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Los Sargazos

Lunes, 20 de Agosto 2018 - 15:00

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Antonio G Trejo

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Esto es simple, mantengámoslo simple.                                                                            

Los sargazos que ahora invaden las playas de Florida y el Caribe Mexicano no son nada nuevo. Desde el siglo XV, navegantes portugueses y españoles sabían acerca de las densas manchas obscuras distribuidas en el Atlántico que sus vigías avistaban y trataban de evitar a toda costa para no quedar atrapados en la inmensa biomasa verde obscura. Los portugueses fueron los primeros en reportar y situar estos intensos crecimientos de algas marinas que flotaban en la superficie de las aguas quietas con nulos o muy incipientes oleajes, ocasionando un serio impedimento para la navegación a vela; inclusive lo llegaron a caracterizar como el Mar de los Sargazos, mar quieto donde ni los pájaros vuelan.

El sargazo es un alga macroscópica (se ve a simple vista) de color verde obscuro o pardo que se posa sobre las aguas marinas y simplemente se deja llevar por las corrientes. Tiene un tejido vegetal muy fibroso y resistente, con amplios espacios intercelulares que se llenan de aire o gases propios del metabolismo (generalmente ácido sulfídrico), crece por simple fragmentación y constituye un sustrato sésil para muchas especies menores como cangrejos, camarones, refugio para tortugas pequeñas, nicho reproductor de anguilas y otras muchas algas microscópicas y el zooplancton. El sargazo aparece en aguas quietas, no turbulentas donde se forma un gradiente de temperatura por acción de los rayos solares, haciendo que las aguas de la superficie sean más calientes en comparación con las más profundas, este gradiente estimula una densidad del agua y una concentración de oxigeno diferentes que aceleran el metabolismo de la microflora y microfauna que acompañan a la biomasa de sargazo y pronto agotan los nutrientes, principalmente fosfatos y nitratos. Estos nutrientes se recuperan rápidamente y provienen de las aguas (más frías) del estrato marino, estimulando el desarrollo del sargazo.

La proliferación del sargazo se debe a que no tiene que competir por nutrientes, ya que sus requerimientos son muy simples, asimismo, no es presa de ninguna plaga o depredador conocido, sus gastos energéticos son mínimos, simplemente se posa en la superficie marina. Por el contrario, su gran desarrollo inhibe el paso de la luz solar inhibiendo a los microorganismos fotosintéticos, minimizando así los incrementos de oxígeno. La presencia y el desarrollo del sargazo favorecen el establecimiento de un ecosistema cerrado que ocasiona la proliferación desmedida de la especie mejor adaptada para estas circunstancias, en este caso: el sargazo.

Su reproducción no sigue ningún patrón u obstáculo conocido de manera que alcanza una exorbitante biomasa en un breve lapso. Esta dinámica tan agresiva origina una serie de efectos económicos muy negativos para los lugares afectados.

 En términos generales se podrían resumir en:

  • Alteración del panorama estético y disminución del área recreacional
  • Concentración de biomasa indeseable en las playas (lugares) afectados.
  • Olores desagradables provenientes de la descomposición de la materia orgánica.
  • Posible contaminación de las áreas de playa afectadas.
  • Ambiente no propicio para el descanso y la diversión.
  • Perdidas económicas cuantiosas para las industrias del transporte, la hotelera, la restaurantera, diversiones y esparcimiento, comercio turístico en general.
  • Gastos para concentrar, transportar y eliminar los residuos del sargazo.
  • Posible inventario ambiental para determinar cualquier tipo de contaminación del subsuelo.

Los Estados Mexicanos afectados por estos esporádicos fenómenos naturales podrían minimizar el impacto económico si dispusieran de un planteamiento que contemplara también una oportunidad de negocio integral donde se desarrolle un planteamiento estrictamente profesional; ya que nuestro país cuenta con los académicos, los industriales y los inversionistas capaces para resolver éste y otros problemas de la misma magnitud.

Existen muchas tecnologías simples y económicas que pudieran contribuir a la solución de este y otros problemas. Algunas sugerencias:  

  • Dejemos fuera toda iniciativa u opinión que provenga de nuestra fauna política. Esto es un negocio eminentemente técnico basado en el conocimiento y el análisis/circunstancias de los hechos.
  • Analizar, determinar, calcular las épocas del año en que se presenta la invasión del sargazo. Temperaturas, vientos, fenómenos ambientales, etc.
  • Establecer una estrategia para caracterizar la dinámica de la invasión (patrullaje en bote, detección aérea, mediante drones, etc.)
  • Interceptar/bloquear la(s) biomasa(s) de sargazo y concentrarla(s) en un lugar específico. Secarlas y molerlas, hacer los análisis químicos, organolépticos e industriales correspondientes. etc.
  • Biomasa procesada sometida a pruebas de factibilidad en: las industrias alimenticias, farmacéuticas, de la construcción, muebles, de manufactura, complemento para ganado, abono vegetal, etc.

Se parte del concepto de que siendo el sargazo una especie natural (Sargassum), podría utilizarse como un subproducto inocuo sin riesgos ni mayores consecuencias. Habrá que hacer pruebas toxicológicas e inmunológicas previas a cualquier uso potencial.

Cabe enfatizar que todo lo expuesto anteriormente puede y debiera hacerse por Mexicanos. Tenemos todos los elementos necesarios (académicos, profesionales, laboratorios, instalaciones, tecnología, producción, control de calidad, ventas etc.), para realizar esto y más, no esperemos a que el gobierno tome la iniciativa para crear un elefante blanco inoperante en el sureste mexicano o que a alguien se le ocurra remitir el proyecto a la consulta popular para evitarse responsabilidades posteriores.

Esto es simple, mantengámoslo simple.

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Número 22 - Octubre 2018
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