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El profesor Marston y la Mujer Maravilla o 50 sombras de Wonder Woman

Viernes, 17 de Noviembre 2017 - 15:00

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Luis Felipe Jurado

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Estrenada en pocas salas de cine, El profesor Marston y la Mujer Maravilla da una lección de que la superheroína es más que las piernas largas de Gal Gadot.

En el especial Sergio Aragonés Destroys DC, el famoso dibujante mexicano de origen español coloca a Wonder Woman atando a un criminal que asalta a un hombre, con su lazo, para golpearlo y por último, colocarle un tacón en la espalda. De pronto, la víctima voltea a agradecerle y le dice que si a él también puede someterlo y de repente se ve asediada por miles de pervertidos. Desde los comienzos del personaje, era evidente que si algo influyó en su creación era el sadomasoquismo.

Hace unos días, Gal Gadot, cuya fama ha sido comentada gracias a su interpretación de Wonder Woman, se lanzó en una cruzada para que retirasen a la productora RatPac, propiedad del director Brett Ratner, de las producciones pasadas y por venir donde intervenga el personaje de la amazona. Ratner fue expuesto entre los nombres de supuestos (según la ley norteamericana, un delincuente es inocente hasta que se pruebe lo contrario) agresores sexuales en Hollywood. Según la actriz, no es prudente que un personaje que habla sobre el empoderamiento femenino sea relacionado con un abusador. Incluso, la actriz llegó a amenazar con no volver a ponerse el uniforme de la superheroína. Sin duda, la joven intérprete no ha visto El profesor Marston y la Mujer Maravilla (Professor Marston and the Wonder Women, 2017, Angela Robinson).

La cinta es una biopic que cuenta de manera muy libre la relación del Dr. William Moulton Marston con dos mujeres, su esposa y la amante de ambos, que le servirán de inspiración para la creación de la famosa heroína. Marston fue un famoso psicólogo, creador del detector de mentiras y de un importante modelo para comprender el comportamiento del hombre.

El modelo DISC (Dominio, Influencia, Sumisión y Conformidad a las normas), será la base en la que la directora Robinson fundamentará su teoría de cómo y por qué fue creado el personaje femenino más famoso de las historietas, y como en él están las claves para entender al polémico creador. Para la realizadora, la Mujer Maravilla no es más que un reflejo de la superioridad intelectual y la nobleza de las mujeres, al grado que en boca del personaje de su creador, en una declaración personal de principios, comenta que las mujeres serían mejores presidentas de los Estados Unidos, para rematar con una broma/sentencia: “cuidado, los hombres no vamos a perder el poder sin luchar”. Sin duda algo que vale la pena comentar es que es impresionante cómo Robinson, a pesar de siempre haber tomado temas referentes a su preferencia sexual (exceptuando Herbie, a toda marcha, 2005), en series como The L world o cintas como D.E.B.S., en las que comenta la importancia de la aceptación tanto en la sociedad como en la vida personal y de sentirse orgulloso de quien eres, en este filme además, se toma toda las libertades del mundo para ir armando un rompecabezas que permite también una velada reflexión sobre la creación y el artista, y cómo el mundo real influye en la fantasía. Para ella, la creación de Marson va más allá del héroe de papel, y se transforma en un modelo de fuerza, belleza, valentía e inteligencia, además, claro, de ser la válvula de escape para sus “perversiones”.

A diferencia de la edulcorada, ridícula y distorsionada visión del sadomasoquismo de 50 sombras de Grey, para la realizadora, esto es una herramienta para demostrar sumisión y aceptación, para liberarse de las ataduras aunque se deba recurrir a amarrarse para lograrlo. Ella recrea una historia de amor que transgrede las normas y que va más allá del simple poli-amor. Wonder Woman es la herramienta con la que William Moulton le dijo a sus mujeres que las amaba: toma lo mejor de cada una y lo amalgama en una princesa amazona, que abandona la “Isla paraíso”, un lugar en donde las mujeres viven lejos de los hombres, para llevarles la paz.

Aunque no se arriesga del todo, la directora logra una película redonda, con personajes tratados con ternura y hasta cierto modo, un poco de complacencia. A pesar de esto, la polémica la persiguió desde el principio. A Warner no le pareció muy gracioso que se estrenara este filme prácticamente cuando estaba todavía caliente el estreno de Wonder Woman (2017, Patty Jenkins) y a poco tiempo del de Justice League (2017, Zack Snyder), además que la familia de Moulton desmintió que los hechos retratados fueran reales, principalmente la relación de las mujeres. Con todo esto, es curioso ver que un personaje quizá nacido como reflejo de las preferencias personales del autor, que es abiertamente sexual e incluso un tanto “kinky”, de pronto se haya vuelto símbolo del empoderamiento femenino, de los derechos de las mismas y de la libertad, que era, a final de cuentas, lo que desde el principio buscaba su autor. En este sentido, se puede decir que el creador consiguió su objetivo. Y es raro también que a pesar de que la crítica se desvivió en hablar de las virtudes del filme de Jenkins, la versión de Robinson logra llegar mucho más allá, al demostrar que las mujeres maravilla son reales, que no son una hermosa actriz israelí, de casi 1.80 y las piernas más largas del mundo.

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Número 13 - diciembre 2017
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