Las personas que están en esta etapa (los que nacieron en los años 50s y 60s) tienen claro una “revolución pendiente”. Son las personas que han transitado con la experiencia sobre los cambios más profundos en este planeta (revoluciones sexuales, tecnológicas, científicas, ideológicas) y han luchado por causas justas y dignas, por la equidad, por eliminar el racismo, por un mejor trabajo, por la democracia; y ahora, nos toca seguir luchando por estos ideales y los perjuicios que hacia el viejismo se tiene y no se han reconocido, ni siquiera en la escuela. Se educa imitando los roles seguidos y convencionales sin un previo análisis, discusión, dialogo y pensamiento crítico hacia los adultos mayores. La tarea esta en casa, con el ejemplo, y en la escuela con información, conocimiento, pensamiento crítico y mucho amor a lo que representa nuestra pasado y futuro: los adultos mayores o “mi viejo o vieja” con todo amor, respeto y escucha sabia a lo que nos tienen que decir. Por su lectura, gracias.

A la memoria de Reyna, una mujer que vivió sin estereotipos ni roles, que no llegó a vieja. Amiga, te extraño.

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Referencias

Arnoldo-Cathalifaud, M., Thumala, D., Urquiza, A., Ojeda, A. (2007). La vejez desde la mirada de los jóvenes chilenos: estudio exploratorio. Última década, 27, 75-91.

Mac Gowan (1996) Viejismo y discriminación en: Birren, J. Encyclopedia of Gerontology, Academic Press, New York,
1996, recuperado de: https://www.u-cursos.cl/medicina/2008/2/TOGERSO2/1/material_docente/previsualizar?id_material=192874

Muñoz, J., Alix, C. (2008). Psicología del envejecimiento. En Muñoz, J. (Ed.), Psicología del envejecimiento (pp. 19-28). Madrid: Ediciones Pirámide

Moreno T. A. (2010) Viejismo (ageism). Percepciones de la población acerca de la tercera edad: estereotipos, actitudes e implicaciones sociales. Revista  Electrónica de Psicología Social «Poiésis» ISSN 1692−0945 Nº 19 – Junio de 2010

Talarn A. (2007) El cuerpo en la cultura actual Cap. VI en Globalización y Salud Mental. España, Herder

Fueron de apoyo y se sugieren:

Del artículo: El viejismo, perjuicio para la edad, Agosto 15, 2011 http://psicoloquio.net/el-viejismo-prejuicio-por-la-edad/

Mitos sobre la vejes en  http://www.cuartaedad.com/articulos/el-fin-de-los-mitos-sobre-la-vejez/

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Número 21 - septiembre 2018
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