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Cartas a tora LXXXV

Viernes, 11 de Mayo 2018 - 16:00

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Enrique Delgado Fresán

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Querida Tora:

         Ahora sí ya empezaron con la política en la vecindad. A toda máquina. El otro día amanecimos con una manta colgada en el pasillo del primer piso, bastante grande, con el retrato del chavo del 7. ¡Y qué retrato! Se lo hizo con un fotógrafo de esos que retratan artistas, y que los sacan con el cutis lisito, lisito, aunque estén cuadriculadas como un cuaderno de matemáticas superiores. Está de traje, con corbata (Una pieza de ropa que cada día se usa menos, pero que da un aire formal y elegante), muy bien peinado (Cosa rara en él),  con anteojos nuevos de color negro que le dan un aire intelectual y levantando un dedo como para decir “Soy el número uno”.

No sabes cómo se puso el portero. El ya tenía listos unos carteles pequeños para poner en las paredes, pero el retrato se lo hizo con el fotógrafo del parque, una tarde que andaba con la Flor (Imagínate la cara con que salió, mirándole las… piernas a la Flor). Inmediatamente mandó clavarlos en el patio. Y ahí empezaron los problemas porque quien más, quien menos, todas las viviendas tienen ventanas que dan al patio, y los guaruras querían tapar las ventanas con ellos. Nadie lo permitió, y muchos no dejaron que los pusieran ni en sus paredes. Además,no le alcanzaron, y tuvo que mandar hacer más a la carrera. Y como ya se siente Presidente del Consejo, les dijo a los vecinos que no cooperaron con él “que se aguanten”. Así, sin más. Los vecinos levantaron los hombros, y algunos hasta se rieron. Pero yo creo que el portero es mal enemigo.

Para mediodía ya se habían definido dos bandos: los que apoyan al portero y los que apoyan al chavo, y son más o menos iguales. Pero hay muchos indecisos, que quieren ver lo que ofrece cada uno, para ver qué conviene más. En honor a la verdad, se trata de ver que conviene más a la vecindad, no a alguno de ellos en particular. Salvo algunas excepciones. Por ejemplo, los del 56. A esos no les importan los programas de trabajo; están esperando a ver quién les regala una botellita, por lo menos (de  tequila, mejor que de mezcal). Los que no estudian ni trabajan y viven en los cuartos de azotea esperan que les cumpla con la ayuda que les prometió. ¿Te acuerdas que no se las dió, aunque cumplieron con todos los requisitos que les impuso? Pues esperan que ahora haya menos requisitos y más efectividad, que la burocracia no impida la entrega de esa ayuda. Otros esperan a ver qué pasa con el agujero del patio. Los dos han prometido taparlo; pero el portero, que es quien tiene la obligación y el dinero de las cuotas, no lo ha hecho. Yo sé que le gustaría taparlo, pero no alcanza el dinero, porque se acaba de comprar un coche y un celular, y a la Flor le regaló una pantalla de televisión grandotota para que pueda ver mejor a sus galanes y besarlos  cuantas veces quiera. Aquí entre nos, te diré que el otro día que se acababa de bañar fue a besar a no sé cuál de ellos; pero como estaba mojada, la pantalla estalló y le tasajeó la cara. Ahora anda llena de curitas, y no se deja ver. El otro día que vino a por su gasto (Generalmente se lo manda él con uno de sus guaruras, pero ahora tenía que mandar hacer más carteles, y  ya no le alcanzaba), traía un sombrero con un velo negro que no se levantó ni siquiera ante el portero, que le dijo que no le daría nada si no se identificaba; y ella le contestó que si no se lo daba, saldría al patio a decir lo de la pantalla. Se lo dió. Con un pequeño extra para que se comprara un pastelito.

El chavo del 7 también ha prometido cancelar el programa de “Un Día Sin Baño”. Eso lo veo muy difícil, porque  cada día hay más gente en la vecindad. No es sólo porque no hagan el menor caso de eso de la paternidad responsable, sino que llega gente de otras partes  a vivir aquí.. Sobre todo en los cuartos de azotea, que son para una persona y ya viven cuatro o cinco. Esos usan los baños por las noches; se descuelga desde la azotea por una cuerda, y los guaruras que vigilan ni se enteran. Claro, echan un sueñito. Y si no, están en los cuartos cercanos, que están todos ocupados por mujeres solas, yo no sé por qué; pero todas son solteras quedadas, viudas y divorciadas sin esperanza. Y sin embargo, todas contribuyen a la sobre-población. Esto se va a poner difícil cuando todos los nietos del portero quieran que los reconozca. Y a ver si para entonces tenemos portero, porque con el traqueteo que le da la Flor (Y su prima), quién sabe lo que dure.

En fin, vamos a ver cómo se desarrollan las cosas. Por lo pronto, hoy tenemos cine. Nos van a pasar “Si Yo Fuera Diputado”. Voy a estar en primera fila. A ver qué  aprendo.

Te quiere,

             Cocatú

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Número 17 - abril 2018
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