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Cartas a Tora CVI

Viernes, 26 de Octubre 2018 - 15:45

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Enrique Delgado Fresán

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Querida Tora:

    ¿Te acuerdas de que iban a pintar la vecindad para el centenario de la inauguración? Para ahorrarse dinero (    que lo habían aportado voluntariamente los vecinos), el portero pintó solamente las paredes que se veían desde la entrada, donde fue el festejo, y todo lo demás quedó igual. Los vecinos le reclamaron (era su dinero el que había tomado), y finalmente le exigieron que pintara todos los patios. La presión fue tanta, que finalmente accedió.

    No se pudo escapar de comprar  la pintura. Pero no quiso gastar un centavo más. Empezó porque el agua (la pintura que compró se diluye con agua) “ya está carísima; y, además, hay que ahorrarla”. ¿Y sabes lo que hizo? Anunció un “Festival del Cine de oro Mexicano”, y una tarde les pasó “Me Perderé Contigo”, “Cuando los Hijos Se Van” y “Yo Fui Una Callejera”. Puso cubetas entre las sillas, y logró una buena recolección de lágrimas de todas las viejas. A los señores les pasó “Me Ha Besado Un Hombre”, “Yo Quiero Ser Tonta” y “Se Le Pasó la Mano”, para que se rieran a carcajadas (esta gente muchas veces llora a fuerza de reír). Ya con todo lo recolectado, diluyó la pintura y puso a sus guaruras a trabajar (“Porque traer pintores, ¡niguas!”, dijo). Pero como tampoco quería gastar en brochas, los hizo pintar con la mano. No sabes cómo acabaron; a uno se le secó la pintura antes de tiempo, y las manos (porque usó las dos) le quedaron tiesas, y sólo a martillazos le pudieron arrancar la costra de pintura. Le machacaron todos los dedos, pero eso no le importaba al portero: le puso unas curitas, y a trabajar se ha dicho.

    Lo bueno de este método fue que los niños de la vecindad se entusiasmaron con la idea y todos colaboraron, entre risas y brochazos mal dados. Y acabaron mucho más aprisa de lo esperado. El resultado fue que las paredes quedaron muy disparejas, llenas de manchones y de agujeros (los agujeros ya estaban; pero al pintar de color blanco ostión se notaron más). Algunos vecinos se atrevieron a protestar, pero el portero los despidió afirmando que esa era la tendencia moderna de acabados en paredes; y que si no le creían, que fueran a ver las casas de Condado de Sayavedra o de Club de Golf, para convencerse. Pero esas colonias están muy lejos y todos prefirieron creerle.

    Así estuvo la vecindad un par de días. Pero al tercero llovió y la pintura empezó a correrse. Y es que la pintura que se diluye con agua no sirve para exteriores; pero era la más barata y esa fue la que compró. Los vecinos pusieron el grito en el cielo (yo no sé cómo puede eso ocurrir). Se armó una manifestación que llegó a la portería queriendo freír vivo al portero en aceite de coche, para que le doliera más (esa es una idea tonta, pero era lo que gritaban). El portero se escondió en el closet más alejado de la puerta, pero a eso de medianoche el escándalo era tal, que los guaruras lo obligaron a salir, porque ya los estaban agrediendo a ellos. ¿Y qué crees que les dijo? Que todo estaba perfectamente calculado, porque ya viene el Día de Muertos. ¿Y eso qué?, le preguntaron. “Pues que va a haber un concurso de arreglo de vecindades para esa fecha, y que así las paredes lucían como si hubieran llorado. Algunos se echaron a reír, pero otros dijeron que no estaba mal pensado, que todos iban a poner foquitos o figuritas de papel y nadie iba a tener unas paredes lloronas. La idea cundió rápidamente y acabaron por lanzar “¡Vivas!” al portero y a pasearlo en hombros por todos los patios. Todos estaban entusiasmados con la idea del concurso y empezaron a hacer planes para decorar la vecindad. Pero de eso te hablaré en otra ocasión, porque ya se me está haciendo tarde para…. Para subir a comer; porque a esta hora nos echan pellejos y pedacitos de carne a los gatos en la azotea; y si llego tarde, me tocan puros huesos ya lamidos (y eso me da mucho asco).

    Ya te contaré lo del concurso, que estuvo de primera.

Te quiere

Cocatú

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Número 22 - Octubre 2018
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