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Cartas a Tora XCII

Viernes, 06 de Julio 2018 - 15:30

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Enrique Delgado Fresán

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Querida Tora:

         Los vecinos se pasan los días discutiendo sobre la elección, y viendo quién les va a dar más. El portero mandó a sus guaruras a espiar lo que decían, y se alarmó al oir que muchos de ellos no creían en lo que les había prometido. Entonces los fue llamando uno a uno, y les enseñó los vales del super-mercado (Aquí entre nos, los mandó imprimir él), y los convenció a todos. Pero les dijo que les pediría pruebas de que habían votado por él, ya que si no, no  tenía chiste. ¿Qué pruebas?, l le preguntaron. ¿Y qué crees que les dijo? Que firmaran las boletas en que habían votado, y que luego él las revisaría. Pero uno de sus guaruras (El más feo, ya sabes) le dijo que las boletas no podían llevan más que el voto; que si ponían cualquier otra cosa, se tenían que anular.

Se pasó pensando dos días con sus noches, y por fin tuvo una idea: que al momento de votar se tomaran una “selfie”. Pero tenía que salir bien su cara, sin gorra, anteojos ni barba o bigote, y su mano poniendo el voto. Era fácil de hacer. Pero a los vecinos no les pareció tan buena la idea, porque la mayoría no tenían celular. El portero se enojó; les dijo que había que ponerse a la vanguardia del progreso, que ya no podían vivir como en los años ’40; y, por fin, que él no podía resolverles todos sus problemas, y que bastante hacía con lanzarse como candidato, con enarbolar la bandera de la civilización en un país de desgraciados incapaces de salir adelante por sí solos; y que si querían salir de pobres, ya sabían lo que tenían que hacer.

Y que le hacen caso. Todos fueron a comprarse el teléfono, y se endeudaron por muchos meses. Pero no les importó. Porque iban a  tener vales para el super-mercado. Lo que no saben es que esos vales son falsos. Y aunque el portero logre que se los hagan valer (Ya está en pláticas con el gerente, y ayer le mandó a la Flor (y a su prima)). No van a ser vales para todas sus compras, que es lo que muchos creen. El caso es que ya todos los vecinos andan practicando las “selfies”. Les parece muy divertido. Pero a ver qué opinan cuando les llegue el recibo de la luz; tienen los celulares cargando todo el día, y no se les ocurre pensar en la electricidad que están consumiendo. Ya hasta están pensando en hacer un concurso de “selfies” y dar un premio al ganador. Pero como no tienen dinero para el premio, le fueron a pedir al chavo del 7 que done el premio. El chavo dijo que sí, que cómo no. No sabes cómo se puso el portero, y les ofreció otro premio. ¿Para el segundo lugar?, le preguntaron. Contestó que él no era un segundón, y que el premio será para el primer lugar.

Entonces le preguntaron al chavo qué premio iba a dar. Y el chavo dijo que un coche. Así como lo oyes: un coche. No sabes el entusiasmo que despertó. Al portero le dió un ataque de ictericia. Luego citó a los vecinos, y les dijo que ese coche era uno que fue decomisado por la Delegación, que está chocado y tiene delito; que sí, que les iba a dar el coche, pero que ellos tendrían que pagar la multa

Eso ya no les gustó, y fueron a preguntarle al portero. Y el portero les dijo que una amplificación de la foto, y que la colgaría a la entrada de la vecindad. ¿Con el nombre del ganador? En letras de oro, contestó; pero enseguida  rectificó: Doradas, no de oro. Y todos se fueron muy satisfechos.

Son los últimos días de campaña electoral, y todos andan muy alborotados. Un chavo que dizque es músico hizo una cancioncita que incita a votar por el portero, a cambio de la cual obtuvo la promesa de que en la próxima fiesta que haya en la vecindad lo van a contratar para que toque (No le dijeron a quién, pero ya me lo imagino). Todo el mundo canta la cancioncita, y ya me tienen hasta el gorro. No, no uso gorro. ¿Cuándo se ha visto un gato con gorro? Es una forma elegante de decir que estoy hasta la madre. Perdona que me exprese así, pero es que no los aguanto. Esta gente no sabe lo que está haciendo, y se deja manipular por todos. Luego vendrán los gritos y los sollozos, Y la verdad, no se lo merecen, porque son buenas personas.

En la azotea también hay mucho rebumbio (Busca en el diccionario. Seguro que está), porque nadie se ocupa de los animales. Ya ni pellejos nos echan. Y la pobre Cloti (La iguana, ¿te acuerdas? ya no sabe ni lo que come. La gatita rubia está otra vez embarazada, ¿tu crees? Del gatote negro, por supuesto. Te digo que no aprende. Pero hay que ayudar a la pobre; por lo pronto, ya estoy buscando a quién regalar los hijitos que tenga (espero que no sean más de seis, aunque con ella nunca se sabe). Lo que quisiera encontrar es un lugar donde llevar al gatote negro, y de donde no pueda salir nunca. Es una verdadera amenaza. Pero el está muy orgulloso de su hombría, y la anda presumiendo por todas las azoteas.

Bueno, mi vida. Pórtate bien y extráñame, que te hará mucho bien.

Te quiere,

              Cocatú

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Número 22 - Octubre 2018
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