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“Confieso que he vivido”

Miércoles, 21 de Marzo 2018 - 15:00

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Tomás Borges

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“La guerra, la guerra. Siempre estamos en contra de la guerra, pero cuando la hemos hecho no podemos vivir sin la guerra. En todo instante no podemos vivir sin ella”, Pablo Neruda.

Título: Confieso que he vivido

Autor: Pablo Neruda

Editorial: Seix Barral

Las memorias de uno de los más grandes poetas del orbe, quien gracias a su ingenio salió de su natal Chile para conquistar el mundo de las letras gracias a su poesía que le ha dado la inmortalidad.

Amigo de Federico García Lorca, Rafael Alberti, Alfaro Siqueiros y Clemente Orozco entre otros, el autor nos cuenta su intimidad y su proceso creativo de una manera franca y transparente, por lo que el libro es un manifiesto a la creatividad y a la coherencia.

CONFIESO QUE HE VIVIDO, es un libro que el autor escribió en el opúsculo de su vida, cuando el gobierno de Salvador Allende (quien lo nombró embajador de Chile en París) estaba a punto de caer. Lo que motivo que el autor contará sus memorias para la posteridad, siendo testigo privilegiado de los movimientos políticos, sociales y culturales  de la primera mitad siglo XX.

Debido a su talento nato, desarrollado en los campos de su natal Chile, Neruda  pudo ser testigo presencial de la historia, así como conocer a autores y poetas y ver como el falangismo motivaba la división y el odio en una España donde se suscitaría una de las guerras más cruentas del orbe: La guerra civil española la cual fue el campo de ensayo para las armas más novedosas de la época, así como el preludio de la segunda guerra mundial.

Militante comunista por convicción, estuvo en la otrora Unión Soviética de Stalin, y le tocó recorrer dicha república en el tren transiberiano así como la China de Mao Tse Tung, donde era recibido con bombo y platillo por el politburó.

Con una sinceridad apabullante y una prosa delirante, el autor nos inmersa en los recovecos de su vida y de su mente,  y cómo protagonista en la primera línea, nos cuenta como la política y su casta han hecho que Latinoamérica no prospere y que palabras como “Esperanza” (palabra muy socorrida en América latina) sea utilizada hasta la saciedad junto con democracia y libertad en una zona carente de tales atributos.

Neruda, escribió: “Los reaccionarios saben que el peligro de los cambios  en una sociedad no reside en las rebeliones individualistas, sino en la organización de las masas y en una extensiva conciencia de clase”, motivo por el cual apeló por la organización de los pueblos para acabar con la opresión, por lo que abrazó de una manera muy idílica el comunismo, ignorando durante su militancia los crímenes de Stalín y los gulags donde los disidentes eran confinados de tan utópica sociedad.

Sabedor del culto de la personalidad inherente de los latinos, vio cómo “Salvador Allende y los presidentes eran aclamados durante el primer mes y martirizados, con o sin justicia, los cinco años y los once meses restantes”, siendo ésta reflexión, un vaticinio de lo que ocurría, ya que el Presidente Allende fue asesinado por su ejército en el Palacio de La Moneda en septiembre de 1973.

Presintiendo que iba a morir junto al régimen que lo nombró embajador, el poeta dictó el cierre de sus memorias horas antes de que su domicilio fuera allanado por la policía militar, para morir  12 días después que su líder en una clínica en la capital chilena, bajo la mirada escrutadora de la dictadura de Augusto Pinochet y su junta militar.

El poeta, cual ave de Quetzal cuyo canto se realiza sólo cuando se es libre, murió en cautiverio, ya que al igual que el ave referida, el encierro es sinónimo de muerte,  por lo que cerró sus ojos al caer el régimen democrático del país andino, legándonos una vida llena de coherencia política y de poesía.

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El poeta

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Número 21 - septiembre 2018
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