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El Oso Travieso

El Oso Travieso

Cuando terminé mi Servicio Social en la UNAM preparé el índice de mi tesis con el tema de “El Contador Público y el mediano y pequeño empresario mexicano” mi asesor de tesis me presentó un reto que me interesó vivamente, el señor presidente de la República giró instrucciones a la UNAM de recibir a todos los que solicitaran su ingreso a la facultad, los 600 u 800 alumnos de nuevo ingreso de cada año se convertirían en 6000 u 8000. En ese tiempo no alcanzaba yo a valorar la clase de barrabasada que se intentaba cometer y al señor presidente no se le podía decir que no, así que me integré al equipo que buscaría alcanzar lo imposible. Con otros 99 pasantes nos encargamos de monitorear las clases masivas que se impartieron en el auditorio de la Facultad o en el Nacional durante las infaltables huelgas. Clases para 6000 alumnos, repasos para 100 a cargo de un monitor, exámenes para calificar por computadora, profesionistas estandarizados y sin capacidad verdadera. Dice la película The Wall de Pink Floyd, we don`t need no education y era exactamente lo que pretendíamos. Por fortuna el 85 % de estos alumnos se fueron solitos, permaneciendo para el segundo año un poco más de los que hubieran quedado con el tradicional examen de admisión, quedando sellado mi criterio para valorar adecuadamente las acciones gubernamentales.

A continuación abrí un despacho para pequeñas empresas y tuve oportunidad de colaborar en  amplia variedad de negocios y mercados; la economía me condujo a unos laboratorios donde conocí la maravilla del barbasco que estaba haciendo explosión en el sureste, las hormonas sintéticas procedentes del barbasco prometían ser una fuente de divisas mayor que las del turismo y el petróleo juntos; los pueblos de Chiapas se llenaban por completo de camote de barbasco silvestre, los esfuerzos por cultivarlo eran inútiles, era contagioso el entusiasmo de los pueblos que se unían al mando colegiado de presidente municipal, párroco, director de la escuela y algún líder de la comunidad, que se unían y coordinaban la cosecha, todo el pueblo iba al monte, se capacitaban para conservar el recurso, se extendían los camotes en jardines, plazas, campos deportivos, atrios de las iglesias, azoteas, calles, avenidas, pueblos hubo que construyeron libramientos a fin de usar sus calles para secar barbasco. Los comités de vigilancia controlaban la calidad y la distribución de los dineros. Quien más trabaja más gana.

Este sueño hecho realidad lo tiró por la borda el rencor presidencial a las transnacionales, la prepotencia del populismo autorizó al gobierno a monopolizar la compra del barbasco y a ser el único procesador. Rebajaría un poco el precio pagado a los cosechadores y más que duplicaría el precio a los laboratorios transnacionales quienes abandonaron los grandes proyectos industriales y fueron por su diosgenina al África donde encontraron un cacto con mucho menor rendimiento pero de un costo razonable. Y nosotros agradeciendo al gobierno su intervención,

Decepcionado de mi incursión en la farmacéutica regresé a las pequeñas y medianas empresas; tuve oportunidad de sacar adelante un par de negocios de la crisis devaluatoria lógica de la pésima administración gubernamental, comerciantes de herramientas o maquinaria, fabricantes del ramo metal-mecánico, alimentos para animales, bolsas de mano para damas, distribuidores de asbesto, de materiales de construcción, radiodifusoras y otros ramos recibieron mi atención; tuve oportunidad de ayudar a sacar un par de empresas de la quiebra y me vi precisado a sugerir el cierre de otras tres.

Paralelamente llevé durante veinte años una pequeña empresa de artículos de aseo que sucumbió ante la inseguridad al ser víctima de continuos asaltos a las camionetas de reparto con producción de mas de un mes, robos y asaltos a pie. El día que me informaron del envío al archivo de mis expedientes de investigación por instrucciones del Jefe de Gobierno ya que yo no aportaba medios de identificación a los asaltantes, decidí cerrar esa pequeña fuente de empleo.

En forma intermitente tomé una amplia variedad se cursos y seminarios de actualización, así como impartí clases en un par de universidades e institutos superiores.

Hoy pretendo comentar el diario acontecer a la luz de mi experiencia y poder aportar a dejar el mundo en mejores condiciones que cuando lo encontré antes de partir.

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