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Belisario Domínguez, un senador con muchos güenos argumentos

Miércoles, 03 de Octubre 2018 - 15:00

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Sergio Ávila

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El Dr. Belisario Domínguez Palencia nació en Comitán, Chiapas, el 25 de abril de 1863, -cumpliéndose hoy 155 años- y falleció en la ciudad de México el 7 de octubre de 1913. Aparte de galeno fue un político de ideas liberales, recordado mayormente por haber sido el valiente opositor del Presidente de la República, Ing. y Gral. Victoriano Huerta. Ocupó los cargos de presidente municipal de su natal Comitán y senador de la república por el estado de Chiapas.

Sus discursos deben servir de motivadoras lecciones para que los actuales diputados y senadores, al igual que la ciudadanía en general, nos animemos a exponer nuestro sentir ante cualesquier tribuna. En lo personal, su elegante oratoria me recuerda al político ateniense Pericles, ese gran personaje de las Guerras médicas y las del Peloponeso, fomentador además de las artes y la literatura.

En su discurso en la Cámara de Senadores el  23 de septiembre  de 1913, a siete meses de iniciada la presidencia de facto de José Victoriano Huerta Márquez, expresó de éste lo siguiente:

 “…cuyo primer acto al subir a la presidencia fue asesinar cobardemente al presidente y vicepresidente legalmente ungidos por el voto popular; habiendo sido el primero de éstos, quien colmó de ascensos, honores y distinciones a don Victoriano Huerta y habiendo sido él, igualmente, a quien don Victoriano Huerta juró públicamente lealtad y fidelidad inquebrantables…”

Pero sucede que Victoriano Huerta,  al igual que Gabino Barrera “no entendía razones andando en la borrachera”. No creía en la figura jurídica del fuero ni en la libertad de expresión de los demás; por ello, sintiéndose ofendido en lo más profundo de su alma, se empinó otra copa de coñac Courvoisier, y pasados unos días ordenó a sus achichincles asesinar a Don Beli.

Es una afirmación popular que a Belisario Domínguez, un médico enemigo le amputó su lengua, y le fue entregada al traidor como prueba de su muerte. Si acaso eso fue verdad, resultaría un hecho mayormente simbólico, si en vez de la lengua le hubieran cortado otro órgano más inferior.

Y así, el buen Victoriano, quien también era profesor de matemáticas, se  hubiera entretenido calculando su peso específico, o sea, la relación entre el peso de una sustancia y volumen; tarea en la cual hubiera empleado la fórmula: P.E. = W/ Vf – Vi).

Imer Flores Mendoza, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, aseguró que la figura del fuero debe existir para senadores y diputados, para garantizar la libertad de expresión y evitar persecuciones políticas.

Y agrega: "La figura (de fuero) aún no se ha entendido correctamente, si bien es una protección para un legislador y otros funcionarios, no fue creada expresamente para que se sintieran con permiso de cometer delitos, ese no es el origen del fuero y debe quedar muy claro".

[http://tiempo.com.mx/noticia/77614fuero_que_es_y_por_que_se_invento_mexico_politica_fuero_universitario/1]

Pero afortunadamente en nuestro querido México no todos los políticos son corruptos, -algunos no ejercen-, como dijera un  famoso cómico español. Muchos confunden la palabra  Fuero con Cuero. El fuero político sirve para proteger y también el cuero se usa como protector. ¿Y qué es un cuero? ¡Pues un trozo de vaqueta! ¿Y qué es un vaquetón? ¡Pues un cuero grueso y extenso!

En tauromaquia se le llama vaquetón al cuero con que se protege al caballo del picador, del ataque de los cuernos del toro. Por otra parte, el diccionario nos dice que un vaquetón es una persona  floja, vaga, pasiva y despreocupada. ¿Nada que ver?  

Bueno, pero no interrumpamos a nuestro orador, mejor dejemos que le siga lanzando florecitas a Don Vicky: “El mundo está pendiente de vosotros, señores miembros del Congreso Nacional Mexicano, y la patria espera que la honraréis ante el mundo, evitándole la vergüenza de tener por primer mandatario a un traidor y asesino.”

Y haciendo gala de su manejo literario, continuó su discurso empleando la siguiente parábola:

“¿Qué se diría a la tripulación de un gran navío que en la más violenta tempestad y en un mar proceloso, nombrara piloto a un carnicero que, sin ningún conocimiento náutico navegara por primera vez y no tuviera más recomendación que la de haber traicionado y asesinado al capitán del barco?”

¿Acaso don Belisario no tenía muchos güenos argumentos, para impedir que -sin victoria-, Victoriano siguiera ocupando la Presidencia?

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Número 21 - septiembre 2018
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