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El arrepentimiento de Ignacio Aldama

Miércoles, 20 de Junio 2018 - 15:00

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Sergio Ávila

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Nació en San Miguel el Grande -actual San Miguel de Allende-, Guanajuato, el 7 de mayo de 1769, y falleció en Monclova, Coahuila, el 20 de junio de 1811; hace 207 años. Patriota mexicano. Miembro de una familia criolla, estudió derecho en la capital mexicana.

Pronto entró a formar parte de los círculos de criollos descontentos con el régimen colonial que en 1808, a raíz de la invasión napoleónica de España, plantearon la necesidad de reformas aprovechando el vacío de poder en la metrópoli.

 Con su hermano Juan, Ignacio Aldama participó en la conspiración de Valladolid (1809) y en las juntas secretas de Querétaro y de San Miguel (1810).

Se le nombró embajador del movimiento revolucionario para los Estados Unidos y se le ordenó conseguir armamento para la guerra, por lo que se trasladó a San Antonio (Texas), pero antes de llegar fue atrapado por los contrarrevolucionarios y se le practicó un juicio sumarísimo acusado de alta traición.

 Se le condenó a morir a manos de un pelotón de fusilamiento y se le ejecutó en 18 de Junio de 1811. Ocho días más tarde también fue ejecutado su hermano junto a otros tres rebeldes, a quienes se les cortó la cabeza y se expuso como escarmiento de la población.

Pero la independencia de México ya estaba en marcha, y a pesar de aplacar a golpe de armas las revueltas ésta se convirtió en una realidad diez años más tarde, cuando las tropas del ejército revolucionario entró en la Ciudad de México y alzarse con la victoria forzando el tratado en el que los territorios conocidos como Nueva España se convirtieron en el Imperio Mexicano, y tras varios intentos de reconquista unos años después la corona española reconoció la independencia de la nación.

Entre las actividades de carácter revolucionario de Aldama puede citarse también su cooperación para la publicación de "El Despertar Americano", primer periódico de difusión insurgente.  Se ha dicho también que Aldama protestó ante Hidalgo por los que él consideraba excesos de los revolucionarios. Éste fue un tema de discusión frecuente entre los caudillos de la Independencia; las opiniones estaban determinadas por las diferencias de posición económica y social.

El gobierno Español le dio gran importancia a su persona y fue uno de los exceptuados en el indulto concedido a los que dejasen las filas de los insurgentes, poniéndoles precio a sus cabezas junto con la de Hidalgo, Allende y Jiménez.

Poco antes de ser fusilado escribió -o al menos se le adjudica-, un manifiesto al Excelentísimo señor virrey de Nueva España, don Francisco Javier Venegas de Saavedra y Rodríguez de Arenzana:

“… verdaderamente arrepentido de todos sus errores y delitos, y deseoso de dar una pública satisfacción en desagravio de nuestro redentor Jesucristo, de mi madre María Santísima de Guadalupe, y de todos mis prójimos y hermanos, no puedo menos en el trance de la muerte en que me hallo, que confesarlos, llorarlos, detestarlos y aborrecerlos; suplicando a todos cuantos por mi causa, directa o indirectamente hubieren recibido algún perjuicio espiritual o temporal (…)”

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NOTAS

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/aldama_ignacio.htm

https://www.biografias.es/famosos/ignacio-aldama.html

https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/9202/Ignacio%20Aldama

http://www.buscador.com.mx/ignacio_aldama.htm



Número 23 - Noviembre 2018
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