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La depresión

Lunes, 02 de Octubre 2017 - 15:00

Autor

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Antonio G Trejo

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"Conócete a ti mismo", Socrates.

El cuerpo humano es un complejo sistema que consta de dos partes fundamentales, uno que controla nuestro medio interno y el otro que nos conecta con el medio ambiente. El medio interno está representado por todos los órganos que realizan las funciones básicas: circulación, respiración, absorción de nutrientes, etc; mientras que el externo está representado por diversos sistemas que nos permiten conectarnos con nuestro medio externo, tales como: la visión, la audición, el tacto, el olfato y el gusto. Ambos sistemas están regulados por el órgano maestro que es el cerebro. Este detecta, percibe y regula todas las percepciones que provienen del medio ambiente, las procesa y las exterioriza como emociones personales.

Es importante hacer notar que cada individuo tiene sus propias capacidades e intensidades para procesar la información y expresar sus emociones, no todos sentimos y exteriorizamos lo mismo, de igual manera, también ajustamos nuestras reacciones en respuesta a los estímulos recibidos, lo cual nos permite: ser sensibles a la lluvia, al frío, las caricias de otra persona, a las palabras habladas o escritas. Pero lo más formidable de todo es que también tenemos la capacidad de discernir lo bueno de lo malo, la mentira de la verdad, etc.

La depresión es un estado alterado de las emociones del individuo, un desajuste entre la realidad cruenta e inaceptable que avasalla nuestra capacidad de respuesta; es un estado que tiene una duración incierta, viene y se va, sin embargo, las depresiones leves y las severas deben ser atendidas con igual atención por una simple razón; éstas últimas son la puerta que conduce al suicidio. De acuerdo con las estadísticas de varios países, las mujeres jóvenes son las más susceptibles a deprimirse, aunque les siguen muy de cerca los varones jóvenes y los individuos de la tercera edad. Otra característica muy peculiar acerca de la depresión es que se trata de una experiencia mundial que afecta a cualquiera sin importar su posición económica, nacionalidad, religión, etc. aunque es más pronunciada en los países que tienen menos horas de luz solar. Generalmente se le encuentra asociada con otras enfermedades establecidas como: el cáncer, la distrofia muscular, la diabetes, SIDA, etc. La depresión es multifacética, se presenta en formas y síntomas muy diversos, los más comunes son:

  • Tristeza
  • Ira y frustración
  • Pérdida del interés por actividades u objetos
  • Dolores de cabeza
  • Problemas con el sistema digestivo
  • Falta de confianza en sí mismo
  • Baja en los sistemas inmunológicos (predisposición a la enfermedad)
  • Pérdida del apetito y fatiga
  • Insomnio en grados diversos

Los síntomas anteriores pueden manifestarse en formas diversas y ocasionan problemas en la unión familiar, frecuentes faltas al trabajo por pérdida del interés, pérdidas en el trabajo por incapacidad debida a faltas de concentración, etc.

Los recientes temblores en el territorio mexicano no solo sacudieron el suelo y derribaron los inmuebles, sino que también saturaron nuestros sistemas sensoriales y afectaron nuestra percepción de impotencia, asombro, miedo, etc. y despertaron nuestros instintos más primitivos de sobrevivencia, solidaridad y altruismo. Sin embargo, nuestras respuestas fueron instantáneas y automáticas, tantas que fuimos incapaces de procesarlas todas y actuar en consecuencia. Siempre quedó algo inexplicable y confuso que no afloró de inmediato y que permaneció en lo más íntimo de nuestros sentimientos y que tarda en manifestarse, toda esta secuencia es lo que pudiera identificarse como la depresión. Todos hemos visto su cara, solo basta ver nuestro reflejo en un espejo. La única diferencia es que algunos la superamos, mientras que otros son superados.

No existe una receta definida para contrarrestar la depresión, nuestras capacidades de respuesta son muy diferentes, lo primero que debemos de reconocer es que estamos deprimidos, acto seguido elaborar un plan para mejorar nuestra condición y adaptarla a nuestras circunstancias. Las siguientes sugerencias tal vez ayuden:

  • Exteriorizar el problema o la situación que consideremos es el causante de nuestra depresión. Un amigo de confianza, un médico, o un psicólogo podrían ayudar con una orientación positiva. Hasta donde sea posible trate de dialogar con alguna persona neutral, no muy cercano al núcleo familiar.
  • Cambie un poco su alimentación, haga una rutina de ejercicio y trate de dormir mejor. Mientras más saludable, pensará mejor.
  • Diseñe un plan o una serie de alternativas para mejorar su condición y empiece por realizar cada una de las actividades programadas. Sea constante y paciente, las cosas no cambian de la noche a la mañana.
  • Haga un análisis semanal de sus logros y sus dificultades y busque alternativas o ayuda para solucionarlas.
  • Si su condición es crítica, busque ayuda profesional de inmediato; de ser necesario empiece un tratamiento con ansiolíticos o con antidepresivos, siempre bajo supervisión médica. Tenga la precaución de no auto recetarse pues pudiera tener resultados contraproducentes. No haga caso de las sugerencias de sus familiares o amigos, los fármacos arriba mencionados tienen efecto directo en el cerebro. Tal vez a ellos les dio resultado, lo cual no garantiza que a usted también.
  • Ignore las publicidades y la mercadotecnia de las compañías farmacéuticas, su función es exhibir las bondades de sus productos, sus intereses son las ventas, no la mejoría de los pacientes.
  • Haga un balance periódico de sus actividades, sus rutinas y su estado mental y ajuste su modo de vida de acuerdo con su naturaleza.
  • Es bien sabido que la melatonina y la serotonina son fármacos efectivos en el reajuste del ciclo del sueño (melatonina) y la regulación de la conducta del individuo (serotonina). La serotonina en particular es un fármaco que solo es efectivo cuando se sintetiza en nuestro cerebro, la serotonina que se toma por vía oral se degrada rápidamente porque no puede atravesar las membranas de nuestro cerebro y por lo tanto no tiene efecto alguno.

Estas sugerencias no garantizan resultados óptimos ni plantean soluciones extraordinarias, tal como las anuncian las publicidades de productos diversos; pero sí harán que usted conozca mejor su cuerpo, aprenda lo que más le conviene y esté en conjunción con su propia naturaleza.

Siempre hay una luz al final del túnel.

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Número 12 - noviembre 2017
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