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Socialismo tecnológico

Miércoles, 25 de Abril 2018 - 15:00

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Marco A Paz Pellat

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Hay quienes están seriamente preocupados por los acelerados avances de la tecnología y el desplazamiento del trabajo de los humanos por la automatización, la inteligencia artificial y la robotización. Hay cifras que avalan esta preocupación: un estudio del McKinsey Global Institute asegura que en 2030 el 30% de la población económicamente activa será reemplazada en el trabajo por robots. Catastrófico.

Inclusive hay quienes se adelantan a esta preocupación proponiendo ideas innovadoras para atender la falta de ingresos de grandes franjas de trabajadores a través del denominado Ingreso Básico Universal (IBU), que busca asegurarles un ingreso a todos los habitantes de un país para que puedan cubrir sus necesidades esenciales. En esta ruta hay ejercicios en California y Alaska, y actualmente están realizando programas pilotos en países como Canadá, Finlandia e India. En México, el IBU ha sido propuesto por el candidato de la Coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya. Una idea disruptiva por sus efectos, pero polémica por su financiamiento.

Pero hay otras personas que piensan de manera diferente y aseguran que los avances de la tecnología van a traer grandes beneficios a la población al impulsar una mayor abundancia de productos, bienes y servicios, y a la vez una baja dramática de sus costos, provocando algo así como un “socialismo tecnológico”. Y por socialismo tecnológico no se refieren a un relanzamiento del socialismo pasado, sino a la llegada a una sociedad donde todos tengan acceso a los satisfactores básicos y mejoren sus condiciones de bienestar y sus oportunidades de desarrollo. Esto es, una desmonetización del costo de la vida. ¿Contrastante, no?

Entre los pensadores que ven en los avances tecnológicos una nueva era de igualdad de oportunidades, destaca Peter Diamandis, quien asegura que este proceso de desmonetización del costo de la vida o socialismo tecnológico, se da a partir del ciclo de crecimiento de las tecnologías digitales, compuesto por seis pasos:

  1. Digitalización. Donde se entra en el mundo digital y permite que la información sea más fácil de acceder, compartir y distribuir. Mayor velocidad de intercambio a menores costos de transacción.
  2. Desconcierto. Es cuando inicia el proceso de generación de valor, pero que al principio no se tienen datos contundentes de los beneficios.
  3. Disrupción. Es cuando mercados existentes de productos y servicios son radicalmente modificados por la aparición de una tecnología exponencial a partir de un cambio dramático de costo y valor. Es el caso de la fotografía tradicional cuando aparece la fotografía digital.
  4. Desmonetización. Es el momento más importante del ciclo porque se reduce drásticamente el costo para convertir el servicio o producto en prácticamente gratuito. Es el caso de las aplicaciones gratuitas que usamos que nos suman valor, pero que no tienen costo para los usuarios.
  5. Desmaterialización. Empiezan a desaparecer artefactos físicos que antes eran necesarios. Ejemplos: radio, CD de música, cámaras fotográficas que hoy son reemplazadas por aplicaciones en celulares.
  6. Democratización. Una vez que algo se convierte el digital, se expanden sus beneficios a todos de manera igual, y no como era antes, donde solo los poderosos y los ricos tenían acceso.

Además, Diamandis asegura que va a darse una caída dramática de los precios de los productos, servicios y bienes básicos. La evolución y los beneficios de las tecnologías exponenciales van a reducir los costos de manera importante en los próximos 25 años. Son los casos del transporte, la comida, la vivienda, la salud y la educación.

Con la masificación de los vehículos eléctricos y autónomos, va a cambiar el sentido de la propiedad de las unidades de transporte y flexibilizar las opciones para reducir exponencialmente su costo. El uso de servicios de transporte será entre 5 a 10 veces más barato que tener un vehículo propio. Uber es una muestra temprana de ello.

Los alimentos vamos a poder producirlos nosotros mismos, a costos muy bajos y con resultados positivos asegurados. Lo mismo sucederá con la vivienda al cambiar el modelo de vida y de trabajo en casa, al mismo tiempo que baja el costo de transporte y se privilegia la calidad de vida.

La salud será automatizada a través de la inteligencia artificial y su atención se robotizará. Y con la inteligencia artificial se terminará de desmonetizar la educación. Van a llegar los profesores expertos y personalizados basados en la materia, y la tecnología abrirá su acceso a todos aquellos que tengan una conexión a Internet.

¿Estamos entrando a una nueva era? Yo creo que sí. ¿Y tú?

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Número 21 - septiembre 2018
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