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¡El Regreso del Cácaro!

Martes, 15 de Mayo 2018 - 15:00

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Elizabeth Cruz Ramírez

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A lo largo de nuestra vida existen personajes con ciertos roles que determinan nuestras decisiones o que dejan huella en determinado momento; en ese sentido, los maestros pueden impulsar y desarrollar mentes brillantes que se convierten en líderes o pueden frenar la creatividad y el ingenio cuando no tienen la vocación requerida para educar e inspirar con el ejemplo. El cine, como siempre, tiene filmes maravillosos que han tocado el tema de forma magistral y que viene muy ad hoc recordar en este día.

La sociedad de los poetas muertos (1989)

“En mi clase aprenderán a pensar por ustedes mismos. Aprenderán a saborear la palabra y el lenguaje. Porque, a pesar de lo que les digan, la palabra y las ideas pueden cambiar el mundo.” - John Keating

Es una película estadounidense dirigida por Peter Weir que narra los momentos compartidos entre un profesor de literatura y sus alumnos de la Welton Academy (Vermont) contextualizada en el año 1959, fue ganadora del Oscar al mejor guión original y su personaje principal, el profesor John Keating (Robin Williams) aún sigue siendo un referente por las lecciones que nos enseñó y particularmente, por su inspiración para alcanzar los sueños libres de paradigmas: “La medicina, el derecho, los negocios y la ingeniería son carreras nobles y necesarias para la vida. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor… son las cosas que nos mantienen vivos.” El argumento se centra en la historia de cuatro chicos que deciden seguir los pasos de Keating cuando descubren que su generación formó la Sociedad de los poetas en una cueva en la que se reunían para escribir poesía sin estructura ni normas, rompiendo esquemas. Los alumnos deciden revivir el Club y a partir de ello, enfrentan sus propios retos: Neil consigue ser actor a pesar del autoritarismo de su opresor padre, Todd supera su timidez a partir de la poesía, Knox consigue el amor de la chica de sus sueños, Charlie ingresa al club a dos mujeres y con ello rompe el paradigma de exclusividad masculina. La historia da un giro de llave cuando Neil confronta a su padre después de su debut en una obra de teatro y se suicida, levantando polémica y provocando la destitución del rebelde profesor de literatura. A su salida de la institución, los alumnos suben a sus bancos y proclaman: “Oh capitán, my capitán”. El pensamiento central del filme nos lleva a reflexionar sobre Carpe Diem: “Aprovechen el día, muchachos. Hagan que sus vidas sean extraordinarias.” Una reflexión que viene como anillo al dedo en tiempos de incertidumbre, de inestabilidad y de caos en que la prisa nos ha robado los grandes momentos de la vida.

La sonrisa de Mona Lisa (2003)

“Pueden conformarse con lo que otros esperen de ustedes o… ¡Ya sé! Ser ustedes mismas.” – Katherine Watson

Otro título cuya historia transgrede y provoca el cambio de paradigma, una producción estadounidense dirigida por Mike Newell y situada en el año 1953, nos cuenta la historia de una profesora que es admitida para dar clases de historia del arte en una prestigiosa universidad femenina en Wellesley, Nueva Inglaterra. La trama inicia con la narración en primera persona de la alumna estrella de la comunidad estudiantil: Betty Warren, recién casada, editora de la gaceta escolar y cuya madre es miembro de la asociación de padres de familia, con valores y prejuicios muy arraigados. Con el desarrollo de la historia, Betty pasa de ser la primera adversaria de la profesora Watson a ser su defensora cuando el comité académico decide cesarla de sus funciones por la presión ejercida a través de la madre de Betty, por considerarla un mal ejemplo para las señoritas de la comunidad estudiantil cuando su hija decide divorciarse y emprender una vida independiente. Para Watson, la experiencia se traduce en la aceptación de respetar la libre elección de sus estudiantes aunque ello suponga contraer matrimonio a pesar de tener la posibilidad de estudiar una licenciatura y para Warren, la experiencia de tomar las riendas de su vida y romper con las tradiciones de la élite social a la que pertenece.

Entre los críticos, el filme no es más que una mal lograda versión femenina de La Sociedad de los Poetas Muertos; sin embargo, es una película que nos muestra lo difícil que ha sido para las mujeres romper con los estándares para ganarse un lugar en la sociedad e incluso, en sus propias familias pero no es mi interés hacer una crítica cinematográfica sino traer a valor presente aquéllos filmes que proponen una visión diferente a lo establecido social y culturalmente. Estas dos producciones replantean el rol de los maestros y los muestran como inspiración para atreverse a explorar a partir de otras formas de pensamiento que nada tienen que ver con lo que un sistema anquilosado y caduco indica que es el “deber ser”. Ambos, se sitúan en la década de los 50´s y para entonces, ya había quienes proponían un mundo alterno alejado de un orden establecido o impuesto y sesenta años después estamos confirmando que urge un cambio de paradigma en la educación y en la formación de los profesores, algo que deberemos tener muy en cuenta a la hora de otorgar nuestro voto al próximo dirigente de México pues de la calidad en la educación de nuestro país, depende que surjan generaciones mejor preparadas para liderar el mundo que usted y yo habitamos, ahí también radica la magia del cine y su función social.

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Número 20 - agosto 2018
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