Se encuentra usted aquí

104 Natalicio de Julio Cortázar

Jueves, 30 de Agosto 2018 - 15:00

Autor

angelica-murillo.jpg
Angélica Murillo Garza

Compartir

juliocortazar.jpg

El 26 de agosto se conmemoró el 104 natalicio de una de las figuras emblemáticas del mundo literario hispanoamericano correspondiente al siglo XX, Julio Florencio Cortázar. En 1981, Cortázar adoptó la nacionalidad francesa como medida de protesta contra el régimen militar de Argentina.

Breve semblanza

Julio Cortázar nació el 26 de agosto de 1914, en Bélgica y falleció el 12 de febrero de 1894, en París, Francia. Julio tuvo un gran dominio y manejo de la estructura del lenguaje, trabajó los relatos cortos con las características propias y de alternancia entre lo fantástico y lo real.

Cortázar, a la edad de cuatro años de edad, se muda con su familia a Argentina. En 1951, viaja a París y se desempeña como traductor para la UNESCO y empieza a generar su publicaciones. Escribió relatos, novelas, poemas.

Carta de Cortázar: su infancia

En 1963, en una carta enviada desde París, Francia, Cortázar describe su etapa de la infancia:

     Nací en Bruselas en agosto de 1914. Signo astrológico, Virgo: por consiguiente, asténico, tendencias intelectuales, mi planeta es Mercurio y mi color el gris (aunque en realidad me gusta el verde). Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia; a mi padre lo incorporaron a una misión comercial cerca de la delegación argentina en Bélgica, y como acababa de casarse se llevó a mi madre a la guerra mundial. Tenía casi cuatro años cuando mi familia pudo volver a la Argentina: hablaba sobre todo francés, y de él me quedó la manera de pronunciar la "r", que nunca pude quitarme. Crecí en Banfield, pueblo suburbano de Buenos Aires, en una casa, con un gran jardín lleno de gatos, perros, tortugas y cotorras: el paraíso. Pero en ese paraíso yo era Adán, en el sentido de que no guardo un recuerdo feliz de mi infancia; demasiadas servidumbres, una sensibilidad excesiva, una tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados."

Inspiración de Cortázar

Una característica en la figura y personalidad de Cortázar era su gusto por la soledad, ya que Cortázar en diferentes entrevistas mencionaba que en el aislamiento y el encuentro consigo mismo permitía encontrar la inspiración "el genio" para escribir y plasmar las ideas, temas que le inquietaban.

La obra literaria de Cortázar son textos "vestidos", es decir, textos que comunican y que logran la fusión entre el autor-texto-lector. De otra manera, cuando leemos textos independientemente del género, que no expresan "que no hablan" son simplemente textos "desnudos", no se da la fusión ni mucho menos la trascendencia del escritor.

Algunos poemas

Una carta de amor

Todo lo que de vos quisiera

es tan poco en el fondo

porque en el fondo es todo

como un perro que pasa, una colina,

esas cosas de nada, cotidianas,

espiga y cabellera y dos terrones,

el olor de tu cuerpo,

lo que decís de cualquier cosa,

conmigo o contra mía,

 todo eso es tan poco

yo lo quiero de vos porque te quiero.

 

Que mires más allá de mí,

que me ames con violenta prescindencia

del mañana, que el grito

de tu entrega se estrelle

en la cara de un jefe de oficina,

 

y que el placer que juntos inventamos

no sea otro signo de la libertad.

 

"Rayuela"

(Capítulo 7)

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca,

voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por

primera vez tu boca se entreabriera,

y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y

recomenzar,

hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano

elige y te dibuja en la cara,

una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida

por mí para dibujarla con mi mano por tu cara,

y que por un azar que no busco comprender coincide

exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi

mano te dibuja.

 

Me miras, de cerca me miras, cada vez más cerca y

entonces jugamos al cíclope,

nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se

agrandan, se acercan entre sí,

se superponen y los cíclopes se miran, respirando

confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente,

mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en

los dientes,

jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con

un perfume viejo y un silencio.

Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar

lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos

como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces,

de movimientos vivos, de fragancia oscura.

 

Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un

breve y terrible absorber simultáneo del aliento,

esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un

solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí

como una luna en el agua.

acrord32_2018-09-18_14-50-29.jpg
Número 21 - septiembre 2018
Descargar