Se encuentra usted aquí

Aquella joven y hermosa poetisa uruguaya

Miércoles, 24 de Octubre 2018 - 13:20

Autor

sergio-avila.jpg
Sergio Ávila

Compartir

aquella_joven_y_hermosa.png

Delmira Agustini Triaca nació en Montevideo el 24 de octubre de 1886, cumpliéndose el día de hoy 132 años, y falleció el 6 de julio de 1914. Fue criada en una familia que, a pesar de ser conservadora y tener conductas estrictas, le dio la posibilidad de cultivarse culturalmente y desarrollar su creatividad. Su padre fue Santiago Agustini Barrios, uruguayo, y su madre María Murtfeld Triaca, bonaerense.

Fue una niña precoz. Además de componer versos desde que tenía 10 años, realizó estudios de francés, música y pintura. Colaboró en la revista La Alborada, también en Apolo, del poeta Manuel Pérez y Curis. Formó parte de la Generación del 900, junto a Julio Herrera y Reissig, y Horacio Quiroga, al que consideraba su maestro. Darío llegó a compararla con Santa Teresa, diciendo de ella que era la única, desde la santa, en expresarse como mujer.

Su poesía expresó el erotismo femenino en una época en la que el mundo estaba dominado por el hombre. Su estilo pertenece a la primera fase del Modernismo y sus temas tratan de la fantasía y de materias exóticas.

Eros, dios del amor, simboliza el erotismo y es la inspiración para los poemas de Agustini sobre los placeres carnales. Es el protagonista en muchos de sus poemas y obras literarias, y a quien dedicó su tercer libro titulado Los cálices vacíos (1913), lo que significó su entrada al movimiento de vanguardia.

Contrajo matrimonio con Enrique Reyes el 14 de agosto de 1913, pero por diversas desavenencias conyugales, lo abandonó un mes y medio más tarde, divorciándose el 5 de junio de 1914. Un mes después, 6 de julio del mismo año fue asesinada por su exesposo, quien después se suicidó. Tenía ella 27 años de edad. Escribió las siguientes obras:

El libro blanco (1907).

Cantos de la mañana (1910).

Los cálices vacíos (1913).

Ediciones póstumas:

El rosario de Eros (1924).

Los astros del abismo (1924).

Correspondencia sexual (1969).

(Delmira Agustini, 2018)

“Sin erotismo no hay gran literatura. Un texto literario es más rico en la medida en que integra más niveles de experiencia. Si dentro de ese contexto el erotismo juega un papel primordial, se puede hablar verdaderamente de literatura erótica”. (Sarmiento J., 2007)

Una muestra del manejo del Eros en esta poetisa lo podemos apreciar en el siguiente poema:

El intruso*

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura;
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!

 

NOTAS

* Este poema me lo envió la también uruguaya Inés Garet, nacionalizada canadiense, quien es una difusora de poesía a nivel mundial, especialmente de autores latinoamericanos. Refiriéndose a su paisana Delmira  Agustini, me dice que fue una mujer encantadora, “muy sensible y sensual para la época en que le tocó vivir”.

 

Delmira Agustini. (27 de Septiembre de 2018). Obtenido de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Delmira_Agustini

Sarmiento J., N. (24 de Febrero de 2007). Erotismo en la literatura. Obtenido de Lenguaje al día: http://lenguajealdia.blogspot.com/2007/02/erotismo-en-la-literatura.html

revista_octubre.png
Número 22 - Octubre 2018
Descargar