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Biohacking: biología de garage

Martes, 13 de Marzo 2018 - 15:00

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Marco A Paz Pellat

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La biología es la ciencia que estudia a los seres vivos, sus orígenes, evolución y características. Gran parte de este estudio se lleva a cabo en las universidades, centros de investigación y empresas especializadas. Sus logros cada vez son más importantes, como el caso de la biotecnología, que busca modificar a los organismos para obtener mejores resultados en su funcionamiento.

Sin embargo, en paralelo ha surgido un movimiento mundial que busca que la biología, su estudio y sus beneficios, lleguen a un mayor número de personas, busca democratrizarla y convertirla en una ciencia más ciudadana, a disposición de quien se interese en ella. Así han nacido diferentes estrategias en el mundo de los llamados biohackers, que son aquellos practicantes de garage de la biología que buscan modificar a los seres vivos para conocer y explorar sus capacidades y hasta crear nuevas funciones de los mismos.

Parte del crecimiento de este movimiento mundial de los biohackers se da por dos factores, por un lado, por la aparición de redes de expertos y practicantes interesados en todo el mundo en explorar los límites de los seres vivos y romper los intereses comerciales de los grandes corporativos; y por otro lado, el creciente abaratamientos de los equipos y materiales de laboratorio y el fácil acceso comercial a los mismos.

La analogía con el movimiento de código abierto de la informática sirve para explicar lo que los biokhackers buscan: abrir sistemas vivos para que se pueda modificar su funcionamiento y compartirlos con otros interesados para usar la inteligencia colectiva para aprender, explorar y transformar. También la biología de garage usa las redes de código abierto en Internet para comunicar a los interesados los avances obtenidos sobre métodos y uso de materiales de laboratorio.

La biología de garage, al igual que el movimiento de código abierto, es una iniciativa altruista que persigue llevar los beneficios al mayor número de personas por arriba de cualquier interés comercial.

El biohacking tiene dos elementos básicos que lo impulsan: la libertad de información y la colaboración. La información es la fuente de poder del siglo del conocimiento, y compartirla es fundamental para que las redes de biohackers sigan creciendo y descubriendo nuevas fórmulas para mejorar los sistemas vivos. Y la colaboración entre diferentes actores y especialistas ayuda a probar y experimentar nuevos conocimientos de manera más eficiente y a menores costos.

En la mayoría de los casos, los practicantes de la biología de garage, los biohackers, trabajan modificando los sistemas de seres vivos animales o vegetales, pero también trabajan con el ser humano, no con el ADN que está regulado, sino con el uso de dispositivos en el cuerpo humano o sistemas de alimentación para lograr mejoras en el funcionamiento de nuestras funciones.

Algunos de los resultados más destacados de los trabajos de los biohackers en el caso de los seres humanos son:

  • Uso de microchips con identificación por radiofrecuencia (RFID). La implantación de microchips, ya sea bajo técnicas de tatuaje o debajo de la piel, que permite la transmisión de información desde el cuerpo humano, puede en un futuro próximo eliminar el uso de billeteras o llaves, pues los dispositivos reconocerían nuestra identidad para las transacciones de pago o apertura de puertas. También pueden ser muy efectivos para la identificación personal, lo cual resolvería muchos de los problemas de robo de identidades y para la explotación oportuna de la información médica de las personas.
  • Mejora y potenciación de la visión humana. Ya existen opciones de lentes biónicos intraoculares para tener una vista casi perfecta, lo cual dejaría obsoletas las cirugías de la vista. Pero también se están desarrollando lentes intraoculares con inteligencia artificial para que a través de un parpadeo se pueda tener vista microscópica o telescópica, o visión con realidad aumentada, donde se integre información de utilidad a los que veamos, o grabar video o el análisis en tiempo real de la glucosa a partir de nuestras lágrimas.
  • Traducción de idiomas en tiempo real. Cada día son más sofisticadas las soluciones de traductores que se colocan como auriculares que permiten conocer idiomas en tiempo real y donde se cancela el ruido ambiental.
  • Uso de partes humanas fabricadas en impresión 3D. El uso e implantación de partes y órganos fabricados en impresoras 3D es cada vez más una realidad. Estamos muy cerca ya de la utilización de órganos vitales fabricados como corazones, hígados, riñones, pulmones, o partes del cuerpo como piernas y brazos totalmente conectados a los sistemas nerviosos del cuerpo humano.

En México hay varios grupos muy reconocidos de biohackers en la Ciudad de México, Jalisco, Guanajuato, Nuevo León y Yucatán.

El hackeo de los sistemas vivos, incluyendo el del cuerpo humano, por los biohackers que comparten sus hallazgos para ser potencializados por la inteligencia colectiva, es una gran fuerza transformadora que viene de la comunidad digital y del más profundo deseo humano de ayudar sin mayor interés que el bien común. Sin duda este movimiento va a cambiar la historia del funcionamiento del cuerpo humano. Pronto se romperán límites y se abrirán nuevas fronteras.

 

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Número 17 - abril 2018
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