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Sistema de Crédito Social (China)

Martes, 07 de Noviembre 2017 - 16:00

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Marco A Paz Pellat

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En un mundo globalizado, hiperconectado e hipercompetido es díficil conocer con quiénes tenemos relación. Han crecido los fraudes de manera acelerada, las trampas, las mentiras y las delitos en general. ¿Qué hacer ante una economía digital imparable y avances acelerados? ¿Qué les parece un sistema de reputación social como lo platea la serie Black Mirror de Netflix?

Black Mirror es una serie que habla del futuro impactado por la tecnología, donde todos las personas se califican entre sí para obtener un puntaje social que les abre o cierra puertas. A mayor puntaje, mejores oportunidades. Todo cuenta: un saludo es calificado según su sinceridad, un altercado, la atención de un dependiente de una tienda, todo. Fascinante y terrible a la vez.

Pues esto ya avanza en China, donde ya está en marcha un Sistema de Crédito Social que será obligatorio a partir del 2020 en ese país. Según Wikipedia, el Sistema “tiene la intención de asignar una calificación de crédito social’ a cada ciudadano según los datos gubernamentales sobre su estado económico y social. Funciona como una herramienta de vigilancia masiva y utiliza la tecnología de análisis de big data. Además, también está destinado a calificar las empresas que operan en el mercado chino”.

Este nuevo esquema de crédito, basado en la reputación de las personas, funciona con base en cuatros áreas de evaluación: 1) honestidad en los asuntos gubernamentales (por supuesto, lo promueve el gobierno chino), 2) integridad comercial, 3) integridad social, y 4) credibilidad judicial.

En el desarrollo de este innovador (y aterrador) sistema social de crédito, están trabajando ocho grandes corporaciones tecnológicas, donde destaca el gigante chino del comercio electrónico, Alibaba. Desarrollan diferentes algoritmos para calificar a las personas a partir de su comportamiento y huella digital, a saber: su historial de crédito, el cumplimiento con las obligaciones contractuales, transparencia de la persona, comportamientos y preferencias personales, y los amigos. Todo ello se convierte en un puntaje, donde, por supuesto, hablar bien del gobierno se premia en la calificación que va de 350 a 950 puntos.

Alibaba ya trabaja con este sistema. Por ejemplo, si llegas a un puntaje de 600, te permite solicitar un crédito sin garantías por $750 dólares. Otros beneficios puede ser acceder a hoteles de lujo, salas VIP en los aeropuertos, préstamos en efectivo, entre otros beneficios.

Pero también se busca cómo castigar a quienes obtengan bajas puntuaciones con acceso a Internet con baja velocidad, acceso restringido a restaurantes y centros de diversión hasta restricciones en el acceso a beneficios del sistema de seguridad social.

Pero, ¿qué busca el gobierno chino con este nuevo Sistema de Crédito Social? Entre otros, dos objetivos estratégicos: detener la galopante corrupción entre sus habitantes (microcorrupción), que está perjudicando la reputación e imagen internacional del país (según la OCDE, 63% de todas las falsificaciones en el mundo provienen de China), y darle acceso al crédito a personas marginados de los sistemas tradicionales de préstamo por su marginalidad o bajos ingresos.

Hay quienes también aseguran que el gobierno chino quiere impulsar una nueva cultura de la honestidad e integridad entre sus habitantes, buscando métodos policiacos menos coercitivos.

Me parece que la idea es interesante y digna de revisar. Puede ser aplicable a muchas situaciones. Se imaginan usar un Sistema de Honestidad Gubernamental, donde los ciudadanos podamos calificar constantemente el comportamiento y desempeño de nuestros funcionarios, y ello tenga consecuencias positivas y negativas. Soñar no cuesta nada, pero la tecnología nos enseña que los sueños pueden ser realidad. ¿Nos animamos?

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Número 12 - noviembre 2017
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