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El limón y la culebra

Jueves, 23 de Noviembre 2017 - 15:00

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Sergio Ávila

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“Al pasar por tu ventana / me tiraste un limón, / al pasar por tu ventana / me tiraste un limón, 
el limón me dio en la cara / y el zumo en el corazón, / el limón me dio en la cara / y el zumo en el corazón…”

El 17 de julio de 1928, en "La Bombilla", un restaurante campestre situado en San Ángel, la “Orquesta Típica Presidencial”, al frente de Alfonso Esparza Oteo estaba interpretando esta canción llamada "Limoncito", de la autoría de él. Era una de las melodías preferidas del Gral. Álvaro Obregón Salido, a quien se le estaba ofreciendo una comida en su honor.

A Esparza Oteo lo había nombrado director de ese conjunto musical. Acababa Obregón de ser reelecto Presidente de la República, y jubiloso se empinaba unas cervecitas platicando con sus amigos. Precisamente en esos momentos fue cuando se acercó el ex futbolista del equipo "Unión", José de León Toral,1 con el pretexto de mostrarle una caricatura que acababa de hacerle; de pronto sacó una escuadra española calibre .32 y el sonorense cayó muerto a causa de las fanaticoreligiosas balas.

Es de recordar que en el año 1988, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, era candidato a la Presidencia por el Partido de Acción Nacional (PAN). En uno de sus discursos que dió por el rumbo donde se ubicaba "La Bombilla", en el actual San Ángel Inn, el barbablanca "Maquío" enfáticamente expresó: "Aquí se acabaron las ansias de reelección."

Quienes le conocieron decían, que el navojoense Obregón era una persona simpática y noble. Que en cierta ocasión en un famoso restaurante capitalino, un embajador europeo le preguntó: "General, deseo saber ¿a qué arma pertenece usted, a Infantería o a Caballería? Y que al momento respondió: "¡A ninguna, soy Garbancero!".

Para otros era generoso y sensible, aunque dudo mucho que el Clero compartiera tal opinión. Lo cierto es que tenía madera de poeta, y una muestra de ello lo expresó en un poema, que se considera lo escribió el 23 de febrero de 1909 y fue publicado en EE.UU. en el diario “El Tucsonense" el 7 de agosto de 1928, p. 4, a menos de un mes de su deceso. Lleva por título:

Fuegos fatuos 2
 

Cuando el alma del cuerpo se desprende
y en el espacio asciende,
las bóvedas celestes escalando,
las almas de otros mundos interroga
y con ellas dialoga,
para volver al cuerpo sollozando:
sí, sollozando al ver de la materia
la asquerosa miseria,
con que la humanidad en su quebranto
arrastra tanta vanidad sin fruto,
olvidando el tributo
que tiene que rendir al camposanto.

Allí donde el “monarca y el mendigo”
uno de otro es amigo;
donde se acaban vanidad y encono
allí donde se junta al opulento
el haraposo hambriento
para dar a la tierra el mismo abono.

Allí todo es igual; ya en el Calvario;
y aunque distintos sus linajes sean
de hombres, mujeres, viejos y criaturas
en las noches obscuras
los fuegos fatuos juntos se pasean.

 

Casi 66 años después, el 23 de marzo de 1994, en la colonia "Lomas Taurinas" de Tijuana, B.C., las bocinas del aparato de música retumbaban con la canción "La culebra", interpretada por "Banda Machos", pieza que por cierto inmortalizó el cubano Benny Moré, dice así:

“Íbamos, a la molienda, / íbamos a la molienda. / De pronto veo venir cerquita de mí, / yo vi a una culebra mirando hacia mí. Y yo grité: ¡ay, la culebra! / y yo grité: ¡ay, la culebra!...”

Esta melodía se estaba escuchando cuando el también sonorense, candidato a la Presidencia de la República, Lic. Luis Donaldo Colosio Murrieta acababa de terminar de expresar su discurso y en esos instantes se escucharon detonaciones. Colosio Murrieta cayó al suelo por las balas de un revólver brasileño calibre .38, disparado supuestamente por Mario Aburto Martínez.

Cabe decir, que diecisiete días antes, el 6 de marzo de 1994, en el "Monumento a la Revolución" de la ciudad de México, había lanzado un inesperado discurso, que parece significar una buena pista sobre el móbil de su muerte; sólo basta citar dos párrafos:

"Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada; de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla...

"Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Concentración del poder que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de iniciativas; a los abusos, a los excesos..."

La mañana de ese 23 de marzo de 1994, Colosio Murrieta había dirigido un mensaje a los paceños en la Unidad Cultural "Jesús Castro Agúndez".  Le vi de cerca agitar su diestra en señal de despedida; ese adiós resultó postrero, pues los sudcalifornianos fuimos los últimos de quien se despidió a unas horas de ser asesinado.

El Lic. Colosio dedicó un poema a su esposa Diana Laura, que escribió a bordo del avión ese mismo día durante el trayecto de La Paz, B.C.S. a Tijuana, B.C. De seguro el oriundo de Magdalena de Kino algo presentía, como podemos observar en su composición que tituló:

Piensa en mí
 

Si tú me amas, no llores.
Si conocieras el misterio insondable del cielo donde me encuentro...
Si pudieras ver y sentir lo que siento y
veo en estos horizontes sin fin y en esta luz,
que todo alcanza y penetra,
tú jamás llorarías por mí.

Estoy absorto por el encanto de Dios,
y por sus expresiones de infinita belleza .
En confrontación con esta nueva vida,
las cosas del pasado son pequeñas e insignificantes.

Conservo aún todo mi afecto por ti y,
una ternura que jamás te pude en verdad revelar.
Nos amamos eternamente en vida,
pero todo era entonces muy fugaz y limitado.

Vivo en la serena expectativa de tu llegada...,
un día... entre nosotros.
Piensa en mí así en tus luchas.

Piensa en esta maravillosa morada donde no existe la muerte,
y donde estoy junto a la fuente inagotable de la alegría y del amor.

Si verdaderamente me amas, no llores por mí.
Estoy en Paz.

 

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Notas

1. El equipo "América" se fundó en el año 1916, luego, de 1918 a 1920  cambió su nombre a "Unión" , periodo donde jugó de mediocampista León Toral, y a partir de este año retomó su nombre original. Actualmente "Club América".

2. Las antiguas leyendas europeas relacionan a estos fuegos con espíritus malignos, que en realidad son inflamaciones de sustancias orgánicas en estado de putrefacción en el subsuelo, y que por las noches emanan brillantes luces rojas, amarillas y azules. Se observan con mayor frecuencia en pantanos y cementerios.

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Número 12 - noviembre 2017
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